Esterilizar a tu gata o castrar a tu gato: cuándo, cuánto cuesta y qué cambia
En gatos, esterilizar no es una opción de estilo de vida: es la decisión de salud y de convivencia más importante del primer año. Aquí va cuándo hacerlo, cuánto cuesta, qué riesgos tiene y por qué la mayoría de los mitos que circulan no se sostienen.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Por qué en gatos es casi siempre la respuesta
Con perros hay matices razonables sobre la edad y el tamaño. Con gatos, los veterinarios felinos coinciden bastante más: un gato o una gata enteros que viven en una casa lo pasan mal y lo hacen pasar mal. La gata entera entra en celo una y otra vez durante meses, maúlla de noche, intenta escaparse y, si sale, vuelve preñada. El macho entero marca con orina muy olorosa paredes, cortinas y sofá, se pelea si tiene acceso al exterior y se escapa en cuanto huele una hembra a varias calles. A eso se suma la salud: la esterilización temprana reduce muchísimo el riesgo de tumores de mama en la gata, que en esta especie son malignos en la gran mayoría de los casos, y elimina la piometra (infección del útero) y los problemas de ovarios. En el macho, desaparecen los tumores testiculares y bajan mucho las peleas, y con ellas los abscesos por mordedura y el contagio de inmunodeficiencia felina.
Qué dice la ley en España
La Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece la esterilización quirúrgica de los gatos antes de los seis meses de edad, salvo los inscritos en el registro de criadores. Es una obligación general para machos y hembras, conviva el gato en un piso o tenga salida. En la práctica, cómo se controla y qué sanciones se aplican depende del desarrollo reglamentario y de cada comunidad y ayuntamiento, y muchas ordenanzas municipales ya exigían algo parecido para gatos con acceso a la calle. Más allá de la sanción, la ley responde a un problema real: las camadas no deseadas son la principal fuente de gatos abandonados y de crecimiento de las colonias. Si tienes dudas sobre tu caso concreto, la página de normativa de Michipedia resume lo que pide cada comunidad.
A qué edad: antes de lo que te dijeron
La recomendación clásica de esperar al primer celo está superada. Las guías felinas actuales (International Cat Care, la ISFM y la AAFP) recomiendan esterilizar alrededor de los cuatro o cinco meses, antes de la madurez sexual, y muchas protectoras lo hacen incluso antes, a partir de las ocho o diez semanas y con un peso mínimo, con muy buena recuperación. No hay ninguna ventaja demostrada en dejar que la gata tenga un celo o una camada antes; al contrario, cada celo que pasa reduce la protección frente a los tumores de mama. Una gata puede quedarse preñada con cuatro meses, sobre todo en primavera, así que esperar «a que crezca un poco» es exactamente como llegan muchas camadas por sorpresa. En adultos se puede esterilizar a cualquier edad tras una revisión previa.
En qué consiste la operación
En el macho, la orquiectomía es una cirugía corta: se extraen los testículos por dos pequeñas incisiones en el escroto, normalmente sin puntos externos, y el gato vuelve a casa ese mismo día. En la hembra es una cirugía abdominal: se extraen los ovarios (ovariectomía) o los ovarios y el útero (ovariohisterectomía), por el flanco o por la línea media de la barriga, y suele llevar puntos internos o externos. Ambas se hacen con anestesia general, y el riesgo anestésico en un gato joven y sano es muy bajo. Antes, el veterinario hará una exploración y, según la edad, puede proponerte una analítica preoperatoria. La noche anterior te pedirá unas horas de ayuno, pero en gatitos pequeños ese ayuno es corto: sigue exactamente lo que te indiquen.
Cuánto cuesta en España en 2026
Las horquillas habituales en clínica privada son de 60 a 150 € para castrar a un macho y de 130 a 300 € para esterilizar a una hembra, con diferencias notables entre ciudades y según incluya o no analítica previa, medicación para el dolor, collar isabelino o body postoperatorio y la revisión. Si la gata está en celo, preñada o tiene sobrepeso, el precio puede subir. Muchos ayuntamientos y protectoras tienen campañas de esterilización a precio reducido, especialmente para gatos de colonia mediante programas CES, y bastantes clínicas ofrecen tarifas cerradas para gatitos. Si adoptas en una protectora, lo normal es que el gato ya venga esterilizado o con la cita incluida en la cuota de adopción.
