¿Puede comer esto mi gato?
Escribe lo que se ha comido (o lo que le vas a dar) y te decimos si hay problema. Cada ficha explica el porqué, no solo el sí o el no. El gato no es un perro pequeño: hay cosas que al perro apenas le afectan y al gato le hacen mucho daño.
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Un gato no es un perro pequeño, tampoco comiendo
Mucho de lo que se lee sobre alimentos prohibidos está pensado para perros, y en gatos algunas cosas son todavía peores. La cebolla, el ajo, el puerro y el cebollino dañan los glóbulos rojos y pueden provocar anemia, y los gatos son aún más sensibles: el daño se acumula, así que un poco cada día también cuenta. Ojo con lo que los lleva escondidos, como salsas, caldos, embutidos o comida infantil con cebolla en polvo. El chocolate, las uvas, el alcohol y la cafeína también están en la lista del no, aunque a muchos gatos el dulce ni les llama, porque no lo perciben.
El mito del platito de leche
La imagen del gato bebiendo leche es de las más arraigadas y de las menos acertadas. La mayoría de los gatos adultos no digieren bien la lactosa, y la leche les da diarrea, gases o vómitos, aunque se la beban con ganas. Un trocito pequeño de queso curado o un poco de yogur natural los toleran mejor algunos, pero no aportan nada que necesiten. Si quieres darle algo especial, las leches sin lactosa específicas para gatos existen, aunque son un capricho, no una necesidad. Lo que necesita para beber es agua, y cuanto más fácil se lo pongas, mejor.
Pescado, atún e hígado: de vez en cuando, no a diario
Son de lo que más les gusta y de lo que más desequilibra si se convierte en costumbre. El atún de lata para personas no es un alimento completo, lleva sal o aceite y hay gatos que se enganchan y luego rechazan su comida. El pescado crudo dado con frecuencia destruye la tiamina, una vitamina del grupo B que el gato necesita, y su falta da problemas neurológicos. Y el hígado, en exceso, aporta demasiada vitamina A, que con el tiempo daña huesos y articulaciones. Como premio ocasional, cocinados y sin espinas, no son un problema.
Lo que no es comida pero acaba dentro
Hilos, cintas de regalo, gomas, sedal o el cordón de un juguete son una urgencia típica en gatos, porque juegan con ellos y la lengua, que tiene las papilas hacia atrás, les obliga a seguir tragando. Si ves un hilo saliendo de la boca o por detrás, no tires de él: puede estar enganchado y cortar el intestino. Ve al veterinario. Y la otra gran urgencia doméstica son los medicamentos de las personas: el paracetamol es letal para el gato incluso en cantidades pequeñas, y ningún analgésico de casa se le da sin que lo indique el veterinario.
Qué hacer si ya se lo ha comido
Llama al veterinario antes de hacer nada, con tres datos: qué ha comido, cuánto y hace cuánto tiempo. Si tienes el envase o la etiqueta, guárdalos. No provoques el vómito por tu cuenta: en gatos los remedios caseros son peligrosos por sí mismos, la sal puede intoxicarle y el agua oxigenada no se usa en ellos. Tampoco esperes a ver síntomas, porque en varias de estas intoxicaciones el tratamiento funciona mejor cuanto antes empieza. Con el xilitol, que en perros es gravísimo, los estudios en gatos apuntan a mucho menos riesgo, pero tampoco se le da.