Las 60 razas

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¿A qué raza se parece mi gato?

La gran mayoría de los gatos de España son mestizos o comunes europeos, y está muy bien así. Si te pica la curiosidad, responde ocho preguntas rápidas y te decimos a qué razas de nuestro catálogo recuerda. Es un juego para curiosear, no un análisis de ADN.

Lo más probable: un común europeo, y es buena noticia

La gran mayoría de los gatos que viven en España no son de ninguna raza: son mestizos o comunes europeos, el gato de toda la vida. Eso no tiene nada de malo, al contrario: suelen ser gatos robustos, con mucha variedad de caracteres y menos problemas hereditarios que muchas razas. Esta herramienta te dice a qué razas se parece el tuyo por su aspecto y su forma de ser, que es una curiosidad bonita y a veces da pistas sobre sus antepasados. Lo que no puede hacer, ni ella ni nadie mirando una foto, es decirte que tu gato es de una raza.

El color no es una raza

Es la confusión más habitual. Un atigrado naranja, un gato negro, un bicolor blanco y negro o una carey no son razas: son colores y dibujos que aparecen en gatos de todo tipo, con y sin pedigrí. Algunos tienen curiosidades genéticas, como que casi todas las carey y calicó son hembras, porque los genes de esos colores van en el cromosoma X. Por eso la herramienta usa el color y el dibujo solo como un dato más, junto con lo que de verdad diferencia a unas razas de otras: la forma de la cabeza, las orejas, el cuerpo, la cola y el tipo de pelo.

Lo que sí da pistas

La forma de la cara y del cuerpo dice más que el color. Una cabeza triangular, orejas grandes y cuerpo esbelto recuerdan a las razas orientales; una cara redonda y chata, al persa; un cuerpo grande con orejas con penacho y cola muy poblada, al Maine Coon o al bosque de Noruega. El dibujo colorpoint (cuerpo claro con cara, orejas, patas y cola oscuras y ojos azules) en un mestizo suele venir de algún antepasado siamés. Y el pelo largo en un gato de la calle puede tener detrás algún persa o angora, aunque también aparece sin más en comunes europeos.

Cómo se interpreta el resultado

Como un parecido, no como un diagnóstico. Que tu gato salga muy parecido a un British Shorthair significa que comparte con esa raza varios rasgos visibles y quizá de carácter, no que lo sea. Una raza, en sentido estricto, es una población criada con pedigrí y registrada en una asociación felina, así que un gato sin papeles no pertenece a ninguna aunque sea idéntico a la foto. Lo útil del resultado es otra cosa: leer la ficha de las razas que salen puede explicarte algunos rasgos de tu gato, como por qué es tan hablador o por qué necesita tanto cepillado.

Si quieres saberlo de verdad

Solo un test genético da pistas reales sobre el origen de un gato mestizo, y aun así conviene tomarlo con calma: en gatos las bases de datos de razas son más limitadas que en otras especies y el resultado suele hablar de afinidades, no de porcentajes exactos. Donde sí sirven bien es para detectar algunas mutaciones concretas de color o de enfermedades hereditarias. Para la salud del día a día, de todos modos, importa más llevarlo a revisión que saber su árbol genealógico: un mestizo y un gato de raza necesitan las mismas vacunas, el mismo arenero limpio y las mismas redes en el balcón.

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