El postoperatorio en casa
Las primeras horas el gato estará adormilado y algo torpe: déjalo en una habitación tranquila, templada, con agua, el arenero cerca y sin sitios altos a los que pueda subir y caerse. La comida se reintroduce en pequeña cantidad esa misma noche o según te indiquen. Durante unos diez días hay que evitar que se lama la herida, con collar isabelino o, en hembras, con un body quirúrgico, que muchos gatos toleran mejor. Revisa la incisión a diario: un poco de enrojecimiento es normal; inflamación creciente, supuración, que se abra o que el gato esté apagado y no coma no lo son. En machos, durante unos días es mejor usar papel triturado o una arena que no se pegue en lugar de la aglomerante fina. Y el dolor se controla con la analgesia veterinaria que te den: nunca con medicamentos de personas.
Lo que cambia y lo que no
Desaparecen los celos, los maullidos nocturnos de llamada y, en la gran mayoría de los machos, el marcaje con orina; si llevaba tiempo haciéndolo, puede tardar unas semanas en extinguirse y en algunos casos queda como costumbre. Las peleas y las escapadas bajan mucho. Lo que no cambia es la personalidad: un gato juguetón seguirá siéndolo y no se vuelve «triste» ni «vago» por la operación. Ni la gata necesita parir una vez para estar equilibrada, ni el macho echa de menos nada: son ideas humanas proyectadas sobre un animal que vive el celo como estrés. Lo que sí cambia, y conviene saberlo desde el primer día, es el metabolismo.
El único efecto secundario frecuente: engordar
Tras la esterilización, el gasto energético baja y el apetito sube, una combinación que en pocos meses convierte a muchos gatos en gatos con sobrepeso. No es inevitable. Lo normal es que necesite en torno a un 20 o 30 % menos de calorías que antes, así que hay que pesar la ración con una báscula de cocina y no a ojo, pasar a un pienso para esterilizados o simplemente ajustar la cantidad del actual, repartirla en varias tomas y mantener el juego diario. Pésalo cada mes durante el primer año. Un gato que engorda tras la operación no lo hace por la operación en sí, sino porque se le sigue dando de comer como a un gato entero en pleno crecimiento.
Riesgos reales y mitos
Toda anestesia tiene un riesgo, pero en gatos jóvenes y sanos es bajo y muy inferior al de las complicaciones que evita. En machos castrados se ha discutido durante años si la castración temprana estrecha la uretra y favorece las obstrucciones urinarias: los estudios no lo han confirmado, y el riesgo de obstrucción tiene más que ver con el peso, el sedentarismo, la poca agua y el estrés. Tampoco hay pruebas de que la esterilización temprana afecte al crecimiento de forma relevante. Lo que sí está demostrado es que la alternativa más usada, la pastilla o inyección anticonceptiva para cortar el celo, se asocia a tumores de mama, piometra y diabetes, y no es una opción a largo plazo.
Si ya tiene años o está en celo
Nunca es tarde para esterilizar, aunque el beneficio frente al cáncer de mama es menor si la gata ya ha tenido varios celos. En una gata en celo se puede operar, aunque el útero está más irrigado y algunos veterinarios prefieren esperar a que termine; si está preñada, la decisión se habla con calma con el veterinario. En adultos y mayores se suele hacer una analítica previa para ajustar la anestesia. Y si has adoptado un gato de la calle sin saber si está castrado, el veterinario puede comprobarlo: en hembras, a veces queda una pequeña cicatriz en el flanco o una muesca en la oreja si pasó por un programa CES.
Esterilizar a los cuatro o cinco meses evita camadas, celos, marcaje, peleas, tumores de mama y piometra, y además es lo que pide la ley. El único efecto secundario habitual es engordar, y se controla pesando la comida desde el primer día.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.