¿Puede viajar contigo?
Un gato no es un perro de viaje: es territorial y casi todos lo pasan mal fuera de casa. Si tiene que viajar, aquí está lo que necesitas saber, por medio de transporte y con lo que depende de cada compañía marcado aparte. Y antes de nada, la pregunta que de verdad importa: si le compensa venir o quedarse en casa con alguien que lo cuide.
Viajar en coche → Viajar en avión → ¿Y si se queda en casa? →
La primera pregunta: si tiene que venir
A diferencia de un perro, un gato no viaja por gusto. Es territorial, se siente seguro en su casa y casi todos lo pasan mal en un transportín, en un sitio nuevo y entre ruidos desconocidos. Para unas vacaciones, la mayoría de los gatos está mucho mejor en casa, con alguien de confianza o un cuidador profesional que pase a verlos una o dos veces al día, que viajando. La ley de bienestar animal no permite dejarlo más de tres días seguidos sin supervisión. Viajar compensa en una mudanza, en estancias largas o con gatos acostumbrados desde pequeños.
Lo que sí es igual en todas partes
Siempre en transportín, bien cerrado, y casi siempre con un peso máximo de unos ocho a diez kilos con el transportín incluido, que un gato normal cumple sin problema. Con el microchip, la cartilla sanitaria al día y, para salir de España, pasaporte europeo y antirrábica en vigor. Y con plazas limitadas: en trenes, aviones y barcos el número de animales por servicio es pequeño y conviene reservarlo a la vez que tu billete.
El transportín decide el viaje
Si tu gato asocia el transportín con el veterinario, el viaje empieza mal antes de salir. Déjalo abierto en casa unas semanas, con una manta que huela a él y algún premio dentro, hasta que entre a dormir por su cuenta. Para tren y avión suele pedirse uno blando que quepa bajo el asiento; para el coche, uno rígido sujeto con el cinturón. Mídelo antes de comprar el billete: cada compañía tiene sus medidas.
Al llegar
Antes de abrir el transportín, cierra ventanas y balcones, y deja preparados el arenero, el agua y un sitio donde esconderse. Lo normal es que pase las primeras horas debajo de la cama o dentro del transportín: no lo saques a la fuerza. Muchos gatos se escapan en el destino, así que el microchip con tus datos actualizados en el registro es tu mejor seguro. Y si en algún momento te planteas darle algo para que viaje tranquilo, que lo paute el veterinario: varios medicamentos humanos son tóxicos para los gatos.