Cómo criar a un gatito huérfano con biberón: calor, leche y cuidados
Sacar adelante a un gatito de pocos días es posible, pero es un trabajo exigente: tomas cada pocas horas también de noche, calor constante y vigilancia diaria. El orden importa mucho: primero calor, luego veterinario y leche adecuada, y después una rutina que imite lo que haría su madre. Esta guía no sustituye al veterinario, pero te ayuda a no cometer los errores que más gatitos matan.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Primero, asegúrate de que es huérfano
Muchos gatitos «abandonados» no lo están: su madre ha salido a comer o está trasladando la camada de uno en uno. Si los encuentras limpios, juntos y tranquilos, obsérvalos desde lejos durante dos o tres horas antes de tocarlos. Ningún biberón iguala a su madre, y una gata feral puede no volver si te ve al lado. Solo hay que intervenir si están fríos, sucios, llorando sin parar, en peligro inmediato, o si la madre no aparece en varias horas o sabes que ha muerto. Si la madre está pero es una gata de colonia, una protectora puede ayudarte a recoger a la familia entera, que es siempre la mejor opción para los gatitos.
Calor antes que comida
Un gatito de menos de tres o cuatro semanas no regula su temperatura, y el frío lo mata antes que el hambre. Si está frío al tacto, sobre todo en la boca y las almohadillas, caliéntalo poco a poco pegado a tu cuerpo, bajo la ropa, o envuelto en una toalla junto a una bolsa de agua caliente. Nunca le des de comer mientras esté frío: su intestino no funciona y la leche puede hacerle mucho daño. Para el nido, usa una caja con una manta y una fuente de calor suave solo en una mitad, como una bolsa de agua caliente envuelta o una esterilla térmica a baja potencia, para que pueda alejarse si tiene calor. Orientativamente, entre 30 y 32 grados la primera semana, unos 29 la segunda, 27 la tercera y 24 a partir de la cuarta.
Al veterinario, cuanto antes
Llévalo al veterinario ese mismo día o a primera hora del siguiente. Te dirá qué edad tiene aproximadamente, si está deshidratado, si tiene parásitos, una infección o algún problema como el paladar hendido, que impide mamar, y te enseñará a darle el biberón y a estimularle. Una primera consulta cuesta entre 30 y 60 €. Para calcular su edad tú mismo: si aún tiene el resto del cordón umbilical, tiene menos de una semana; si tiene los ojos cerrados, menos de diez a catorce días; con los ojos abiertos y las orejas todavía plegadas, en torno a dos semanas; si camina torpemente, unas tres; si ya tiene dientes y camina bien, cuatro o más. Su peso también ayuda: unos 100 gramos al nacer y unos 100 más por cada semana.
Qué leche, y cuál nunca
Solo leche maternizada para gatitos, en polvo o líquida, que se vende en clínicas veterinarias y tiendas de animales; un bote cuesta entre 15 y 30 € y un kit de biberón con tetinas entre 5 y 10 €. Nunca leche de vaca: tiene lactosa, que la mayoría de los gatitos no digiere bien, y una composición muy distinta a la de la gata; provoca diarreas que en un gatito tan pequeño son peligrosísimas. Tampoco leche de cabra sola, leche infantil humana, agua con azúcar ni recetas caseras de internet. Si es de noche y no tienes leche maternizada, prioriza el calor: un gatito caliente aguanta unas horas mejor que uno con el estómago lleno de leche inadecuada. Algunas clínicas de urgencias 24 horas la tienen.
Cómo preparar y dar el biberón
Prepara la leche siguiendo las indicaciones del envase, con las proporciones exactas, y dásela templada, a unos 37 o 38 grados: compruébalo con unas gotas en el interior de tu muñeca, como con un bebé. Haz cada toma fresca y tira lo que sobre. El gatito debe estar boca abajo, apoyado sobre las cuatro patas en una toalla o en tu regazo, con la cabeza ligeramente hacia arriba, como mamaría de su madre. Nunca boca arriba como un bebé humano: así la leche puede irse a los pulmones. Ofrécele la tetina, deja que la busque y succione él, y no aprietes el biberón. El agujero de la tetina debe dejar caer una gota al ponerlo boca abajo, no un chorro.
