Adoptar un gato en España
Según el estudio «Él nunca lo haría» de la Fundación Affinity, en 2025 entraron en las protectoras españolas unos 285.000 perros y gatos, y de ellos unos 116.000 eran gatos. A eso hay que sumar los que nacen cada primavera en las colonias de la calle. Antes de comprar, merece la pena mirar aquí. Esta guía reúne 149 enlaces comprobados uno a uno.
Empieza por los buscadores
Reúnen las fichas de cientos de protectoras a la vez y te dejan filtrar los gatos por provincia, edad y sexo.
Mira las asociaciones felinas
Solo trabajan con gatos y casi todos viven en casas de acogida, así que saben cómo es cada uno dentro de una casa.
Baja a tu provincia
Muchas protectoras pequeñas no publican todas sus fichas online, y los centros municipales tienen gatos que no salen en ningún portal.
Considera un adulto
Un gato de tres o cuatro años tiene el carácter hecho: sabes si es mimoso, si tolera a otros gatos o si es tranquilo. Con un gatito es una apuesta.
Buscadores: empieza por aquí
Reúnen las fichas de cientos de protectoras. Te llevamos directo a su sección de gatos: ahí filtras por provincia, edad y sexo.
Busca tu provincia en el mapa
Pulsa cualquier provincia y verás de un vistazo qué hay en ella.
Guía por comunidades
Las 19 comunidades y ciudades autónomas, con los refugios de cada provincia y las asociaciones y protectoras que hemos comprobado. Cada una tiene además su propia página.
Andalucía
Su página →Aragón
Su página →Asturias
Su página →Illes Balears
Su página →Canarias
Su página →Cantabria
Su página →Castilla-La Mancha
Su página →Castilla y León
Su página →Cataluña
Su página →Comunitat Valenciana
Su página →Extremadura
Su página →Galicia
Su página →Madrid
Su página →Región de Murcia
Su página →País Vasco
Su página →La Rioja
Su página →Ceuta
Su página →Melilla
Su página →Asociaciones felinas
En perros hay rescates de galgos o de razas concretas; en gatos casi no existen: no hemos encontrado en España ningún rescate estable de persas, siameses ni otra raza. Su lugar lo ocupan estas 43 asociaciones que solo trabajan con gatos. Si buscas un gato de raza, los buscadores de arriba dejan escribirla, y de vez en cuando llegan a protectoras.
Colonias felinas: programas por ciudad
Desde la Ley 7/2023 los gatos que viven en la calle son «gatos comunitarios» y gestionarlos es cosa del ayuntamiento: censo, esterilización (método CER: captura, esterilización y retorno) y cuidadores autorizados. Si has visto una colonia, quieres cuidarla o hay un gatito que no puede volver a la calle, empieza aquí.
Cómo se adopta un gato en España
Lo que pasa desde que rellenas el formulario hasta que el gato sale del transportín en tu casa.
Cómo funciona una adopción, paso a paso
Casi todas las protectoras siguen el mismo camino y conviene conocerlo, porque a mucha gente le sorprende. Primero rellenas un cuestionario sobre tu casa, tu horario y los animales que ya tienes. Después hay una entrevista, muchas veces por teléfono, con preguntas muy concretas: si las ventanas y el balcón tienen red, si el gato saldrá a la calle, quién se queda con él en vacaciones. Luego conoces al gato, a menudo en la casa de acogida donde vive, y es normal que te propongan otro distinto del de la foto, porque saben qué carácter encaja con lo que has contado. Algunas hacen visita a domicilio o te piden una foto de las redes puestas. Y al final se firma un contrato de adopción, que no es un formalismo: recoge el compromiso de esterilizar si aún no lo está, de no cederlo a terceros y el derecho de la protectora a recuperarlo si las cosas se tuercen.
Por qué te hacen tantas preguntas
Porque buena parte de los gatos que tienen delante vienen de una adopción que salió mal o de una camada que nadie quiso. Una protectora seria prefiere decirte que no antes que verte devolver al gato en tres meses, y ese filtro es precisamente la señal de que allí se hacen bien las cosas. Desconfía de quien te dé un gatito sin preguntar nada, sin contrato y cobrando en efectivo: desde la Ley 7/2023 los gatos solo se pueden vender por criadores registrados, y un gatito «regalado» en un anuncio suele llegar sin chip, sin desparasitar y con la madre sin esterilizar, que tendrá otra camada en unos meses.
