Colonias felinas y método CER: qué son y cómo ayudar
En casi todos los barrios de España hay gatos que viven en la calle. Durante décadas se gestionaron mal o no se gestionaron. Hoy la ley obliga a los ayuntamientos a hacerlo con un método concreto, el CER, que es el único que ha demostrado reducir las colonias de forma estable y ética.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué es una colonia felina
La Ley 7/2023 define la colonia felina como un grupo de gatos que viven en libertad o semilibertad, con un grado de socialización con las personas bajo o nulo, y que dependen de las personas para subsistir. A esos gatos los llama gatos comunitarios. No son gatos abandonados recientes, que suelen ser sociables y buscan a las personas, sino gatos nacidos o crecidos en la calle, que desconfían de la gente y no podrían vivir en una casa. Por eso la solución para ellos no es la adopción, sino cuidarlos donde están. Los gatitos de colonia, en cambio, si se recogen muy jóvenes, sí pueden socializarse y adoptarse.
En qué consiste el método CER
CER significa captura, esterilización y retorno; también se le llama CES, de captura, esterilización y suelta. Se capturan los gatos de la colonia con jaulas trampa que no les hacen daño, se llevan al veterinario, que los esteriliza, les hace una revisión sanitaria, les pone el microchip y les hace un pequeño corte en la punta de una oreja que sirve para saber de lejos que ese gato ya está esterilizado. Después, se devuelven a su colonia. Los gatos sociables y los gatitos que pueden adaptarse a una casa se apartan para darlos en adopción. Y la colonia se sigue alimentando y vigilando, controlando la llegada de gatos nuevos.
Por qué funciona y retirarlos no
Durante años se intentó eliminar las colonias retirando a los gatos. No funciona: cuando se vacía un territorio con comida y refugio, llegan gatos nuevos sin esterilizar y la colonia vuelve a crecer, porque la gata puede tener dos o tres camadas al año. El método CER funciona por lo contrario. Una colonia esterilizada deja de crecer, y con el tiempo se reduce de forma natural. Además, desaparecen buena parte de los problemas que molestan a los vecinos: los maullidos de los celos, las peleas de los machos, el marcaje con orina y las camadas que mueren cada primavera. Los gatos viven más sanos y la colonia es más estable.
Lo que dice la ley
La Ley 7/2023 obliga a las entidades locales a desarrollar programas de gestión de colonias felinas, con censo, esterilización, programa sanitario, protocolos para los conflictos vecinales y lugares para la retirada temporal de gatos cuando haga falta. Todos los gatos comunitarios deben estar identificados con microchip registrado a nombre de la administración local y esterilizados. Las comunidades autónomas aprueban protocolos marco con criterios de alimentación, limpieza y cuidados, y sobre la formación y acreditación de las personas cuidadoras. Retirar o desplazar gatos comunitarios fuera de los casos permitidos es infracción grave, y dar muerte a un gato comunitario fuera de los casos autorizados, muy grave.
Quién se encarga en la práctica
Lo habitual es que el ayuntamiento gestione las colonias en colaboración con asociaciones de protección animal o con personas cuidadoras voluntarias, autorizadas o acreditadas. El ayuntamiento suele aportar la financiación de las esterilizaciones y los permisos, y los voluntarios hacen el trabajo diario: alimentar, limpiar los puntos de comida, vigilar a los gatos, detectar a los enfermos o a los nuevos, y organizar las capturas. Cómo está organizado varía mucho de un municipio a otro, y la aplicación real de la ley todavía es muy desigual. Lo primero si te interesa ayudar es preguntar en tu ayuntamiento cómo funciona en tu zona.
Alimentar gatos de la calle: cómo hacerlo bien
Dar de comer a los gatos de la calle con buena intención, pero por tu cuenta, puede crear problemas. Restos de comida que atraen ratas y palomas, enfrentamientos con vecinos y, sobre todo, gatos bien alimentados que siguen teniendo camadas cada pocos meses, porque nadie los esteriliza. Además, muchas ordenanzas municipales regulan dónde y quién puede alimentar colonias. Si hay gatos que alimentas en tu calle, lo más útil es ponerte en contacto con el ayuntamiento o con la asociación que gestiona las colonias en tu municipio. Si haces de cuidador, usa pienso seco en lugares discretos, retira los restos y mantén limpio el punto de alimentación.
Cómo ayudar aunque no seas cuidador
Hay muchas formas de echar una mano. Avisar al ayuntamiento o a la asociación si ves un gato nuevo en una colonia, uno herido o enfermo, o una gata con gatitos. Donar pienso, mantas o dinero para esterilizaciones. Ayudar con el transporte al veterinario. Ser casa de acogida para gatitos de colonia que pueden socializarse y adoptarse. Y algo muy importante: esterilizar a tu propio gato si sale a la calle, porque buena parte de las colonias empiezan o crecen con gatos de casa que salen sin esterilizar. También ayuda mucho explicar a los vecinos que el método CER no es «mantener gatos», sino la forma de que haya menos.
Conflictos con vecinos
Las colonias generan a veces quejas: olores, gatos en los jardines, comida tirada. Muchas se resuelven con una buena gestión, porque buena parte de las molestias vienen de gatos sin esterilizar. La ley prevé que los programas municipales incluyan protocolos para estos conflictos, y que la solución no puede ser retirar o hacer daño a los gatos. Envenenar o maltratar a un gato es un delito, así que si alguien amenaza con hacerlo o ves indicios, avisa a la policía local o a la Guardia Civil. Y si un gato de colonia entra en tu jardín y te molesta, hay soluciones disuasorias inofensivas; pregunta en la asociación de tu zona.
Si encuentras gatitos de una colonia
En primavera y verano es frecuente encontrar gatitos en una colonia. Si son muy pequeños, la madre suele estar cerca, y lo mejor es no tocarlos y avisar a los cuidadores de la colonia. Si están solos de verdad o en peligro, o tienen edad para socializarse, la asociación puede recogerlos, esterilizar a la madre y buscar casas de acogida. Los gatitos que se manipulan con cariño antes de las siete u ocho semanas pueden convertirse en gatos de casa perfectamente sociables; a partir de ahí cada semana cuenta, y un gatito de colonia de cuatro meses puede no adaptarse nunca del todo a vivir con personas.
El método CER, captura, esterilización y retorno, es el único que reduce las colonias de forma estable, y la Ley 7/2023 obliga a los ayuntamientos a aplicarlo. Si quieres ayudar, coordínate con tu ayuntamiento o con la asociación que gestiona las colonias, y esteriliza a tu gato si sale a la calle.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.