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Lo que exige la ley a tu gato

La Ley 7/2023 de bienestar animal pone el suelo común para toda España; cada comunidad tiene además su ley y su registro de microchips, y cada ayuntamiento su ordenanza. Elige tu comunidad en la lista o en el mapa y te decimos qué te toca.

Microchip y registro → Las colonias felinas → Adoptar un gato →

Lo que cambió la Ley 7/2023

Hasta 2023, lo que se exigía a un gato dependía casi por completo de la comunidad autónoma en la que vivía. Varias leyes autonómicas, algunas de los años noventa, solo obligaban a identificar a los perros. La ley estatal de protección de los derechos y el bienestar de los animales, en vigor desde el 29 de septiembre de 2023, puso un suelo común: microchip e inscripción en el registro autonómico para todos los gatos, esterilización antes de los seis meses salvo reproductores de criador registrado, y la prohibición de dejarlos sin supervisión más de tres días seguidos.

El microchip, paso a paso

Lo implanta el veterinario, en una consulta corriente y sin anestesia, y es él quien da de alta al gato en el registro de tu comunidad con tus datos. A partir de ahí, lo importante es que esos datos estén al día: si te mudas o cambias de teléfono, hay que comunicarlo. Un gato perdido con microchip pero con un teléfono antiguo es casi como un gato sin microchip. Si adoptas en una protectora, lo normal es que el gato ya venga identificado y que el cambio de titular se haga en la adopción.

La esterilización obligatoria

La ley la pide antes de los seis meses de edad para todos los gatos, salvo los inscritos como reproductores a nombre de un criador registrado. Más allá de la obligación, es la medida que más problemas evita: el celo de una gata es muy intenso y repetitivo, los machos enteros marcan con orina y se pelean, y una gata puede tener varias camadas al año desde muy joven. Varias comunidades, como Madrid, Navarra, la Comunidad Valenciana o el País Vasco, la recogen también en su propia ley.

Colonias felinas y gatos comunitarios

La ley llama gatos comunitarios a los que viven en libertad y encarga a los ayuntamientos gestionarlos mediante el método CER: captura, esterilización y retorno a su colonia, con microchip y control sanitario. El objetivo es reducir la población poco a poco sin sacrificar animales. Si quieres ayudar a una colonia o has encontrado gatos en la calle, lo primero es hablar con tu ayuntamiento, porque muchos tienen un registro de colonias y personas autorizadas para alimentarlas, y abandonar un gato en una colonia está expresamente prohibido.

Lo que todavía está pendiente

Varias piezas de la ley necesitan un reglamento que, a octubre de 2026, no se ha aprobado: el registro estatal de animales de compañía, el curso de tenencia responsable y el seguro de responsabilidad civil, que en cualquier caso la ley pide para perros y no para gatos. Mientras tanto siguen funcionando los registros autonómicos y las ordenanzas municipales, que pueden añadir obligaciones propias como censos o normas sobre colonias. Ante la duda, pregunta en tu ayuntamiento o a tu veterinario.

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