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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

He encontrado un gatito en la calle: qué hacer

Cada primavera miles de personas encuentran gatitos en un parque, debajo de un coche o en un contenedor. La primera reacción es cogerlos, y no siempre es la correcta. Esto es lo que hay que hacer, en orden, para que el gatito tenga las mejores posibilidades.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Británico de pelo corto
Británico de pelo corto · foto de George E. Koronaios (CC BY-SA 4.0)

Primero: ¿está solo de verdad?

Antes de tocar nada, mira. Una gata deja a sus crías solas durante horas para ir a comer, y a veces las cambia de sitio una a una, así que encontrar gatitos sin la madre no significa que estén abandonados. Si los gatitos están limpios, dormidos, juntos y en un sitio resguardado, lo más probable es que la madre vuelva. Aléjate lo suficiente para que no te vea, porque si estás cerca no se acercará, y observa durante dos o tres horas. Si vuelve, lo mejor para los gatitos es quedarse con ella: la leche materna y los cuidados de la madre no los sustituye nadie. Puedes avisar a la asociación que gestiona las colonias de la zona para que esterilicen a la madre más adelante y den en adopción a los gatitos.

Cuándo hay que actuar ya

Hay situaciones en las que no se puede esperar. Si el gatito está en peligro inmediato, en una carretera, en un contenedor, bajo la lluvia o al sol en pleno verano. Si está frío, débil, sucio, llorando sin parar durante horas o con los ojos pegados. Si está herido, o si hay un gatito muerto junto a él. Si ha pasado mucho tiempo y la madre no ha vuelto. O si sabes con certeza que a la madre le ha pasado algo. En esos casos, recógelo con cuidado, mejor con una toalla, y mételo en una caja o transportín. Si hay varios gatitos, recógelos todos juntos y no los separes.

Calcular la edad a ojo

La edad lo cambia todo, así que haz una estimación. Con menos de una semana, tiene los ojos cerrados, las orejas pegadas a la cabeza y a veces aún el resto del cordón umbilical; cabe en la palma de la mano. Hacia las dos semanas abre los ojos, que son azules, y empieza a arrastrarse. Hacia las tres, levanta las orejas y da sus primeros pasos torpes. Hacia las cuatro, camina con más soltura y salen los primeros dientes. Entre las cinco y las seis empieza a interesarse por la comida sólida y a jugar. Y hacia las ocho semanas ya es un gatito activo de casi un kilo. Una báscula de cocina ayuda: como orientación muy aproximada, un gatito sano gana unos cien gramos por semana.

Calor antes que comida

Es la regla más importante, y la que más se ignora. Un gatito muy pequeño no regula bien su temperatura, y si está frío no puede digerir: darle de comer a un gatito frío puede matarlo. Lo primero es calentarlo poco a poco: envuélvelo en una toalla, ponlo contra tu cuerpo, o usa una botella de agua caliente, no hirviendo, envuelta en un paño, dejando que pueda apartarse si tiene demasiado calor. Nada de secadores a tope ni de radiadores directos. Cuando el gatito esté templado al tacto, incluida la boca y las patas, y se mueva con más energía, entonces puedes pensar en alimentarlo.

Nunca leche de vaca

La leche de vaca, aunque sea sin lactosa, no sirve para un gatito y le puede provocar diarrea, que en un animal tan pequeño deshidrata muy rápido. Lo que necesita es leche maternizada específica para gatitos, que se vende en clínicas veterinarias y tiendas de animales, junto con un biberón de tetina pequeña. Prepárala como indica el envase y dásela templada, con el gatito boca abajo, en la postura en que mamaría de su madre, nunca boca arriba como a un bebé, porque puede pasar leche a los pulmones. Los más pequeños comen cada dos o tres horas, también de noche. Si no sabes cuánto ni cómo, pregunta al veterinario: es un aprendizaje rápido.

Lo que hace la madre y ahora haces tú

Los gatitos de menos de tres o cuatro semanas no saben hacer pis ni caca solos: la madre se los estimula lamiéndoles. Tú tienes que hacerlo después de cada toma, frotando con suavidad la zona genital y anal con un algodón o una gasa empapados en agua templada, hasta que hagan sus necesidades. Hay que mantenerlos limpios, secos y calientes, en una caja con mantas y una fuente de calor suave, en una habitación tranquila. Hacia las cuatro semanas puedes poner una bandeja baja con arena no aglomerante y empezar a ofrecerle papilla de comida húmeda para gatitos mezclada con la leche. No los bañes salvo que estén muy sucios, y entonces sécalos enseguida.

Al veterinario, en cuanto puedas

Llévalo al veterinario lo antes posible, mejor en las primeras veinticuatro horas. Lo pesará, calculará su edad, comprobará si está deshidratado, si tiene parásitos, pulgas, infecciones en los ojos o problemas respiratorios, que son muy frecuentes en gatitos de la calle, y te dirá cómo alimentarlo y cuándo desparasitarlo. No le des ningún medicamento ni antiparasitario por tu cuenta: muchos productos son tóxicos para gatitos tan pequeños, y algunos de perro pueden ser mortales para un gato. Si tienes otros gatos en casa, mantén al gatito separado hasta que el veterinario lo haya visto, para evitar contagios en los dos sentidos.

Pide ayuda: no tienes que hacerlo solo

Criar a mano un gatito recién nacido es un trabajo enorme: tomas cada pocas horas durante semanas, limpieza, vigilancia. Contacta con las protectoras de tu zona: muchas tienen voluntarios con experiencia en lactantes, que pueden hacerse cargo o enseñarte y acompañarte. Si el gatito es más mayor, quizá puedan buscarle casa de acogida o adopción. Avisa también al ayuntamiento o a la asociación que gestiona las colonias si sospechas que viene de una, para que puedan atrapar y esterilizar a la madre y evitar la siguiente camada. Y si el gatito es mayor y parece doméstico, llévalo a que le lean el chip: puede ser el gato perdido de alguien.

¿Y si me lo quedo?

Muchas personas que encuentran un gatito acaban quedándoselo, y es una historia preciosa. Si es tu caso, el gatito necesitará el calendario completo de vacunas y desparasitaciones, el microchip y la esterilización antes de los seis meses, como exige la ley, y un test de leucemia e inmunodeficiencia. También conviene socializarlo bien: manipúlalo con cariño, acostúmbralo a sonidos, personas y al transportín, sobre todo antes de las siete u ocho semanas. Y si no puedes quedártelo, las protectoras te ayudarán a encontrarle una buena familia, con contrato y seguimiento: es mucho mejor que regalarlo por un anuncio.

Lo que importa

Antes de tocarlo, observa de lejos dos o tres horas por si vuelve la madre. Si hay que recogerlo: calor antes que comida, nunca leche de vaca sino leche maternizada para gatitos, estimular el pis tras cada toma y veterinario en las primeras 24 horas. Y pide ayuda a una protectora.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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