El síndrome del gato paracaidista: caídas desde balcones y ventanas, y cómo evitarlas
«Los gatos siempre caen de pie» es una de esas frases que hacen daño. Las clínicas veterinarias de ciudad atienden cada primavera y cada verano muchos gatos caídos desde balcones y ventanas, con lesiones serias. Casi todas esas caídas se pueden evitar con una malla.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Por qué se caen
El gato tiene un equilibrio extraordinario, y precisamente por eso se confía. Se sienta en la barandilla, en el alféizar o en el borde de una jardinera, y ahí basta un pájaro, una mosca, un ruido fuerte o un movimiento brusco para que salte por instinto o pierda pie. También se caen persiguiendo algo durante el juego, al asustarse, al dormitar en un sitio estrecho o, en los machos y hembras sin esterilizar, al intentar salir en busca de pareja. La mayoría de caídas se producen en primavera y verano, cuando las ventanas están abiertas y hay más insectos y pájaros. Los gatos jóvenes, menores de dos años, son los que más se caen.
Lo de caer de pie, matizado
Los gatos tienen un reflejo de enderezamiento que les permite girar el cuerpo en el aire y orientar las patas hacia el suelo, y lo hacen muy bien. Pero caer de pie no es caer sin daño. El impacto se transmite por las patas al cuerpo, y el pecho y la barbilla golpean contra el suelo. A veces se cita que los gatos que caen desde pisos muy altos sufren menos lesiones que los que caen desde alturas medias, por cómo relajan el cuerpo en una caída larga, pero esos datos tienen un sesgo importante: los gatos que mueren en el acto no llegan a la clínica. Desde un segundo piso ya se producen lesiones graves.
Las lesiones típicas
Los veterinarios reconocen un patrón muy característico. Lesiones en el tórax, como neumotórax, que es aire alrededor de los pulmones, o contusiones pulmonares, que causan dificultad para respirar. Lesiones en la cara: fractura del paladar duro, separación de la mandíbula en su unión central, dientes rotos y heridas en la barbilla. Y fracturas o luxaciones en las patas, sobre todo las delanteras. También pueden aparecer lesiones internas en el abdomen y, en algunos casos, traumatismo craneal. Muchas de estas lesiones no se ven a simple vista, y un gato que tras una caída parece estar bien puede estar sangrando por dentro.
Qué hacer si se ha caído
Si tu gato se ha caído, aunque parezca estar bien, llévalo al veterinario en cuanto puedas. Recógelo con cuidado, sin forzarlo si se queja, envuelto en una toalla y en un transportín o una caja. No le des de comer ni de beber hasta que le vean, por si necesita anestesia. Las señales de alarma son la respiración con la boca abierta o muy rápida, las encías pálidas, la sangre por la nariz o la boca, que no apoye una pata o que esté muy decaído. Muchas lesiones de pecho empeoran en las horas siguientes. Si no lo encuentras tras la caída, búscalo muy cerca: un gato herido y asustado se esconde en el primer hueco que encuentra.
La ventana oscilobatiente, un peligro oculto
Las ventanas que se abren en abatible, con la parte de arriba inclinada hacia dentro, son muy comunes en España y muy peligrosas para los gatos. El gato intenta salir por la abertura superior, se desliza hacia la parte estrecha en forma de V y se queda atrapado por la cintura. Al intentar soltarse, se hunde más. La presión sobre el abdomen y la columna puede causarle parálisis de las patas traseras, daños en los riñones o el hígado, e incluso la muerte si nadie le ayuda a tiempo. Si tienes este tipo de ventanas, no las dejes abatidas sin protección cuando el gato esté solo. Existen rejillas protectoras laterales y superiores específicas que impiden que el gato se meta en el hueco.
La solución: mallas y redes
La forma más eficaz de proteger un balcón o una terraza es instalar una red o malla de protección para gatos, de nailon resistente o con alambre trenzado, que cierre todo el espacio abierto, también por arriba si el gato puede trepar por la red o por las paredes. En ventanas, mosquiteras reforzadas específicas para mascotas, porque una mosquitera normal no aguanta el peso de un gato que salta contra ella. Hay que fijarlas bien, revisarlas con regularidad y comprobar que no queden huecos laterales. Las redes transparentes apenas se ven desde fuera y suelen ser aceptadas en las comunidades de vecinos, aunque conviene consultarlo antes por si los estatutos dicen algo sobre la fachada.
Cuánto cuesta proteger tu casa
Una red para balcón comprada para instalar tú mismo cuesta entre 20 y 80 € según el tamaño y el material, más los anclajes. Una instalación profesional, con malla de calidad y fijación a la fachada sin taladros visibles, puede ir de 150 a 600 € según el tamaño de la terraza y la dificultad. Las mosquiteras reforzadas para mascotas rondan los 30 a 100 € por ventana, y las rejillas para ventanas oscilobatientes, entre 20 y 50 €. Es mucho menos de lo que cuesta una sola cirugía por fractura de paladar o de patas, que fácilmente supera los mil euros, y evita algo que no se paga con dinero.
Mientras no tengas protección
Si todavía no has protegido el balcón o las ventanas, no dejes al gato solo en esos espacios, ni un minuto, ni siquiera si es un gato mayor y tranquilo. Cierra las ventanas que no tengan mosquitera reforzada cuando no estés en la habitación. No dejes muebles, macetas o cajas junto a ventanas o barandillas que le sirvan de escalón. Ojo también con las ventanas de la cocina o el baño al ventilar. Y cuidado en verano: las noches de calor, con todo abierto, son las de más caídas. Una sola ventana descuidada basta.
Gatos de interior que ven el exterior
Una malla no significa privar al gato del exterior: al contrario, un balcón protegido es uno de los mejores enriquecimientos para un gato de interior. Puede tomar el sol, oler el aire, mirar pájaros y entretenerse durante horas sin riesgo. Pon una cama o una repisa, alguna planta segura para gatos como la hierba gatera o la hierba de trigo, y un rascador. Hay incluso estructuras tipo «catio», recintos cerrados en terrazas o jardines, que permiten salir sin peligro. Si tienes que elegir entre balcón protegido y nada, el balcón protegido gana siempre.
La responsabilidad, también legal
La ley de bienestar animal de 2023 recoge, entre las obligaciones de los dueños, la de proteger a sus animales y evitar que se escapen o sufran daños que se puedan prever, y un balcón sin protección con un gato que sale a él es un riesgo de lo más previsible. Además, un gato que cae a la calle o a un patio ajeno puede provocar un accidente o dañar algo, y la responsabilidad es tuya. Pero el motivo de verdad es otro: casi todas estas caídas son evitables, y una malla resuelve el problema para siempre.
Los gatos se caen de balcones y ventanas, y caer de pie no evita lesiones graves de pecho, cara y patas. Protege balcones con malla y ventanas con mosquiteras reforzadas, cuidado con las oscilobatientes, y si se cae, al veterinario aunque parezca bien.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.