Cuánto debe comer un gato al día, en gramos y en calorías
La mitad de los gatos de piso tienen sobrepeso, y casi siempre por lo mismo: raciones a ojo, un comedero que nunca se vacía y premios que nadie cuenta. Calcular lo que come tu gato lleva cinco minutos y una báscula de cocina.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Por qué la tabla del saco se queda larga
Las tablas de ración están calculadas para un gato medio, y ese gato medio es más activo que el que vive en un piso, duerme quince horas y está esterilizado. Además, suelen dar horquillas amplias y el dueño, por si acaso, tira hacia arriba. El resultado es que muchos gatos comen un diez o un veinte por ciento más de lo que gastan, y en un animal de cuatro kilos eso son unos pocos gramos al día que se convierten en un kilo de más en un año. Un kilo en un gato es como quince kilos en una persona. La tabla sirve para empezar; después manda la báscula y, sobre todo, el cuerpo del gato.
Las calorías que necesita
Las directrices europeas de la FEDIAF calculan la energía del gato adulto a partir de su peso elevado a 0,67, multiplicado por un factor que depende de su vida: alrededor de 100 kilocalorías para un gato activo o con salida al exterior, y unas 75 para uno de interior o esterilizado. Traducido a cifras: un gato de 3 kilos tranquilo necesita unas 155 kilocalorías al día; uno de 4 kilos, unas 190; uno de 5 kilos, unas 220; y uno de 6 kilos, unas 250. Si es activo, súmale entre un veinte y un treinta por ciento. Son puntos de partida, porque cada gato es distinto, pero se acercan mucho más a la realidad que la tabla del saco.
De calorías a gramos
Busca en el envase las kilocalorías por kilo o por cien gramos; si no vienen, el fabricante suele publicarlas en su web. Un pienso seco típico tiene entre 3.500 y 4.200 kilocalorías por kilo, es decir, entre 3,5 y 4,2 por gramo. Para un gato de 4 kilos que necesita 190 kilocalorías, eso son entre 45 y 55 gramos al día. La comida húmeda tiene entre 0,7 y 1,1 kilocalorías por gramo: un sobre de 85 gramos aporta unas 70 u 85 kilocalorías. Si combinas, resta: con un sobre al día, a ese mismo gato le quedarían unos 30 o 35 gramos de pienso. Nuestra calculadora de ración hace estas cuentas por ti.
Pesa, no midas
Un vaso medidor es una forma poco fiable de dosificar: según lo llenes, a ras, colmado o sacudido, la cantidad puede variar un treinta por ciento, que en un gato es mucho. Una báscula de cocina cuesta entre 10 y 20 € y resuelve el problema para siempre. Un truco práctico: pesa por la mañana la ración de todo el día, guárdala en un tarro y sirve de ahí. Si el tarro se vacía antes de la noche, ya sabes que alguien en casa le está echando de más, y en las casas con varias personas eso pasa mucho más de lo que se cree.
Cuántas tomas al día
En libertad, un gato caza y come entre ocho y dieciséis veces al día pequeñas presas, cada una de unas 30 kilocalorías. Su estómago está hecho para comidas pequeñas y frecuentes, no para dos platos grandes. Por eso a muchos gatos les va bien tener el pienso disponible en pequeñas cantidades a lo largo del día, siempre que la ración diaria esté pesada. Si el tuyo come con ansia y se lo termina todo en diez minutos, mejor repartirlo en tres o cuatro tomas, usar un comedero antivoracidad o un dispensador automático programable. Los vómitos justo después de comer, con la croqueta entera, son a menudo cosa de comer demasiado rápido.
Gatitos, esterilizados y mayores
Un gatito en crecimiento necesita entre dos y tres veces más energía por kilo que un adulto, y hasta los cuatro o seis meses puede comer pienso de gatito casi a demanda, repartido en varias tomas. Hacia los doce meses pasa a ración de adulto. Tras la esterilización, el gasto baja y el apetito sube, lo que es la receta perfecta para engordar: hay que reducir la ración en torno a un veinte o treinta por ciento o pasar a un pienso para esterilizados. Y en los gatos mayores de doce o catorce años pasa lo contrario: muchos pierden masa muscular y digieren peor, y necesitan más proteína y a veces más calorías. Un gato mayor que adelgaza sin motivo tiene que ir al veterinario.
Los premios también cuentan
Los premios, las barritas cremosas, el trocito de jamón y el queso que se le da porque lo pide son calorías, y se suman. La regla habitual es que no pasen del diez por ciento de lo que come al día, que en un gato de 4 kilos son unas 20 kilocalorías: apenas un par de barritas cremosas o un puñado pequeño de premios. Si das más, quítalo de la ración. Un truco muy útil es usar como premio croquetas de su propio pienso, apartadas de la ración del día: al gato le sirven igual para el entrenamiento o el juego y no le engordan de más.
Cómo saber si está en su peso
Más que el número de la báscula, importa la condición corporal. Pasa la mano por sus costados sin apretar: debes notar las costillas con una ligera capa de grasa, como cuando pasas los dedos por el dorso de la mano. Míralo desde arriba: debe tener una ligera cintura detrás de las costillas. Y de lado, la tripa no debe colgar mucho, aunque muchos gatos tienen una bolsita de piel suelta en el vientre que es normal y no es grasa. Si no le notas las costillas, si es una forma ovalada desde arriba o si la tripa se balancea al andar, tiene sobrepeso. Nuestra herramienta de peso ideal te guía paso a paso.
Cómo ajustar sin errores
Si tiene que adelgazar o engordar, cambia la ración un diez por ciento cada vez y vuelve a pesar al gato a las tres o cuatro semanas. Para pesarlo en casa, pésate tú con él en brazos y réstale tu peso. La pérdida de peso en un gato tiene que ser lenta, en torno al uno o dos por ciento de su peso a la semana, porque un gato obeso que deja de comer o que adelgaza demasiado rápido corre el riesgo de una lipidosis hepática. Nunca lo pongas a dieta estricta por tu cuenta: si le sobran más de uno o dos kilos, el plan lo hace el veterinario.
Cuando el apetito cambia
Un cambio de apetito es una de las primeras señales de que algo va mal en un gato, porque disimulan mucho el malestar. Un gato que come más de lo habitual y sin embargo adelgaza puede tener hipertiroidismo o diabetes, sobre todo si además bebe y orina más. Uno que come menos, elige o se acerca al plato y se va, puede tener dolor de boca, náuseas o algo más serio. Y un gato que no come nada en veinticuatro horas, especialmente si tiene sobrepeso, es motivo de consulta, no de esperar a ver. Llevar la cuenta de lo que come no solo controla su peso: te avisa antes de los problemas.
Un gato de 4 kilos tranquilo necesita unas 190 kilocalorías al día, que son unos 45 a 55 gramos de pienso. Pesa la ración con báscula, repártela en varias tomas, cuenta los premios como parte del total y ajusta según le notes las costillas.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.