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Apartado 10 de 21

Con niños, perros y otros gatos

Un gato puede convivir muy bien con niños, perros y otros gatos, pero casi nunca a la primera. Las presentaciones lentas y una vía de escape lo deciden todo.

Ragdoll. Los gatos tranquilos y sociables suelen llevar bien a los niños que los respetan.
Los gatos tranquilos y sociables suelen llevar bien a los niños que los respetan.Ragdoll · foto de BlackIceNRW (CC BY-SA 3.0)
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Gatos y niños

Muchos gatos adoran a los niños que los respetan y huyen de los que los persiguen. A un niño pequeño hay que enseñarle que el gato no es un peluche: no se le coge a la fuerza, no se le despierta, no se le tira de la cola y se le deja ir cuando se aparta. El gato necesita sitios altos y escondites a los que el niño no llegue, y el arenero y la comida fuera de su alcance. Si un gato bufa, aplana las orejas o mueve la cola con fuerza, está pidiendo distancia: si no se la dan, arañará. Con niños menores de cinco o seis años, siempre con un adulto delante.

Maine Coon. Con perro en casa, el gato necesita siempre una vía de escape y zonas altas.
Con perro en casa, el gato necesita siempre una vía de escape y zonas altas.Maine Coon · foto de Nickolas Titkov from Moscow, Russian Federation (CC BY-SA 2.0)

La llegada de un bebé

Un bebé no es motivo para deshacerse del gato. La toxoplasmosis se contrae sobre todo por comer carne poco hecha o verduras mal lavadas, más que por convivir con un gato de interior, aunque durante el embarazo conviene que otra persona limpie el arenero cada día o, si no hay más remedio, hacerlo con guantes. Antes del parto, acostumbra al gato a los nuevos olores y sonidos, haz los cambios en su rutina y en sus espacios con semanas de antelación y no le prohíbas de golpe zonas que eran suyas. Cuando llegue el bebé, sigue dedicándole su rato de juego: es lo primero que se pierde.

Gato y perro en la misma casa

Conviven muy bien muchas veces, sobre todo si se conocen de jóvenes. Lo que hay que valorar es el perro: uno con mucho instinto de caza o que ya persigue gatos en la calle es un riesgo real. Presentaciones con el perro sujeto y tranquilo, primero a distancia, premiándole por ignorar al gato y sin dejar nunca que lo persiga, ni en broma. El gato tiene que tener siempre una salida y zonas donde el perro no pueda llegar: estanterías, una habitación con una barrera o una puerta con gatera de su tamaño. Su comida, que al perro le encanta, y su arenero, también fuera de su alcance.

Europeo de pelo corto. Dos gatos que no se conocen necesitan presentaciones lentas, a veces de semanas.
Dos gatos que no se conocen necesitan presentaciones lentas, a veces de semanas.Europeo de pelo corto · foto de Heikki Siltala (CC BY 3.0)

Un segundo gato

Los gatos no son tan solitarios como se dice, pero sus lazos se forman sobre todo con gatos que conocen desde pequeños o con los que han crecido. Presentar a dos adultos que no se conocen lleva tiempo: el recién llegado en su cuarto, intercambio de olores durante varios días, comidas a cada lado de la puerta, luego verse a través de una barrera y, al final, ratos juntos y vigilados que se van alargando. Puede llevar de una a varias semanas. Ayuda elegir un gato de edad y energía parecidas: un gatito revoltoso puede amargar la vida a un gato mayor y tranquilo.

Pájaros, roedores y peces

El gato es un cazador, por bien alimentado que esté, y un hámster, un periquito o un conejo pequeño son presas. Pueden convivir en la misma casa, pero en habitaciones o jaulas que el gato no pueda abrir ni volcar, y nunca juntos sin vigilancia. Aunque el gato no llegue a tocarlos, su presencia constante delante de la jaula estresa muchísimo a un pájaro o a un roedor. Con los acuarios, una tapa firme. Y si en algún momento ves que el gato acecha con fijación, se agazapa y mueve la grupa, no lo tomes a broma.

En resumen

Niños que respetan, sitios altos y escondites para el gato, presentaciones lentas con perros y gatos, y nunca juntos sin vigilancia con presas pequeñas. Con un bebé en camino, el gato se queda; el arenero, mejor que lo limpie otro.

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