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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

¿Gatito o gato adulto? Qué te conviene adoptar

Casi todo el mundo quiere un gatito, y en las protectoras los adultos esperan meses. Un gatito es precioso y un desafío; un adulto es una persona hecha que ya sabes cómo es. Ni una opción es mejor que la otra: depende de tu casa, tu tiempo y lo que buscas.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Thai (siamés tradicional)
Thai (siamés tradicional) · foto de Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0)

La decisión que más se toma con el corazón

Ves una foto de un gatito de dos meses y la decisión está tomada. Es comprensible: los gatitos son irresistibles. Pero el gatito deja de serlo en pocos meses y te quedas con un gato adulto durante quince años o más, cuyo carácter no sabías cómo iba a salir. El gato adulto, en cambio, ya es el que va a ser. En España las protectoras se llenan de gatitos cada primavera y verano, y los adoptan rápido; los adultos de cuatro, seis u ocho años se quedan esperando. Merece la pena pensar en frío qué te conviene antes de enamorarte de una foto.

Lo bueno del gatito

Un gatito se adapta con facilidad a lo que encuentre en casa: otros animales, niños, ruidos, rutinas. Si lo socializas bien durante sus primeros meses, crecerá acostumbrado a tu vida. Tienes más años por delante con él. Y es divertidísimo: juega con todo, explora todo, y ver cómo crece es un privilegio. Si en casa ya hay un perro tranquilo o un gato joven y sociable, un gatito suele integrarse mejor que un adulto con sus costumbres hechas. Y si quieres un gato que tolere bien el cepillado, el transportín o el cortaúñas, acostumbrarlo de pequeño hace casi todo el trabajo.

Lo menos bonito del gatito

Un gatito es un huracán durante el primer año. Trepa cortinas, muerde manos y pies, corre a las tres de la mañana, se mete en la lavadora y se come lo que no debe. Necesita mucho juego, varias comidas al día, vacunas, desparasitaciones, esterilización y una casa revisada a fondo. Y su carácter adulto es una apuesta: un gatito tímido puede salir mimoso y uno lanzado puede salir independiente. Hay además un dato que se olvida: un gatito solo, sin otro gato con quien jugar, tiende a usar a las personas como compañero de peleas, y eso, con uñas y dientes de leche, duele. Por eso muchas protectoras recomiendan adoptar gatitos de dos en dos.

Lo bueno del gato adulto

Con un adulto sabes lo que te llevas. La protectora o la casa de acogida te puede decir si es tranquilo o activo, si busca mimos o los tolera a ratos, si convive con otros gatos, perros o niños, si es hablador. Ya ha pasado la fase de destrozarlo todo, sabe usar el arenero y su salud es más conocida: los test de leucemia e inmunodeficiencia, el estado de la boca, si tiene alguna enfermedad. Para una primera vez, para un piso tranquilo, para personas mayores o para quien trabaja fuera, un adulto suele ser mucho mejor elección que un gatito. Y la adaptación, aunque al principio lleve unos días de escondite, suele ser más rápida de lo que se cree.

Los miedos con el adulto, uno a uno

«No se va a encariñar conmigo»: falso. Los gatos adultos crean vínculo con su nueva familia; a menudo con más intensidad, porque saben lo que es no tenerla. «Viene con traumas»: algunos tienen miedos, pero la protectora suele saberlo y te lo cuenta. Muchos adultos están en adopción por causas que no tienen nada que ver con ellos: una mudanza, una alergia, un fallecimiento. «Enferma más»: un gato de cuatro o seis años está en plena forma, y la esperanza de vida de un gato de interior bien cuidado pasa de los quince años, así que te quedan muchos juntos. «No aprenderá las normas de casa»: los gatos adultos aprenden perfectamente, y además ya vienen sabiendo lo básico.

El gato mayor, el que más espera

Dentro de los adultos, los que pasan de los nueve o diez años son los que más tiempo esperan, y suelen ser los compañeros más fáciles: tranquilos, cariñosos y agradecidos. Es verdad que conviene contar con revisiones con analítica y que alguna enfermedad crónica puede aparecer, pero también que muchos viven bien hasta los dieciocho o veinte. Para una persona mayor que vive sola o para una casa tranquila, un gato mayor puede ser la mejor elección posible. Algunas protectoras tienen programas especiales para ellos, con cuotas reducidas o la veterinaria cubierta en parte. Pregunta.

Si eliges gatito, la edad de entrega importa

Un gatito no debe separarse de su madre y sus hermanos antes de las ocho semanas, y lo ideal es esperar hasta las doce. En esas semanas aprende a ser gato: a medir la fuerza del mordisco, a jugar sin hacer daño, a usar el arenero, a gestionar la frustración. Un estudio finlandés con miles de gatos relacionó el destete antes de las ocho semanas con más agresividad y más conductas repetitivas en la vida adulta. El periodo clave para acostumbrarlo a las personas es todavía antes, entre las dos y las siete semanas. Por eso importa tanto de dónde viene: un gatito criado en casa, manipulado con cariño y con su madre, no es igual que uno encontrado solo en un descampado.

Dos gatitos mejor que uno

Parece una exageración de protectora, pero tiene fundamento. Un gatito necesita jugar a pelearse, perseguir y morder, y si no tiene un hermano con quien hacerlo, lo hace contigo. Dos gatitos juntos se agotan mutuamente, aprenden a medir la fuerza el uno del otro y te dejan dormir mucho mejor. El coste extra es menor de lo que parece: un segundo arenero, algo más de pienso y arena y otra esterilización. Si solo quieres un gato, la alternativa sensata es un gatito con un gato joven y sociable ya en casa, o directamente un adulto, que ya no necesita un compañero de lucha para estar equilibrado.

Lo que cuesta cada opción

La cuota de adopción en una protectora suele ser parecida para los dos, entre 50 y 150 €, pero lo que viene después no. Un gatito necesita todavía parte de la primovacunación, desparasitaciones cada pocas semanas, la esterilización si aún no tiene edad y, casi seguro, más de un juguete y una cortina destrozados. Un adulto suele salir ya vacunado, testado y esterilizado, y lo que pagas es lo que ves. A cambio, con un gato mayor conviene presupuestar una revisión con analítica al año. En cualquier caso, el gasto de verdad es el de los quince años que vienen, y ese es casi el mismo para uno y para otro.

Cómo decidir

Hazte tres preguntas. ¿Tienes tiempo y paciencia para un año de gatito, con juego varias veces al día y cosas rotas? ¿Hay en casa otros animales o niños pequeños con los que un gato de carácter ya conocido sería más seguro? ¿Te importa más saber cómo es o verlo crecer? Si tienes poco tiempo, trabajas fuera, es tu primer gato o buscas un compañero tranquilo, el adulto gana casi siempre. Si tienes tiempo, ganas y mejor aún, otro gato joven en casa, un gatito, o dos, es una gran opción. Y en cualquier caso, cuéntale a la protectora cómo es tu vida: ellos conocen a sus gatos y te ayudan a acertar.

Lo que importa

El gatito es una apuesta preciosa y un año de trabajo; el adulto es un carácter que ya conoces. Si tienes poco tiempo o es tu primer gato, el adulto de protectora gana casi siempre. Si eliges gatito, que no salga de su madre antes de las ocho semanas, y mejor de dos en dos.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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