¿Está tu gato en su peso?
La báscula sola no dice gran cosa: un gato común de 5 kg puede estar perfecto o con uno de más, y un Maine Coon de 8 puede estar delgado. Lo que se usa en clínica es esta escala de nueve puntos, que va de lo que ves y de lo que notas al tocar. Contesta con el gato al lado.
O elígelo directamente en la escala de 1 a 9
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Por qué la báscula no basta
Porque entre gatos hay mucha diferencia de esqueleto. Un gato común de cinco kilos puede estar perfecto o con uno de más, y un Maine Coon de ocho puede estar delgado. Por eso los veterinarios usan la escala de condición corporal, que valora lo que se ve y lo que se toca y se puntúa del uno al nueve, con el ideal en el cinco. Es la escala felina de la WSAVA y se hace en un minuto, en casa, con el gato en el regazo.
Las tres comprobaciones
Primera, las costillas: pasa la mano por el costado con la presión con la que te tocarías el dorso de la mano. Deberías notarlas bajo una capa fina de grasa, sin apretar. Segunda, la cintura: mirándolo desde arriba, el cuerpo debe estrecharse un poco detrás de las costillas. Tercera, la barriga: en los gatos no se mira tanto si está recogida como si hay una bolsa de grasa. Y aquí está la trampa más frecuente: muchos gatos tienen un pliegue de piel suelta que cuelga entre las patas traseras, la almohadilla primordial. Es normal, también en gatos delgados, y no es grasa.
Por qué importa tanto en gatos
Porque una gran parte de los gatos de interior tiene sobrepeso, y en ellos los kilos de más tienen consecuencias muy concretas. El sobrepeso es el principal factor de riesgo de diabetes felina, empeora la artrosis (que los gatos esconden muy bien), se asocia con cistitis y problemas urinarios, y hace que el gato no llegue a asearse la espalda y la zona trasera, con los problemas de piel que eso trae. La buena noticia es que la diabetes de un gato con sobrepeso a veces remite si adelgaza.
Cómo se adelgaza a un gato sin ponerlo en peligro
Despacio. Esta es la diferencia más importante con los perros: un gato con sobrepeso que deja de comer o come muy poco durante unos días puede desarrollar una lipidosis hepática, un hígado graso que es grave. Nunca se le pone a dieta de golpe ni se le deja sin comida para que se coma lo que no le gusta. El ritmo seguro ronda el uno por ciento de su peso por semana. Se consigue pesando la ración con báscula, repartiéndola en varias tomas, usando comederos de olfato o juguetes dispensadores y añadiendo dos o tres sesiones cortas de juego de caza al día. Lo ideal es hacerlo con un plan del veterinario.
Cuando adelgaza sin hacer dieta
Es al revés de lo que la gente espera, pero preocupa más. Un gato que pierde peso comiendo igual o más tiene que verlo el veterinario: el hipertiroidismo, la diabetes y la enfermedad renal son frecuentes en gatos maduros y mayores y empiezan justo así. Y un gato que adelgaza porque come menos puede tener dolor de boca, que en gatos es muy común y casi nunca se ve desde fuera. En los dos casos, cuanto antes, mejor.