Nombres para gatos
Un nombre corto, con sonidos agudos como la i o la s, le llama más la atención y lo distingue mejor del resto de lo que dices en casa. Úsalo siempre para cosas buenas y acabará acudiendo (cuando le apetezca, que para eso es un gato).
Cómo elegir uno al que responda
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Lo que hace que un gato gire la cabeza
A muchos gatos les llaman más la atención los nombres cortos, con sonidos agudos como la i y la e, y con eses o ches, que se parecen a los sonidos con los que se les llama de forma natural. Por eso nombres como Kiki, Misi, Chispa o Michi funcionan tan bien, y por eso un nombre larguísimo acaba convertido en un diminutivo al cabo de una semana. No es una regla fija: hay gatos que responden perfectamente a Bartolomé. Pero si dudas entre dos, el corto y agudo suele ganar, y además se dice mejor desde la otra punta de la casa.
Sí, reconoce su nombre
La idea de que al gato le da igual cómo lo llames no se sostiene. Hay estudios que muestran que los gatos distinguen su nombre de otras palabras de sonido parecido, y que reaccionan a él con un gesto de orejas o de cabeza aunque no se levanten. Otra cosa es que vengan: eso depende de lo que suela pasar cuando lo oyen. Un gato que asocia su nombre a la comida acude; uno que lo asocia a que lo metan en el transportín, se esconde. El nombre funciona, pero el gato decide si le compensa.
Cómo se le enseña
Diciéndolo cuando va a pasar algo bueno. Antes de ponerle la comida, al darle una golosina, al empezar una sesión de caña o justo antes de una caricia que le guste. Una vez, en tono alegre, y premio en cuanto mire. En pocos días lo tendrá asociado. El error es usarlo para todo: para reñirle cuando sube a la encimera, para cogerlo antes del veterinario o para sacarlo de debajo de la cama. Para esas situaciones es mejor usar otra palabra, o ninguna, y reservar el nombre para lo que le apetece.
Si adoptas un gato adulto
Cambiarle el nombre se puede, y es bastante habitual cuando el que trae de la protectora es provisional o no te encaja. Funciona igual que con un gatito: el nombre nuevo se asocia a comida y a cosas buenas, y en unas semanas lo reconoce. Ayuda elegir uno con sonidos parecidos al anterior (de Lulú a Lola, de Simba a Simón) si ya respondía al suyo. Y si lleva años llamándose de una forma y responde bien, también es legítimo dejárselo: para él, ese sonido ya significa algo.
Cómo usar esta lista
Recoge unos 400 nombres con su significado, y se puede filtrar por sexo, por longitud, por letra y por origen: clásicos, mitología, japoneses, gatos famosos de la literatura y el cine, comida, aspecto y carácter. Los de aspecto funcionan bien cuando el gato tiene un rasgo muy claro (un pelaje negro, unas manchas, unos ojos llamativos), y los de carácter conviene dejarlos para cuando ya lo conozcas un poco, porque el gatito tímido de la primera semana puede resultar el dueño de la casa al mes. Pruébalos en voz alta antes de decidir.