Pasaporte europeo para gatos: qué necesita tu gato para salir de España
Llevar al gato fuera de España no es complicado, pero tiene un orden y unos plazos que no se pueden saltar. El pasaporte europeo, el microchip y la rabia en regla son la base para la Unión Europea; fuera de ella, todo es más largo. Lo que no se puede es improvisarlo la semana antes.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué es el pasaporte europeo
Es un documento oficial con formato común en toda la Unión Europea, emitido por un veterinario autorizado, que identifica a tu gato por su microchip y recoge su vacunación antirrábica y otros tratamientos. Las normas de los desplazamientos sin fines comerciales de perros, gatos y hurones dentro de la UE las fija el Reglamento (UE) 576/2013, que establece unos requisitos comunes para todos los países. El pasaporte se saca una vez y acompaña al gato toda la vida, actualizándolo con cada vacuna. Cuesta entre 15 y 40 € en la mayoría de clínicas, sin contar la vacuna y el chip si aún no los tiene.
Los tres imprescindibles, y su orden
Para viajar con tu gato por la UE hacen falta tres cosas, y el orden importa. Primero, el microchip, que debe cumplir la norma ISO y leerse con un lector estándar. Segundo, la vacuna de la rabia, puesta después del microchip o el mismo día y siempre tras haberlo leído, cuando el gato tenga al menos doce semanas. Tercero, el pasaporte, donde el veterinario anota el número de chip y la vacuna. Si se vacuna de la rabia a un gato que aún no tiene chip, esa vacuna no vale para viajar y hay que repetirla. En España, además, el microchip y el registro son obligatorios para los gatos aunque no viajen.
El plazo de espera: 21 días
Este es el detalle que estropea más viajes. Tras la primera vacuna de la rabia, el gato no puede viajar hasta que hayan pasado al menos veintiún días, que es el tiempo que la vacuna tarda en considerarse válida. En la práctica, eso significa que un gatito no puede viajar entre países de la UE antes de las quince semanas de vida, aproximadamente. Si la rabia se renueva antes de que caduque la anterior, según la pauta del fabricante, no hay que volver a esperar; si se deja caducar, aunque sea un día, cuenta como primera vacuna y vuelven los veintiún días. Mira la fecha de validez en el pasaporte antes de reservar nada.
Lo que no necesita un gato
Hay un requisito que se cita mucho y que, en la UE, solo afecta a los perros: el tratamiento contra la tenia Echinococcus multilocularis que exigen Irlanda, Finlandia, Malta y Noruega, y también el Reino Unido, en una ventana de días antes de la entrada. Los gatos están exentos. Tampoco hay, para un viaje normal dentro de la Unión, análisis de anticuerpos de la rabia ni cuarentena. Aun así, conviene que antes de un viaje el veterinario revise que esté desparasitado interna y externamente, y que tenga al día el resto de vacunas, aunque no las pida la frontera.
Cuántos gatos y quién los lleva
El régimen del pasaporte es para movimientos no comerciales, es decir, tu gato viajando contigo. El límite general es de cinco animales por persona; por encima, salvo que se trate de una exposición o competición con la documentación que lo acredite, se aplican las normas comerciales, mucho más exigentes. El gato puede viajar también con otra persona autorizada por escrito por el dueño, siempre que el viaje del animal no se separe más de cinco días del del propietario. Lo que no encaja es mandar al gato solo por su cuenta, como carga, sin que nadie viaje: eso es otro régimen.
El Reino Unido
Desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea, el pasaporte europeo emitido en España no basta para entrar en Gran Bretaña. Para llevar un gato hace falta un certificado sanitario animal emitido por un veterinario oficial poco antes del viaje, además del microchip y la rabia en regla; a los gatos no se les pide el tratamiento contra la tenia. Las normas entre la UE y el Reino Unido se han negociado en los últimos años y pueden cambiar, así que antes de un viaje allí confirma los requisitos vigentes en la información oficial del Gobierno británico y con tu veterinario, sin fiarte de lo que valía hace un año.
Fuera de la Unión Europea
Si vas a un país de fuera de la UE, las reglas las pone el país de destino y pueden ser mucho más estrictas: certificados sanitarios oficiales visados por la autoridad, permisos de importación, análisis de anticuerpos de la rabia con un nivel mínimo y, en algunos destinos, cuarentena a la llegada. El análisis de anticuerpos, cuando se pide, exige una muestra tomada al menos treinta días después de la vacuna y a menudo varios meses de espera antes de entrar. Lo seguro es informarse en la embajada o en la autoridad veterinaria del país de destino, y empezar con tres a seis meses de antelación.
La vuelta, que también cuenta
Volver a España desde otro país de la UE con el pasaporte en regla no suele dar problemas. Pero si has estado en un país de fuera de la UE, la entrada de vuelta puede exigir sus propios requisitos. Según el país de procedencia, la UE pide para volver una valoración de anticuerpos de la rabia hecha en un laboratorio autorizado con antelación, y si no la tienes, el gato puede quedar retenido o en cuarentena. Por eso hay que mirar las dos direcciones del viaje antes de salir, y hacer ese análisis en España antes de irte si el destino lo hace necesario a la vuelta.
Canarias, Baleares, Ceuta y Melilla
Dentro de España no hace falta pasaporte europeo para viajar con tu gato a las islas, aunque las navieras y aerolíneas suelen pedir microchip, la cartilla sanitaria al día y, a veces, la rabia vigente; algunas comunidades la exigen para gatos en su normativa propia. Llevar el pasaporte es la forma más cómoda de demostrar todo eso en un solo documento. Ceuta y Melilla tienen particularidades por su situación fronteriza, y si desde allí vas a cruzar a Marruecos, se aplican las reglas de un país de fuera de la UE. Consulta las condiciones de la compañía y de la comunidad de destino antes de viajar.
El transporte: la otra mitad
Tener los papeles en regla no garantiza que tu gato pueda ir en el medio de transporte que elijas. En avión, cada compañía tiene sus propias condiciones de peso, transportín y número de plazas, y hay que reservar la del gato con antelación. En tren, las condiciones dependen de la compañía y de la ruta internacional. En coche, el transportín debe ir bien sujeto, como en España. Conviene cerrar el transporte a la vez que los papeles, porque de nada sirve un pasaporte perfecto si no hay sitio para el gato en el avión.
La lista antes de comprar el billete
Repasa esto con calma. ¿Tiene microchip, registrado y con tus datos actualizados? ¿Tiene la vacuna de la rabia puesta después del chip, en vigor y con al menos veintiún días si es la primera? ¿Tiene pasaporte europeo y está anotada la vacuna? ¿El destino es Reino Unido o un país de fuera de la UE con requisitos propios? ¿La compañía admite al gato y hay plaza? Si alguna respuesta es «no sé», resuélvela antes de pagar. Una cita con el veterinario para planificar el viaje despeja casi todas las dudas de una vez.
Para viajar por la UE, tu gato necesita microchip, vacuna de la rabia puesta después del chip y con al menos 21 días si es la primera, y pasaporte europeo (Reglamento UE 576/2013). Los gatos no necesitan el tratamiento de la tenia. Reino Unido y fuera de la UE tienen reglas propias: empieza con meses de antelación.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.