Cada cuánto y cuánto
Como referencia, en la primera semana hay que darle de comer cada dos o tres horas, también de noche. En la segunda, cada tres o cuatro horas. En la tercera, cada cuatro o cinco, y las tomas nocturnas pueden espaciarse algo más. A partir de la cuarta, cada cinco o seis horas, mientras se empieza con la papilla. La cantidad depende de su peso y de la leche que uses: sigue la tabla del envase y la indicación del veterinario. Un gatito que ha comido bien tiene la barriga redondeada pero no tensa, suelta la tetina y se duerme. No le fuerces a seguir. Si después de cada toma le apoyas en tu hombro y le das unas palmaditas suaves en la espalda, le ayudarás a expulsar el aire.
Estimular el pis y la caca
Los gatitos no pueden orinar ni defecar solos hasta las tres o cuatro semanas: su madre los estimula lamiéndolos. Tú lo harás después de cada toma con un algodón o una gasa humedecida en agua tibia, frotando suavemente la zona genital y anal con movimientos cortos, hasta que haga pis. Debería orinar en cada toma; el pis normal es amarillo pálido, y si es oscuro o escaso puede estar deshidratado. La caca suele salir una o varias veces al día o cada día y medio, con consistencia pastosa y color amarillento o marrón claro. Si pasan más de dos días sin hacer caca, o si tiene diarrea, consulta. Límpiale bien después con un paño húmedo y sécale, para que no se irrite la piel.
Pesarle todos los días
Pesa al gatito cada día a la misma hora, antes de una toma, con una báscula de cocina, y apúntalo. Un gatito que va bien gana entre 10 y 15 gramos al día, unos 100 a la semana. Es el mejor indicador de que lo estás haciendo bien, y también la primera alarma: un gatito que no gana peso durante un día merece atención, y uno que pierde peso dos días seguidos necesita veterinario aunque parezca estar bien. Fíjate también en su piel: si al pellizcarla suavemente en la nuca tarda en volver a su sitio, puede estar deshidratado. Y en su comportamiento: un gatito sano duerme entre tomas y succiona con ganas; uno que llora todo el rato o está flojo, no está bien.
Cuándo ir al veterinario sin esperar
Ve el mismo día si el gatito está frío y no remonta con el calor, si no succiona o se suelta enseguida, si le sale leche por la nariz o tose al comer, si respira con ruido o con la boca abierta, si llora sin consuelo o está apático, si tiene diarrea, si pierde peso, si no hace pis en varias tomas o es muy oscuro, si tiene la barriga hinchada y dura, o si tiene los ojos hinchados con legañas o pus. La leche por la nariz es especialmente seria: puede significar que ha pasado leche a los pulmones, y una neumonía por aspiración en un gatito avanza muy deprisa. En estos casos, más vale una consulta de más que una de menos.
No lo hagas solo
Criar a un gatito de pocos días con tomas cada dos horas, de día y de noche, durante semanas, agota a cualquiera. Muchas protectoras tienen casas de acogida especializadas en biberón y pueden asumirlo, ayudarte con leche y material o turnarse contigo. Pregunta también a tu veterinario: a veces conocen una gata que está criando y podría aceptar a un huérfano como nodriza, que es lo mejor que le puede pasar. Si te lo quedas, organízate con otra persona para las tomas nocturnas. Y prepárate emocionalmente: aunque lo hagas todo bien, los gatitos muy pequeños y sin madre son frágiles y algunos no salen adelante. No es culpa tuya.
Crecer sin madre ni hermanos
A partir de las cuatro semanas, empieza el destete con papilla en un plato y una bandeja de arena de borde bajo, y ve reduciendo los biberones. Un gatito criado solo con personas no aprende de sus hermanos a controlar la fuerza de los mordiscos y tiende a jugar más fuerte. Por eso juega siempre con juguetes, nunca con las manos, y si se puede, que conviva pronto con otro gatito o con un gato adulto tranquilo y vacunado. Las vacunas empiezan hacia las ocho semanas, y la desparasitación antes, según te indique el veterinario. Con paciencia, un huérfano criado con biberón puede ser un gato adulto tan equilibrado y cariñoso como cualquier otro.
Primero calor, nunca comida con el gatito frío. Después veterinario y leche maternizada para gatitos, jamás de vaca. Biberón boca abajo cada 2–3 horas la primera semana, estimular el pis tras cada toma y pesar a diario: debe ganar 10–15 g al día. Leche por la nariz, frío que no remonta, diarrea o pérdida de peso: veterinario ese día.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.