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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Cardiomiopatía hipertrófica felina: la enfermedad del corazón más frecuente en gatos

La cardiomiopatía hipertrófica es la enfermedad cardíaca más común en gatos, y muchos la tienen sin que nadie lo sepa. A menudo no da síntomas durante años, hasta que aparece de golpe con dificultad respiratoria o con una parálisis de las patas traseras. Conocerla permite detectarla a tiempo.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Maine Coon
Maine Coon · foto de Cobaltxstrike (CC0)

Qué es

En la cardiomiopatía hipertrófica (CMH), la pared del ventrículo izquierdo del corazón, la cámara que bombea la sangre al cuerpo, se engrosa. Un músculo más grueso parece más fuerte, pero ocurre lo contrario: se vuelve rígido, se relaja mal y se llena peor de sangre. Con el tiempo, la aurícula izquierda, la cámara que está por encima, se dilata por la presión, y la sangre se estanca en ella. De ahí vienen las dos complicaciones graves: la insuficiencia cardíaca, con líquido en los pulmones o en el tórax, y la formación de coágulos que pueden salir del corazón. En la mayoría de los gatos con CMH, sin embargo, la enfermedad progresa poco o nada y nunca llega a dar síntomas.

A quién afecta

Es frecuente en la población general de gatos: en estudios con gatos aparentemente sanos se ha encontrado en torno a uno de cada siete, sobre todo en gatos de mediana edad y mayores, y más en machos. Hay razas con predisposición hereditaria, y en dos de ellas se conocen mutaciones concretas: el Maine Coon y el ragdoll. También se describe con más frecuencia en el británico de pelo corto, el sphynx, el persa, el bengalí, el Bosque de Noruega y otras. Pero el gato común europeo, por número, es el que más casos aporta. Además, el hipertiroidismo y la hipertensión pueden engrosar el corazón de forma parecida, por lo que hay que descartarlos.

Por qué suele pasar desapercibida

Muchos gatos con CMH no tienen ningún síntoma durante años, o toda la vida. Algunos tienen un soplo cardíaco o un ritmo de galope que el veterinario oye al auscultarlos, pero no todos los gatos con soplo tienen CMH y no todos los gatos con CMH tienen soplo. Los gatos además se adaptan reduciendo su actividad, así que una tolerancia menor al esfuerzo pasa desapercibida. Lo habitual es que la enfermedad se descubra en una revisión, antes de una anestesia, o cuando aparece una complicación de golpe. Por eso, en las razas predispuestas y en gatos con soplo, se recomiendan revisiones cardíacas.

Las señales de alarma

La insuficiencia cardíaca se manifiesta sobre todo con respiración rápida o con esfuerzo, el gato con la barriga moviéndose mucho al respirar, respiración con la boca abierta, cansancio, esconderse o dejar de comer. La tos es rara en gatos cardíacos, a diferencia de los perros. A veces el primer síntoma aparece tras un estrés, una anestesia o un tratamiento con corticoides o con suero. El tromboembolismo arterial, la complicación más dramática, se presenta con una parálisis repentina de una o de las dos patas traseras, que están frías, con las almohadillas pálidas o azuladas, y con un dolor intensísimo: el gato grita. También puede haber síncopes y, en algunos gatos, muerte súbita.

Cuenta sus respiraciones

Es la herramienta más útil que tienes en casa si tu gato tiene CMH o pertenece a una raza de riesgo. Cuando esté dormido o descansando tranquilo, cuenta las veces que el pecho sube durante 30 segundos y multiplica por dos. Un gato sano en reposo respira normalmente menos de 30 veces por minuto. Si de forma repetida respira más de 30 veces por minuto dormido, consulta pronto; si supera las 40, o respira con esfuerzo o con la boca abierta, es urgencia. Hay aplicaciones para el móvil que ayudan a llevar el registro. Este simple recuento detecta el líquido en los pulmones días antes de que el gato esté grave.

Cómo se diagnostica

La prueba clave es la ecocardiografía, una ecografía del corazón que mide el grosor de las paredes, el tamaño de la aurícula, cómo se relaja y si hay coágulos o humo en su interior, que indica riesgo de trombos. Lo ideal es que la haga un veterinario con experiencia en cardiología. Un análisis de sangre llamado NT-proBNP, que sube cuando el corazón está sometido a tensión, sirve como cribado en gatos con soplo o en razas de riesgo, aunque no sustituye a la ecocardiografía. Se mide además la tensión arterial y, en gatos mayores, la hormona tiroidea. Si respira con dificultad, una radiografía o una ecografía rápida del tórax muestran si hay líquido.

Los estadios y el tratamiento

El consenso de la ACVIM sobre cardiomiopatías felinas clasifica la enfermedad en estadios: A, gatos con predisposición pero sin enfermedad; B1, enfermedad sin síntomas y con bajo riesgo; B2, sin síntomas pero con mayor riesgo, sobre todo por una aurícula dilatada; C, gatos que han tenido insuficiencia cardíaca o un tromboembolismo; y D, insuficiencia que ya no responde bien al tratamiento. En los gatos de bajo riesgo, normalmente no se trata, solo se vigila. En los de mayor riesgo, el veterinario suele indicar medicación para prevenir los coágulos. En la insuficiencia cardíaca, diuréticos y otros fármacos cardíacos. No existe todavía un tratamiento que revierta el engrosamiento, aunque se investigan nuevas opciones.

Razas, criadores y test genéticos

En el Maine Coon y el ragdoll hay test genéticos para las mutaciones conocidas, y los criadores responsables los hacen a sus reproductores. Pero un resultado negativo no garantiza que el gato no vaya a desarrollar CMH, porque hay otras causas genéticas no identificadas, y en el resto de razas no hay test fiable. Por eso, lo más recomendable en razas predispuestas es que los reproductores tengan ecocardiografías periódicas hechas por un cardiólogo. Si compras un gato de una de estas razas, pregunta por las dos cosas: el test genético cuando exista y las ecocardiografías de los padres.

Cuánto cuesta

Como orientación en España en 2026: una ecocardiografía con un cardiólogo veterinario, de 120 a 250 €; un NT-proBNP, de 50 a 100 €; un test genético de CMH, de 30 a 70 €. La medicación preventiva de coágulos, de 10 a 30 € al mes; el tratamiento de una insuficiencia cardíaca, de 30 a 80 € al mes más revisiones. Una urgencia por edema de pulmón con hospitalización y oxígeno, de 500 a 1.500 €; un tromboembolismo, una cifra parecida o superior, con un pronóstico reservado. Un seguro de salud contratado antes del diagnóstico puede cubrir buena parte de estos gastos, porque las enfermedades previas suelen quedar excluidas.

Lo que importa

La cardiomiopatía hipertrófica es la enfermedad cardíaca más frecuente del gato y a menudo no da síntomas hasta que aparece una complicación grave. Cuenta sus respiraciones dormido: más de 30 por minuto, consulta; más de 40 o boca abierta, urgencia. Y una parálisis repentina de las patas traseras con dolor es emergencia.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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