Qué come un gato y cuánto
El gato es un carnívoro estricto: necesita proteína animal y nutrientes que no fabrica por sí mismo. Un buen alimento completo, en su justa medida, es la mitad de su salud.
¿No se ve? Ábrelo en una pestaña nueva.
Un carnívoro estricto
A diferencia del perro, el gato no puede vivir sin proteína animal. Necesita taurina, que si falta causa ceguera y problemas de corazón, vitamina A ya formada, ácido araquidónico y un nivel alto de proteína que su metabolismo usa también como fuente de energía. Por eso no se le puede dar comida de perro, ni una dieta vegetariana o vegana, ni una casera improvisada. Lo más sencillo y seguro es un alimento etiquetado como completo para gatos, seco, húmedo o ambos, y adecuado a su edad. Si quieres hacer comida casera, que la formule un veterinario nutricionista.
Seco, húmedo o los dos
El pienso seco es cómodo y económico; la comida húmeda aporta mucha agua, alrededor de tres cuartas partes de su peso, y eso ayuda a prevenir problemas urinarios en un animal que bebe poco. Muchos veterinarios recomiendan combinar las dos, o dar sobre todo húmeda en gatos con tendencia a la cistitis o a los cálculos. Lo que importa es que ambos sean completos y que sumes las calorías de los dos: el error típico es dar la ración entera de pienso más dos latas. La etiqueta indica si es completo o complementario; los complementarios, como muchas latas de atún o los premios, no sirven como dieta.
Cuánto y cuántas veces
Un gato adulto de cuatro kilos, esterilizado y de interior necesita unas 200 a 250 kilocalorías al día, lo que en pienso son unos 50 a 60 gramos, aunque depende del alimento y del gato. La tabla del envase es un punto de partida; lo que manda es su silueta y su peso. En libertad come muchas veces al día pequeñas cantidades, así que le viene mejor repartir la ración en tres, cuatro o más tomas, o en juguetes dispensadores, que dejarle un cuenco lleno a todas horas. Pesa la ración con una báscula de cocina: el vaso medidor engaña.
Lo que no debe comer
Cebolla, ajo, puerro y cebollino, crudos, cocinados o en polvo, dañan sus glóbulos rojos. El chocolate, el café, el alcohol y la masa cruda de pan son tóxicos. La leche de vaca le sienta mal a la mayoría de los adultos, que no digieren bien la lactosa; no hace falta ninguna leche pasado el destete. Los huesos cocinados se astillan y el atún en lata como base de la dieta se queda corto en nutrientes. Y ojo con las cuerdas de asado y los hilos de embutido: si un gato se traga un hilo, no tires si asoma por la boca o el ano y vete al veterinario.
Si deja de comer
En un gato, no comer es más grave que en un perro. Tras dos o tres días sin comer, sobre todo si tiene sobrepeso, puede desarrollar una lipidosis hepática, una acumulación de grasa en el hígado que necesita hospitalización. Por eso nunca se le pone a dieta dejándolo sin comer, y un gato que lleva más de un día sin probar bocado debe verlo un veterinario. Los cambios de alimento se hacen siempre poco a poco, mezclando a lo largo de una semana o más: los gatos son muy maniáticos con el olor y la textura, y un cambio brusco puede llevarle a rechazar la comida.
Alimento completo para gatos, mejor con parte húmeda, ración pesada y repartida en varias tomas. Nada de cebolla, ajo, chocolate ni leche. Un gato que deja de comer más de un día necesita veterinario.