¿Pueden los gatos tomar leche? El mito del platito y lo que pasa de verdad
El gato con su platito de leche es una imagen de cuento, y como tantas imágenes de cuento, no se corresponde con la biología. La mayoría de gatos adultos tolera mal la leche de vaca. No es veneno, pero tampoco es un premio inocente, y en un gatito puede ser peligrosa.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
De dónde viene la idea
Durante siglos, los gatos de las granjas y las casas de campo vivían del ratón que cazaban y de lo que se les daba, y la leche era lo que había. Al gato le gusta, porque huele a grasa y a proteína, y se la bebe con ganas, así que la costumbre se transmitió y llegó a los cuentos, los dibujos animados y las películas. Pero que un gato se beba algo con gusto no quiere decir que le siente bien, igual que a nosotros. Y en el caso de la leche, a la mayoría de gatos adultos no les sienta especialmente bien.
El problema es la lactosa
Los gatitos producen lactasa, la enzima que digiere la lactosa, que es el azúcar de la leche, porque la necesitan para mamar. Al destetarse, entre las cuatro y las ocho semanas, la mayoría pierde gran parte de esa capacidad, como pasa en casi todos los mamíferos. Cuando un gato adulto bebe leche, la lactosa no digerida llega al intestino grueso, donde fermenta y arrastra agua. El resultado típico son gases, tripa hinchada, heces blandas o diarrea en las horas siguientes. Hay gatos que la toleran algo mejor que otros, pero no hay forma de saberlo salvo probándolo, y no compensa.
Y además, calorías
Un platito de leche entera de unos cien mililitros tiene alrededor de 60 kilocalorías. Para un gato de cuatro kilos que necesita unas 190 al día, eso es casi un tercio de lo que debe comer, en un solo platito. Si se lo das cada día además de su ración, el sobrepeso es casi seguro. La nata, aún peor: muchísima grasa en muy poca cantidad, y en gatos con tendencia puede contribuir a problemas digestivos o de páncreas. Si tu gato toma leche a diario y está gordo, ya tienes una parte de la explicación.
¿Y la leche sin lactosa o la «leche para gatos»?
La leche sin lactosa para personas y las leches específicas para gatos que se venden en tiendas y supermercados resuelven el problema digestivo, porque llevan la lactosa ya descompuesta. A la mayoría de gatos les sientan bien. Pero siguen siendo un producto con calorías, a menudo comparables a las de la leche normal, y casi siempre son alimentos complementarios, es decir, un capricho, no comida. Si quieres darle a tu gato ese placer, que sea de vez en cuando, en poca cantidad, y descontando esas calorías de su ración. El agua sigue siendo lo que tiene que beber.
Queso, yogur y otros lácteos
Los quesos curados tienen muy poca lactosa, porque se pierde en el proceso de maduración, así que un trocito pequeño no suele dar problemas digestivos. El inconveniente es la sal y la grasa, y lo adictivo que resulta para muchos gatos. Como premio ocasional, un trozo del tamaño de un garbanzo, bien. El yogur natural sin azúcar tiene algo menos de lactosa que la leche y algunos gatos lo toleran en cucharaditas, pero no aporta nada que no tenga ya su comida. Y nunca yogures con azúcar, edulcorantes, chocolate o fruta, ni helados, por el azúcar y por si llevan algún ingrediente tóxico.
Si tu gato ya toma leche y le sienta bien
Hay gatos que llevan años tomando un poco de leche sin mostrar ningún problema, y el dueño se pregunta si tiene que quitársela. Si no tiene diarrea, no tiene gases, está en su peso y la cantidad es pequeña, no es una emergencia. Pero conviene pasarla a sin lactosa, reducirla a algo ocasional y contar sus calorías. Y si tiene heces blandas habituales, la leche es lo primero que hay que retirar antes de pensar en otras causas: es sorprendente la cantidad de diarreas crónicas leves que desaparecen solo con eso.
El caso serio: un gatito huérfano
Aquí no hay matices. Si encuentras un gatito de pocas semanas sin su madre, no le des leche de vaca, ni de cabra, ni leche de supermercado para gatos adultos. Su composición es muy distinta de la de la leche de gata, con menos proteína y grasa y más lactosa, y puede provocarle una diarrea que en un animal tan pequeño causa una deshidratación grave en horas. Lo que necesita es leche maternizada para gatitos, que se vende en clínicas veterinarias y tiendas de animales, preparada según las instrucciones y dada con biberón o jeringa, con el gatito boca abajo, nunca boca arriba como un bebé humano.
Qué hacer mientras consigues la leche adecuada
Si es de noche o festivo y no tienes leche maternizada, lo prioritario es que el gatito esté caliente, porque un gatito frío no digiere y darle de comer en ese estado puede ser peligroso. Envuélvelo en una toalla con una botella de agua tibia, no caliente, al lado. Unas horas sin comer, en un gatito que estaba sano, son menos peligrosas que una leche inadecuada. Busca una clínica de urgencias, que suelen tener leche maternizada, y pide consejo sobre la frecuencia de tomas, que en los muy pequeños es cada dos o tres horas, también de noche. En el artículo sobre qué hacer si encuentras un gatito tienes el paso a paso completo.
Si le gusta tanto, ¿por qué le sienta mal?
Es una pregunta lógica, y la respuesta dice mucho de cómo funcionan los gatos. Lo que atrae al gato de la leche es la grasa y la proteína, que su olfato detecta enseguida, no el azúcar: los gatos no perciben el sabor dulce, porque carecen del receptor que lo detecta. Su instinto le dice que eso es alimento valioso, y su instinto no sabe nada de la lactosa, que solo aparece como problema horas después, en el intestino. Muchos dueños no relacionan la diarrea o los gases de la noche con el platito de la tarde. Que un gato pida algo con insistencia no es señal de que le convenga, igual que pasa con el jamón o con las barritas cremosas: es señal de que huele a algo que, en la naturaleza, merecía la pena comer.
Lo que sí debe beber tu gato
Agua, fresca y limpia, en cuencos anchos lejos de la comida y del arenero. Y si lo que buscas es que beba más o darle algo especial, hay mejores opciones que la leche: comida húmeda con un poco de agua añadida, un caldo casero de pollo cocido sin sal, sin cebolla ni ajo, o una fuente de agua si le gusta el agua en movimiento. La leche puede ser un capricho ocasional y sin lactosa. Lo que no debe ser es un hábito, y mucho menos la comida de un gatito.
La mayoría de gatos adultos no digieren bien la lactosa y la leche les da gases o diarrea, además de muchas calorías. La leche sin lactosa o «para gatos» es un capricho ocasional. A un gatito huérfano, nunca leche de vaca: solo leche maternizada para gatitos.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.