Qué cuesta y qué incluye
La aportación habitual va de 50 a 150 euros, y algún centro municipal cobra solo una tasa. No es el precio del gato: es parte de lo que a la protectora le ha costado ponerlo en condiciones. Por ese dinero el gato suele salir con microchip registrado a tu nombre, vacunas al día (la trivalente, y a veces la de la leucemia), desparasitado, con el test de leucemia e inmunodeficiencia felinas (FeLV y FIV) hecho y esterilizado, o con el compromiso de esterilizarlo cuando tenga edad. Hacer todo eso por tu cuenta en una clínica cuesta bastante más, y aquí el dinero se queda en la protectora para el siguiente.
Lo que conviene preguntar antes de decir que sí
Por qué está ahí y cuánto tiempo lleva. Cómo se lleva con otros gatos, con perros y con niños, y si lo han visto de verdad en la casa de acogida o es una suposición. El resultado del test de FeLV y FIV: un positivo no es motivo para descartarlo, pero sí para saberlo y hablarlo con el veterinario, sobre todo si ya tienes gatos. Si usa bien el arenero, si araña el sofá o el rascador, si es de los que se esconden una semana al llegar. Y qué apoyo dan después: las protectoras buenas hacen seguimiento y siguen cogiendo el teléfono el mes siguiente, que es cuando aparecen las dudas.
Redes en ventanas y balcones: casi siempre te las pedirán
Es el requisito que más sorprende y el que tiene más sentido. Las caídas desde ventanas y balcones son una urgencia veterinaria frecuente en ciudad, y el gato no aprende a evitarlas: se lanza a por una paloma o se resbala de la barandilla. Por eso muchas protectoras piden que las ventanas que se abran y el balcón estén protegidos con red o mosquitera reforzada antes de entregar al gato, y algunas lo comprueban. Una red para un balcón cuesta mucho menos que una sola noche de urgencias.
Casas de acogida: la forma de ayudar que casi nadie conoce
Si no puedes comprometerte a quince o veinte años pero quieres ayudar, acoger es lo más útil. Te llevas un gato a casa unas semanas o unos meses, la protectora sigue pagando el veterinario y a menudo la comida, y tú le das lo que un refugio no puede: una casa donde aprender a convivir. Las asociaciones felinas pequeñas funcionan casi solo así, y en primavera y verano, con las camadas de las colonias, necesitan acogidas para gatitos que aún comen con biberón.
Un adulto casi siempre es mejor idea que un gatito
Con un gato de tres o cuatro años sabes lo que te llevas: si es mimoso o independiente, si tolera a otro gato, si es tranquilo o un terremoto. Ya ha pasado la fase de trepar cortinas y suele llegar esterilizado y con el arenero aprendido. Los gatitos se adoptan solos; los adultos, los mayores, los que tienen un ojo de menos o son FIV positivos, y muchas veces los negros, esperan meses. En Málaga, por ejemplo, varias protectoras suspenden las adopciones de gatos completamente negros en torno a Halloween por miedo a que se usen en rituales, y el resto del año siguen siendo los que más tardan en salir.
Si te encuentras un gatito o una colonia
No todos los gatos de la calle están perdidos: muchos viven en colonias que alguien cuida. Desde la Ley 7/2023 son «gatos comunitarios» y su gestión corresponde al ayuntamiento, que debe censarlos, esterilizarlos e identificarlos con microchip, normalmente con el método CER (captura, esterilización y retorno). Si ves una colonia, pregunta en tu ayuntamiento o a una asociación felina antes de llevarte a nadie. Si es un gatito solo, espera un rato a distancia por si vuelve la madre; si está frío, herido o pasan horas, llama a una protectora o a un veterinario.
Antes de dar el paso, merece la pena leer qué supone tener un gato, si te conviene un gatito o un adulto y cómo son los primeros días en casa.
Directorios de protectoras
Listados completos, por si prefieres rastrear por tu cuenta.