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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Mi gato se rasca mucho: pulgas, alergias y otras causas del picor

Rascarse de vez en cuando es normal. Rascarse, lamerse o morderse a todas horas, con costras o calvas, no. El picor en gatos tiene muchas causas posibles, pero se investiga con un orden lógico, y casi siempre la primera sospecha es la más sencilla: las pulgas.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Bombay
Bombay · foto de Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0)

Cómo se manifiesta el picor en un gato

Un gato con picor no siempre se rasca a la vista. Muchos se lamen en exceso, a veces a escondidas, hasta arrancarse el pelo, y lo que ves son zonas con el pelo corto o ralo en la barriga, los muslos o los costados. Otros se rascan la cabeza y el cuello hasta hacerse heridas. Los veterinarios reconocen varios patrones típicos: la dermatitis miliar, con pequeñas costras como granos de mijo en el lomo y el cuello; las lesiones de cabeza y cuello por rascado; la alopecia simétrica que se provoca el propio gato al lamerse; y el complejo granuloma eosinofílico, con placas rojas y húmedas en la barriga o los muslos, o una úlcera en el labio superior. Todos pueden tener la misma causa de fondo.

Primero, siempre, las pulgas

Las pulgas y la dermatitis alérgica a su picadura son la causa más frecuente de picor en gatos. En un gato alérgico, basta una pulga de vez en cuando para que se rasque sin parar, y como se acicala tanto, se la traga y no la ves. Por eso no ver pulgas no descarta nada. Busca los puntitos negros de sus heces con un peine fino sobre un papel blanco húmedo, y sobre todo haz un tratamiento antipulgas eficaz para gatos, a todos los animales de la casa y durante al menos dos o tres meses, antes de pasar a otras pruebas. Muchos gatos «alérgicos» se curan solo con esto. Y nunca uses productos de perro con permetrina: son tóxicos para los gatos.

Ácaros y hongos

Los ácaros de los oídos (Otodectes) producen mucho picor en orejas y cabeza, con una cera oscura y seca como posos de café; son frecuentes en gatitos y muy contagiosos entre animales. Otros ácaros de la piel, como Cheyletiella, que produce una descamación como caspa que se mueve, o los de la sarna, son menos habituales. La tiña o dermatofitosis es una infección por hongos que produce calvas redondeadas con descamación, a veces con poco picor, y que se contagia a personas, especialmente a niños, y a otros animales; es típica de gatitos, persas y gatos de refugio. El veterinario la diagnostica con lámpara de Wood, examen del pelo al microscopio, cultivo o PCR.

Alergia alimentaria

Algunos gatos son alérgicos a una proteína de su comida, casi siempre una que llevan tiempo comiendo, como pollo, ternera, pescado o lácteos. Produce picor sobre todo en la cabeza y el cuello, durante todo el año, a veces con vómitos o heces blandas. No se diagnostica con análisis de sangre, que en alergia alimentaria no son fiables, sino con una dieta de eliminación: durante al menos ocho semanas, el gato come solo una dieta veterinaria hidrolizada, en la que las proteínas están partidas para que el sistema inmunitario no las reconozca, o una con una proteína que no haya comido nunca. Nada más: ni premios, ni restos, ni pasta de malta con sabor. Si el picor mejora y vuelve al reintroducir la comida anterior, el diagnóstico está hecho.

Alergia ambiental o atopia felina

Cuando se han descartado parásitos, infecciones y alergia alimentaria, la causa más probable es una alergia a alérgenos del ambiente, como ácaros del polvo, pólenes o mohos, que en gatos se llama síndrome atópico felino. Puede ser estacional o durar todo el año y producir cualquiera de los patrones de lesiones, y a veces se asocia con asma. Las pruebas de alergia sirven para elegir los alérgenos de una inmunoterapia, una especie de vacuna personalizada, no para diagnosticar. El tratamiento combina control del picor con medicación veterinaria, ácidos grasos omega-3, buena barrera cutánea y, en algunos gatos, inmunoterapia. No se cura, pero se controla bien.

Cuando la causa es el estrés o el dolor

Algunos gatos se lamen en exceso por estrés, aburrimiento o ansiedad, lo que se llama alopecia psicógena. Pero es un diagnóstico de exclusión: la mayoría de los gatos que se lamen hasta quedarse calvos tienen picor por una causa médica, y solo después de descartarla se puede hablar de estrés. También el dolor provoca lamido localizado: un gato con cistitis puede lamerse la barriga hasta dejarla sin pelo, y uno con artrosis puede lamerse sobre una articulación. Observa dónde se lame y si coincide con algún cambio en casa o con algún otro síntoma.

Cómo lo investiga el veterinario

Con un orden lógico, de lo más frecuente y sencillo a lo menos: exploración completa de piel, pelo y oídos; peinado en busca de pulgas; raspados y citologías de la piel para buscar ácaros, bacterias y levaduras; tricograma, que es mirar pelos al microscopio para ver si están partidos por lamido o caídos; pruebas de hongos. Después, tratamiento antipulgas riguroso y tratamiento de las infecciones secundarias. Si persiste, dieta de eliminación. Y si aun así persiste, diagnóstico de atopia. Es un proceso que requiere semanas y paciencia, pero saltarse pasos es la razón principal de los picores que se eternizan.

Lo que no hay que ponerle

Ninguna crema ni pomada de personas sin consultar: muchos gatos se las lamen y algunas contienen sustancias tóxicas para ellos, y los corticoides en crema pueden empeorar una infección por hongos. Los aceites esenciales, como el árbol de té, son tóxicos para los gatos incluso en pequeñas cantidades. No uses champús de perro ni de personas. No le des antihistamínicos ni otros medicamentos de casa sin indicación veterinaria. Y, de nuevo, ninguna pipeta de perro: la permetrina es una de las intoxicaciones más frecuentes en gatos. Si se hace heridas mientras esperas la consulta, un collar isabelino o un body le protegen.

Cuánto puede costar

Como orientación en España en 2026: consulta de dermatología general, de 40 a 70 €; con un dermatólogo veterinario, de 70 a 130 €; citologías y raspados, de 20 a 60 €; cultivo de hongos o PCR, de 30 a 80 €; tratamiento antipulgas de todos los animales durante tres meses, de 40 a 150 € según cuántos sean; dieta hidrolizada para la prueba de eliminación, de 40 a 80 € al mes; pruebas de alergia, de 150 a 300 €; inmunoterapia, de 200 a 400 € al año. Un gato atópico puede necesitar tratamiento continuado, con un coste mensual variable según la medicación.

Lo que importa

El picor en gatos se investiga en orden: primero pulgas, aunque no las veas, con un tratamiento riguroso a todos los animales; luego ácaros, hongos e infecciones; después una dieta de eliminación de al menos ocho semanas; y por último la alergia ambiental. Nada de cremas, aceites esenciales ni pipetas de perro.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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