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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

El microchip y el registro del gato: cómo funciona

Mucha gente piensa que un gato que no sale de casa no necesita microchip. La ley dice lo contrario, y la experiencia también: los gatos de interior se escapan por una ventana o un descuido, y cuando aparecen, el chip es lo único que lleva hasta ti. Pero solo si está bien registrado.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Snowshoe
Snowshoe · foto de SnowshoeCatRu (CC BY-SA 4.0)

Qué es exactamente

Es una cápsula diminuta, del tamaño de un grano de arroz, que se implanta bajo la piel, en el gato normalmente en el lado izquierdo del cuello o entre los omóplatos. No lleva pila, no emite señal y no es un GPS: no sirve para saber dónde está el gato. Lo único que contiene es un número de quince cifras. Cuando un veterinario, una protectora o la policía pasan un lector por encima, aparece ese número, y buscándolo en el registro de identificación se llega a los datos de la persona responsable del gato. Ese es todo su secreto, y es muy eficaz.

Es obligatorio, también en gatos de interior

La Ley 7/2023 obliga a identificar a todos los gatos mediante microchip antes de los seis meses de edad, y la mayoría de las comunidades autónomas ya lo exigían en su normativa. Da igual que el gato no salga nunca de casa: la obligación es para todos. Y tiene sentido, porque los gatos de interior se pierden más de lo que se cree: una ventana abierta, una puerta que se queda entornada, una mudanza, un transportín que se abre en el veterinario. Un gato de interior que se escapa suele estar muy asustado, se esconde cerca y no se deja coger, y cuando por fin lo recoge alguien, el chip es la única forma de saber de quién es. No cumplir la obligación de identificación es una infracción grave en la ley estatal.

Cómo se pone y cuánto cuesta

Lo implanta un veterinario con una aguja algo más gruesa que la de una vacuna, en un gesto rápido que el gato apenas nota más que un pinchazo. No necesita anestesia. Suele ponerse en las primeras visitas del gatito, junto a las vacunas, o aprovechando la esterilización si el gato está anestesiado. Ponerlo y darlo de alta en el registro cuesta entre 30 y 50 € según la clínica y la comunidad, y si adoptas en una protectora, lo normal es que ya venga incluido en la cuota de adopción. Si compras a un criador, el gatito debe entregarse ya identificado: nunca aceptes un «el chip se lo pones tú luego».

El registro, el paso que se olvida

Poner el chip y registrarlo son dos cosas distintas. El chip solo sirve si su número está asociado a tus datos en el registro de identificación de animales de compañía de tu comunidad autónoma. El veterinario que lo implanta suele encargarse del alta, pero conviene comprobar que se ha hecho y a nombre de quién. Un gato con chip pero sin registrar, o registrado a nombre de la protectora, del criador o de un antiguo dueño, es un gato que, si se pierde, no lleva a nadie que pueda recogerlo. Pide siempre el documento o el justificante de alta a tu nombre.

Cuando adoptas o te quedas un gato

Cuando un gato cambia de manos, el registro tiene que cambiar también. Si adoptas en una protectora, deben tramitar el cambio de titularidad a tu nombre: verifica que se ha hecho. Si compras a un criador, lo mismo. Y si te quedas con el gato de un familiar o un vecino, haced el cambio de titularidad con un documento de cesión, que es un trámite sencillo en el veterinario. Si encuentras un gato en la calle, lo primero no es quedártelo, sino llevarlo a un veterinario para que le lean el chip: puede tener una familia buscándolo desesperadamente.

Mantener los datos al día

Un chip con un teléfono antiguo es casi un chip inútil. Si cambias de móvil o de domicilio, actualiza los datos del registro; se hace a través del veterinario o, en algunas comunidades, del colegio de veterinarios o directamente en línea. Pon dos teléfonos de contacto si el registro lo permite. Y si el gato se pierde, la ley te obliga a comunicar la pérdida en un plazo máximo de cuarenta y ocho horas: hacerlo también sirve para que el chip aparezca como perdido en el registro y para que te localicen rápido cuando alguien lo lea. Si el gato muere, también hay que comunicar la baja.

Chip y collar: con cuidado en gatos

En perros se recomienda combinar el chip con una chapa en el collar. En gatos, el collar tiene sus riesgos: un gato puede engancharse con él en una rama, en una valla o en su propia pata o mandíbula al intentar quitárselo. Si quieres ponerle collar con una chapa con tu teléfono, que sea un collar de seguridad, con cierre antiahogo que se abra si el gato tira con fuerza, y bien ajustado, que quepan dos dedos. Pero no sustituye al chip: un collar se pierde, el chip no. Para un gato de interior, el chip bien registrado es la identificación imprescindible; el collar, un complemento opcional.

Microchip para viajar y para gateras

Si vas a viajar fuera de España con tu gato, el chip es el primer requisito, antes que el pasaporte y la vacuna de la rabia. Y el orden importa: el chip tiene que estar puesto antes o el mismo día que la vacuna antirrábica, porque una vacuna puesta a un gato sin identificar no vale para viajar. El chip, además, tiene una utilidad práctica en casa: existen gateras y comederos que solo se abren al leer el chip de tu gato, muy útiles cuando hay varios gatos con dietas distintas o si quieres que el gato vecino no entre en casa.

Dudas frecuentes

El chip no se gasta ni hay que cambiarlo: dura toda la vida del gato. Puede desplazarse un poco bajo la piel, por eso el veterinario pasa el lector por varias zonas, pero no se pierde. Las complicaciones son rarísimas. No sirve para localizar al gato: para eso existen localizadores GPS para collar, que son otra cosa, y en gatos tienen las mismas pegas que cualquier collar. Y si no sabes si tu gato tiene chip, por ejemplo porque lo adoptaste de mayor o lo encontraste, cualquier veterinario te lo comprueba en un momento con el lector.

Lo que importa

El microchip es obligatorio para todos los gatos antes de los seis meses, también para los que no salen de casa. Comprueba que está registrado a tu nombre y con tu teléfono actual, actualízalo cada vez que cambies, y si se pierde, comunícalo en 48 horas. Si le pones collar, que sea de seguridad.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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