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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

¿Gato o gata? Cómo elegir el sexo de tu gato

Dicen que los machos son más mimosos y las hembras más independientes, o justo al revés según a quién preguntes. La verdad es que la mayoría de las diferencias entre gatos y gatas son hormonales, y la esterilización, que la ley exige antes de los seis meses, borra casi todas.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Oriental de pelo largo
Oriental de pelo largo · foto de Kamée (CC BY 3.0)

Una pregunta con más tópicos que datos

Cada uno tiene su teoría: que las gatas son más ariscas, que los machos son más cariñosos, que ellas son más limpias, que ellos son más brutos. Casi siempre esas ideas vienen de gatos sin esterilizar, cuyo comportamiento está muy marcado por las hormonas, o de la experiencia con un único gato que se generaliza a todos. Hay algunas diferencias reales, pero son pequeñas y muy variables de un gato a otro. Lo que de verdad decide cómo será tu gato es su carácter individual, su genética y, sobre todo, cómo se socializó de pequeño. Conviene tenerlo claro antes de descartar al gato perfecto por ser del sexo que no esperabas.

El tamaño: la diferencia más objetiva

En casi todos los gatos, el macho es algo más grande y pesado que la hembra, con la cabeza más ancha y, en los no castrados, los carrillos más marcados. En un gato común la diferencia puede ser de un kilo o kilo y medio; en razas grandes como el Maine Coon o el Bosque de Noruega es mayor, y un macho puede pesar varios kilos más que una hembra. Para la vida diaria esto importa poco: no hay que sujetarlo con una correa ni moverlo en el coche como a un perro grande. Solo cuenta para el transportín, el tamaño del arenero y la cantidad de comida.

El macho sin castrar: marcaje y escapadas

Un gato macho entero, a partir de los seis o siete meses, suele marcar territorio rociando orina en vertical, con un olor fuerte y muy difícil de quitar, maúlla de noche, intenta escapar para buscar hembras en celo y se pelea con otros machos, con el riesgo de heridas, abscesos y contagios de inmunodeficiencia felina por mordisco. Es, sencillamente, muy difícil de tener en un piso. La castración reduce o elimina estas conductas en la gran mayoría de los casos, sobre todo si se hace antes de que el hábito de marcar se consolide. Por eso la idea de que los machos son sucios o huelen mal viene casi siempre de machos sin castrar.

La gata sin esterilizar: el celo

Una gata entera entra en celo por primera vez entre los cuatro y los diez meses, a veces antes, y después lo repite con mucha frecuencia durante la temporada de luz larga, que en España dura buena parte del año: cada pocas semanas, hasta que se queda preñada. Durante el celo maúlla con fuerza, sobre todo de noche, se revuelca, se frota contra todo, adopta una postura característica y busca escapar. No sangra como una perra, así que hay quien no lo reconoce y cree que está enferma. Además, una gata sin esterilizar tiene más riesgo de infección de útero y de tumores mamarios, que en gatas suelen ser malignos. La esterilización temprana reduce mucho ese riesgo.

La esterilización, obligatoria y decisiva

La Ley 7/2023 de bienestar animal obliga a esterilizar a todos los gatos antes de los seis meses, salvo los reproductores inscritos a nombre de un criador registrado. Más allá de la ley, es la decisión con más efecto en la convivencia: un macho castrado y una gata esterilizada se parecen mucho más entre sí que dos gatos enteros de distinto sexo. La castración del macho es una intervención sencilla y barata, entre 60 y 120 €; la esterilización de la hembra es una cirugía abdominal y cuesta entre 120 y 250 €. Después, los dos tienden a engordar si no se ajusta la ración y el juego, así que conviene cambiar a un pienso para esterilizados y vigilar el peso.

El carácter, una vez esterilizados

Aquí los datos son escasos y la variación individual es enorme. Mucha gente con experiencia dice que los machos castrados tienden a ser algo más juguetones y mimosos de forma abierta, y las hembras algo más selectivas con quién y cuándo, pero hay machos esquivos y gatas pegadas a su persona en todas partes. Lo que pesa mucho más es la socialización temprana: un gatito manipulado con cariño entre las dos y las siete semanas de vida será, casi seguro, un adulto más confiado con las personas, sea macho o hembra. Si buscas un carácter concreto, la forma de acertar es conocer al gato, no elegir el sexo.

La salud: un par de diferencias que conviene saber

Hay una diferencia de salud importante: los machos tienen la uretra más estrecha y larga, y por eso son mucho más propensos a la obstrucción urinaria, una urgencia en la que el gato no puede orinar y que puede matarlo en uno o dos días. Si tienes un macho, aprende la señal: entrar una y otra vez al arenero sin hacer pis, o con unas gotas, es motivo de ir al veterinario ese mismo día. En las hembras, la esterilización temprana es la mejor prevención contra los tumores mamarios. Algunas condiciones genéticas van ligadas al sexo: casi todos los gatos carey y calicó son hembras, y un macho de esos colores es una rareza genética, normalmente estéril.

Si ya tienes un gato en casa

Con dos gatos esterilizados, el sexo importa menos de lo que se cree. Lo que más predice que se lleven bien es la edad, la energía y el carácter: dos gatos jóvenes y juguetones congenian mejor que un gatito revoltoso y un gato mayor que solo quiere dormir. Hermanos de camada adoptados juntos suelen llevarse bien toda la vida. Si el gato de casa es tímido o ya mayor, busca un compañero tranquilo antes que uno de un sexo concreto. Y sea cual sea la pareja, la presentación tiene que ser gradual: la prisa estropea muchas más convivencias que el sexo.

En resumen

El macho suele ser algo más grande y, sin castrar, marca, se escapa y se pelea; la hembra sin esterilizar tiene celos frecuentes y escandalosos y más riesgo de tumores. Con los dos esterilizados, que es lo que pide la ley y lo que recomiendan los veterinarios, la mayoría de las diferencias desaparecen. Queda una diferencia de salud que conviene recordar, la obstrucción urinaria del macho, y una variación de carácter que depende mucho más del individuo que del sexo. Elige al gato que te encaje cuando lo conozcas, y deja que el sexo sea, como mucho, un desempate.

Lo que importa

Casi todas las diferencias entre gato y gata son hormonales: marcaje y escapadas en el macho, celos en la hembra. La esterilización antes de los seis meses, que exige la ley, las borra casi todas. Elige por carácter, y si es macho, aprende a reconocer una obstrucción urinaria.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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