Interior, exterior, balcones y ventanas
En ciudad, un gato de interior vive más y mejor si su casa está pensada para él. Los balcones y las ventanas son el gran peligro que casi nadie prevé.
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Lo que cuesta la calle
Un gato que sale sin control se expone a atropellos, peleas con otros gatos, mordeduras que transmiten la inmunodeficiencia felina, contagio de leucemia felina, venenos, perros sueltos y personas que no los quieren cerca. Por eso los gatos de exterior viven, de media, bastante menos que los de interior. Además, los gatos con salida libre cazan pájaros, lagartijas y pequeños mamíferos, y su impacto sobre la fauna está bien documentado. En una ciudad, con tráfico y vecinos, lo más sensato es un gato de interior; en el campo, la decisión es más matizada, pero siempre con esterilización, microchip y vacunas.
El gato paracaidista
Cada primavera y verano las clínicas españolas reciben gatos que se han caído de un balcón o una ventana. Los veterinarios lo llaman síndrome del gato paracaidista: el gato se lanza tras una paloma o una mosca, pierde el equilibrio en una barandilla o se asusta, y cae. Que caigan de pie no significa que salgan ilesos: son típicas las fracturas de mandíbula y de paladar, las lesiones de tórax y de patas. No hace falta que viva en un décimo; un primero o un segundo también hacen daño. Ningún gato, por tranquilo que sea, aprende a no caerse: lo que funciona es que no pueda.
Cómo proteger balcones y ventanas
Una red o malla de protección para gatos bien tensada y anclada convierte el balcón en un sitio seguro, y las mosquiteras reforzadas valen para las ventanas que abres a diario. Hay que cubrir todo el hueco, incluidos los laterales y el techo si el gato puede trepar. Cuidado especial con las ventanas oscilobatientes, las que se abren hacia dentro por arriba: el gato intenta salir por el hueco, se escurre y queda atrapado por el abdomen, con lesiones graves de columna y de riñón. Existen protectores laterales que tapan ese hueco; si no los tienes, no la dejes en esa posición con el gato solo.
Salir sin peligro
Hay términos medios. Un balcón o una terraza cerrados con red, un recinto exterior para gatos en el jardín o patio, o paseos con arnés y correa para los gatos que lo aceptan. El arnés se trabaja poco a poco en casa: primero dejárselo puesto unos minutos con premios, luego con la correa suelta y, solo cuando camine tranquilo, salir a un sitio sin ruido ni perros. No todos los gatos lo disfrutan y a ninguno se le obliga. Si tu gato sale al jardín, que lleve microchip registrado y, si usa collar, que sea de apertura de seguridad, que se suelta si se engancha.
Que el interior no sea una jaula
Un gato de interior necesita que su casa le dé lo que le daría el exterior: sitios altos para vigilar, ventanas con vistas, escondites, rascadores, juego de caza diario y comida que tenga que buscar. Sin eso, un piso se queda corto y aparecen el sobrepeso, el aburrimiento, la cistitis por estrés y los problemas de conducta. También necesita las vacunas y la desparasitación que le indique el veterinario: aunque no salga, los virus entran en los zapatos y las pulgas en la ropa o con otro animal. Y si un día se escapa, el microchip registrado es lo que lo devuelve a casa.
En ciudad, gato de interior con una casa pensada para él. Red de protección en balcones y ventanas antes de abrirlas, cuidado con las oscilobatientes, y si sale, que sea a un espacio seguro, con chip y vacunas.