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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Cómo hacer adelgazar a un gato sin ponerlo en peligro

Un gato gordito parece simpático, pero el sobrepeso es uno de los problemas de salud más frecuentes en gatos de casa y está detrás de diabetes, artrosis y problemas urinarios. Adelgazarlo es posible, pero en gatos hay una regla que no existe en perros: nunca de golpe.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Americano de pelo corto
Americano de pelo corto · foto de Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0)

Cómo saber si está gordo

El peso por sí solo dice poco, porque un gato común grande y un siamés pequeño no pueden compararse. Los veterinarios usan la escala de condición corporal, de 1 a 9, donde 5 es el ideal. Un gato en su peso tiene las costillas fáciles de notar al pasar la mano, cubiertas por una capa fina de grasa, se le adivina la cintura detrás de las costillas al mirarlo desde arriba y la barriga no cuelga. Si te cuesta notar las costillas, no hay cintura y la barriga está redondeada, tiene sobrepeso. Cada punto por encima de 5 equivale aproximadamente a un 10 % de peso de más. La bolsa de piel que cuelga entre las patas traseras, la llamada bolsa primordial, es normal y no indica grasa. En la herramienta de peso ideal de Michipedia puedes valorarlo paso a paso.

Por qué importa tanto

Un gato obeso tiene un riesgo varias veces mayor de diabetes, y además más artrosis, más problemas urinarios, incluida la obstrucción en machos, más problemas de piel porque no llega a acicalarse y más riesgo anestésico. Y, en caso de que deje de comer por cualquier enfermedad, mucho más riesgo de lipidosis hepática, una enfermedad grave del hígado. Los estudios sugieren que los gatos con sobrepeso viven menos y peor. La buena noticia es que perder peso mejora casi todo esto: en gatos diabéticos con sobrepeso, adelgazar aumenta mucho la probabilidad de remisión.

La regla de oro: despacio

En gatos, una pérdida de peso brusca o un ayuno puede desencadenar lipidosis hepática, precisamente en los obesos, que son los que más riesgo tienen. Por eso nunca se deja a un gato sin comer ni se le reduce la ración a la mitad de un día para otro. El ritmo seguro es perder entre un 0,5 y un 2 % de su peso por semana, que en un gato de 7 kg son unos 35 a 140 gramos semanales. Puede parecer poquísimo: un gato que tiene que perder 2 kg tardará varios meses, a veces casi un año. Es así, y está bien. Lo hace el veterinario con un plan: calcula las calorías según el peso objetivo, elige la comida y programa pesajes cada dos a cuatro semanas.

La comida: qué y cuánto

Lo más eficaz es una dieta veterinaria de adelgazamiento: tiene menos calorías por bocado, más proteína para conservar el músculo y más fibra o agua para que se sienta saciado, y está formulada para que el gato no tenga carencias aunque coma menos. Dar menos cantidad de su pienso de siempre funciona peor, porque se queda con hambre y puede faltarle algún nutriente. La comida húmeda ayuda, porque tiene menos calorías por volumen y sacia más. Pesa la ración diaria con una báscula de cocina, al gramo: los vasos medidores fallan hasta en un 20 o 30 %, y en gatos eso es toda la diferencia. Prepara por la mañana la ración del día y que no salga de ahí.

Los premios y las calorías invisibles

Los premios, las chuches, los sobres «de regalo», la loncha de jamón, la pasta de malta y lo que le dan otros miembros de la familia suman calorías que no ves. La regla habitual es que los premios no pasen del 10 % de las calorías diarias, y en dieta conviene restarlos de la ración o usar como premio parte de las croquetas del día. Habla con toda la familia: en muchos casos, el gato no adelgaza porque alguien le da algo a escondidas. Si un vecino le da de comer cuando sale, o roba comida al perro o a otro gato, también hay que resolverlo. En casas con varios gatos, los comederos con lector de microchip permiten que cada uno coma su comida.

Trucos que funcionan

Reparte la ración en varias tomas pequeñas a lo largo del día, en lugar de dejarle el comedero lleno: los gatos están hechos para comer muchas veces poco. Usa comederos interactivos, pelotas dispensadoras o alfombras olfativas, para que tenga que trabajar por su comida; esconde pequeñas porciones por la casa para que las busque. Coloca los comederos en sitios altos o en otra planta para que se mueva. Cuando te pida comida fuera de hora, ofrécele en su lugar atención o juego: muchos gatos piden comida porque es la forma que han aprendido de conseguir tu atención.

Movimiento a su manera

Un gato no sale a correr, pero puede gastar energía en casa. Dos o tres sesiones de juego al día de cinco a diez minutos con una caña o un juguete que imite la caza, con persecución, acecho y captura final, son el equivalente a un paseo. Los rascadores altos, las estanterías y los recorridos verticales lo animan a moverse. En gatos con artrosis, empieza con juegos a ras de suelo y cortos, y trata el dolor: un gato con dolor no se mueve aunque quieras. Que juegue más no compensa que coma de más, pero ayuda a conservar el músculo mientras adelgaza y a que esté más contento.

Seguimiento y cuánto cuesta

Pésalo cada dos semanas al principio, en la misma báscula y a la misma hora: en casa, pésate tú con él en brazos y resta tu peso, o usa una báscula de bebé. Apunta el peso. Si no baja en un mes, el veterinario ajustará la cantidad. Si baja demasiado rápido, también. Una vez alcanzado el peso objetivo, se aumenta la ración poco a poco hasta encontrar la de mantenimiento. Como orientación en España en 2026, una dieta veterinaria de adelgazamiento cuesta de 25 a 60 € al mes según el tamaño del gato y la proporción de húmeda; las consultas de control de peso suelen ser baratas o gratuitas en muchas clínicas.

Tras la esterilización, prevenir es más fácil

Muchos gatos empiezan a engordar en los meses siguientes a la esterilización, porque gastan menos energía y tienen más apetito. Es el mejor momento para prevenir: ajusta la ración, normalmente entre un 20 y un 30 % menos, usa un pienso para esterilizados o simplemente pesa la comida, y pésalo una vez al mes durante el primer año. Prevenir dos kilos es muchísimo más fácil que quitarlos. Y si ya tiene sobrepeso, cuanto antes empieces, menos tiempo necesitará y menos complicaciones tendrá.

Lo que importa

Para saber si tu gato está gordo, toca las costillas y busca la cintura. Adelgazar sí, pero despacio, entre un 0,5 y un 2 % de peso por semana, con una dieta veterinaria pesada al gramo, varias tomas al día y juego: un gato obeso que deja de comer puede desarrollar lipidosis hepática.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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