¿Gatito o gato adulto?
Un gatito es adorable y agotador; un adulto llega con el carácter hecho. Para mucha gente, sobre todo primerizos, el adulto es la mejor elección.
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Lo que supone un gatito
Un gatito de dos o tres meses es un torbellino: trepa por las cortinas, muerde manos y pies, corre a las cuatro de la mañana y lo investiga todo con la boca, incluidos cables, hilos y plantas. Necesita varias comidas al día, vacunas, desparasitaciones, esterilización y mucha vigilancia en una casa que hay que preparar a conciencia. A cambio, te lo quedas en la etapa más divertida. Pero su carácter adulto todavía no se conoce del todo: un gatito muy cariñoso puede convertirse en un adulto independiente, y al revés.
Por qué dos gatitos mejor que uno
Muchas protectoras recomiendan adoptar los gatitos de dos en dos, y tiene sentido. Juegan entre ellos, se cansan entre ellos y aprenden a regular el mordisco con un igual en vez de con tus tobillos. Un gatito solo, en una casa donde todo el mundo trabaja, se aburre mucho y tiende a jugar de forma más bruta con las personas. Si quieres dos gatos, es más fácil que se lleven bien si llegan juntos de pequeños, y mejor si son hermanos, que presentar a un adulto con otro gato años después. El gasto aumenta, pero no se duplica.
Lo que tiene un adulto a favor
Con un gato de dos, cinco o diez años sabes lo que te llevas: si es tranquilo o activo, si busca el regazo o prefiere estar cerca sin que lo toquen, si maúlla mucho, si se lleva con otros gatos, perros o niños y si usa bien el arenero. Suele llegar ya esterilizado, vacunado y con las pruebas hechas. En las protectoras españolas los adultos esperan mucho más que los gatitos, y los gatos negros y los mayores, todavía más. Para un primer gato en un piso, un adulto tranquilo y sociable es casi siempre la opción más fácil.
La edad de separación, que no se negocia
Un gatito no debería separarse de su madre y sus hermanos antes de las ocho semanas, y lo ideal es esperar a las doce, que es lo que hacen los criadores serios. En esas semanas aprende a usar el arenero, a controlar el mordisco y las uñas y a relacionarse con otros gatos. El periodo sensible de socialización del gato es temprano, más o menos entre las dos y las siete u ocho semanas: lo que conozca en ese tiempo, incluidas las personas que lo cogen con cariño, marca cómo será de adulto. Por eso importa tanto quién lo ha criado y cómo.
Cómo conocer a un adulto antes de decidir
En la protectora un gato puede parecer huraño simplemente porque está asustado en una jaula. Pregunta a la casa de acogida o a los voluntarios cómo es en un ambiente tranquilo, qué le gusta, si se deja coger y tocar, cómo lleva el transportín y las visitas, si ha vivido con otros animales y por qué está allí. Ve más de una vez si puedes. Y ten paciencia en casa: un adulto tímido puede tardar semanas en salir de debajo de la cama y acabar siendo el gato más pegajoso del barrio.
Si tienes tiempo, paciencia y una casa preparada, un gatito, y mejor dos. Si es tu primer gato o pasas muchas horas fuera, un adulto tranquilo cuyo carácter ya conoce la protectora suele ser la apuesta más segura.