Mi gato tiene diarrea: causas, qué hacer y cuándo preocuparse
Casi todos los gatos tienen alguna vez un episodio de heces blandas que se resuelve solo. Pero la diarrea en un gatito pequeño, la que lleva semanas o la que viene con sangre y apatía no son lo mismo, y hay remedios caseros que pueden empeorarla mucho.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué cuenta como diarrea
Unas heces normales de gato están formadas, se pueden recoger enteras y no dejan mancha. Hablamos de diarrea cuando son blandas, pastosas o líquidas, cuando hay más deposiciones de lo habitual o cuando aparecen fuera del arenero porque no llega. Conviene fijarse también en el tipo: si son abundantes y poco frecuentes, el problema suele estar en el intestino delgado; si son muchas, pequeñas, con moco o sangre roja y el gato hace fuerza, suele ser el intestino grueso. A veces lo que parece estreñimiento, un gato que se queda mucho rato empujando en el arenero, es en realidad una colitis. Y en machos, empujar sin que salga nada puede ser una obstrucción urinaria, que es urgencia.
Las causas más frecuentes en gatos jóvenes
En gatitos y gatos jóvenes, la primera sospecha son los parásitos: lombrices intestinales, coccidios, Giardia y Tritrichomonas foetus, este último típico de gatitos de criadero o de casas con muchos gatos y responsable de diarreas que van y vienen durante meses. Después, los cambios de dieta bruscos, el estrés de la adopción o de un viaje, y la leche: la mayoría de los gatos adultos no digieren bien la lactosa, y el platito de leche es una causa clásica de diarrea. En gatitos sin vacunar, la panleucopenia felina, un virus parecido al parvovirus del perro, empieza con vómitos y diarrea y es muy grave.
Las causas en gatos adultos y mayores
En un gato adulto, una diarrea aguda que dura uno o dos días suele deberse a algo que ha comido, a un cambio de pienso o a una infección pasajera. Cuando dura más de dos o tres semanas se considera crónica, y ahí las causas cambian: enteropatía crónica que responde a la dieta, enfermedad inflamatoria intestinal, linfoma intestinal (frecuente en gatos mayores), hipertiroidismo, problemas de páncreas, alergia o intolerancia alimentaria. En un gato mayor que tiene diarrea, come con ansia y aun así adelgaza, el hipertiroidismo es de lo primero que hay que descartar con una simple analítica.
Cuándo es urgencia
Ve al veterinario el mismo día si se trata de un gatito de menos de seis meses que además está apagado, no come o vomita, sobre todo si no tiene las vacunas completas; si hay mucha sangre o heces negras como alquitrán; si la diarrea es muy líquida y frecuente; si además vomita, no come o está decaído; si tiene fiebre o, al contrario, está frío; si las encías están pálidas o secas y pegajosas, o si sabes que ha podido ingerir algo tóxico. Los gatitos se deshidratan en cuestión de horas. Y recuerda la regla felina: un gato que deja de comer más de un día también es motivo de consulta, tenga diarrea o no.
Qué hacer en casa si está animado
Si es un adulto que está animado, come y bebe y solo tiene heces blandas, puedes esperar uno o dos días vigilándolo. No le quites la comida durante mucho tiempo: a los gatos no les sienta bien el ayuno. Ofrece raciones pequeñas y frecuentes de su comida habitual o de una dieta gastrointestinal veterinaria, que es mucho mejor opción que improvisar. Asegúrate de que bebe: agua fresca en varios puntos y comida húmeda ayudan. Los probióticos veterinarios específicos para gatos pueden ser útiles en diarreas leves. Mantén limpio el arenero y lávate bien las manos, porque algunos parásitos se contagian a otros gatos y a personas. Si no mejora en 48 horas, empeora o aparece cualquier señal de alarma, al veterinario.
El arroz con pollo, con matices
La dieta blanda casera de pollo cocido con arroz, tan usada en perros, no es la mejor opción en gatos: son carnívoros estrictos, el arroz les aporta poco y muchos no lo comen. Si tienes que improvisar unas horas, mejor pollo o pavo cocido sin piel, sin sal, sin especias y sin cebolla ni ajo, en trocitos pequeños. Pero para más de un día, lo adecuado es una dieta gastrointestinal felina de veterinario, que está equilibrada y es muy digerible. Lo que no debes darle es leche, embutido, jamón, caldos de brick (suelen llevar cebolla) ni restos de comida con grasa.
Lo que nunca debes darle
No uses antidiarreicos de personas. Algunos contienen salicilatos, de la familia de la aspirina, que son tóxicos para los gatos; otros, como los que frenan el intestino, pueden empeorar una infección y provocar efectos neurológicos. El paracetamol, que alguien podría dar si el gato parece dolorido, es mortal para los gatos aunque sea en cantidades mínimas. Tampoco le des antibióticos que te sobren de otro animal o de una persona: la mayoría de las diarreas no los necesitan, y su uso indiscriminado favorece las resistencias. Y no le des carbón activado ni arcillas sin que te lo indique el veterinario.
La muestra de heces, mejor de tres días
Muchos parásitos no se eliminan en todas las deposiciones, así que una sola muestra puede salir negativa aunque el gato los tenga. El veterinario suele pedir un análisis coprológico con heces recogidas en dos o tres días distintos, en un bote limpio y guardadas en la nevera, no en el congelador. Para Giardia y Tritrichomonas hay pruebas específicas, incluidas PCR. Llévalas frescas a la consulta: te ahorrarán tiempo y pruebas. Desparasitar «por si acaso» sin análisis a veces funciona, pero si la diarrea vuelve conviene saber qué parásito hay, porque no todos responden al mismo antiparasitario.
Qué hará el veterinario y cuánto cuesta
En una diarrea aguda leve, exploración, valoración de la hidratación y tratamiento de soporte: dieta, probiótico y, si hace falta, antiparasitario o suero. En gatitos con signos graves, test de panleucopenia y posiblemente hospitalización. En diarrea crónica, se va paso a paso: análisis de heces, cambio a una dieta de eliminación o hidrolizada durante unas semanas, analítica con hormona tiroidea, vitamina B12 y pruebas de páncreas, ecografía abdominal y, si no hay respuesta, biopsias. Orientativamente: consulta de 40 a 60 €, coprológico de 25 a 50 €, panel de PCR de diarrea de 80 a 150 €, analítica de 80 a 160 € y ecografía de 70 a 150 €.
Prevenir lo que se puede prevenir
Desparasitación según el riesgo real de tu gato, con más frecuencia en gatitos y en gatos que cazan. Vacunación completa del gatito frente a panleucopenia, que es una de las vacunas esenciales. Cambios de comida graduales, a lo largo de siete a diez días, mezclando cada vez más del nuevo. Nada de leche ni de sobras. Arenero limpio, sobre todo en casas con varios gatos, para cortar los ciclos de reinfección. Y si adoptas un gatito, que lo revise el veterinario en la primera semana con un análisis de heces, porque muchos llegan con parásitos aunque estén desparasitados.
Una diarrea leve en un adulto animado puede vigilarse uno o dos días con raciones pequeñas y agua. En gatitos, con sangre, con vómitos, con apatía o si dura más de dos o tres semanas, al veterinario, con una muestra de heces de varios días. Y nada de leche ni de antidiarreicos de personas.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.