Mi gato no bebe agua: por qué pasa y trucos que funcionan para que beba más
Que un gato apenas se acerque al bebedero es más normal de lo que parece: viene de un animal del desierto que sacaba el agua de sus presas. El problema es que la orina concentrada favorece cistitis, cálculos y obstrucciones. Se arregla con comida húmeda y con unos cuantos cambios en casa.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Por qué los gatos beben tan poco
El gato doméstico desciende del gato salvaje africano, un animal de zonas secas que obtenía casi toda el agua de sus presas, que son en torno a un setenta por ciento agua. De ahí le viene un impulso de sed bastante débil y unos riñones capaces de concentrar mucho la orina para no desperdiciar líquido. Esa adaptación, que es una ventaja en el desierto, se vuelve un problema cuando el gato vive en un piso comiendo pienso seco, con un diez por ciento de humedad. Muchos gatos no beben lo suficiente para compensar, y su orina sale muy concentrada día tras día.
Cuánta agua necesita un gato
Como orientación, un gato adulto necesita en total unos 40 a 60 mililitros de agua por kilo de peso al día. Para un gato de cuatro kilos, entre 160 y 240 mililitros, un vaso más o menos. Esa cantidad es la total, contando el agua de la comida. Un gato que come solo húmeda puede obtener de los sobres casi todo lo que necesita, y es normal que apenas beba. Uno que come solo pienso tiene que beberla casi toda. Por eso la misma frase, «mi gato no bebe», es tranquilizadora en un caso y preocupante en el otro: depende de lo que coma.
Por qué importa: la orina
Una orina concentrada durante mucho tiempo favorece que se formen cristales y cálculos, como los de estruvita o de oxalato cálcico, y se asocia a la cistitis idiopática felina, que es la causa más frecuente de problemas urinarios en gatos jóvenes. En los machos, esos cristales y tapones pueden bloquear la uretra y provocar una obstrucción urinaria, que es una urgencia que puede ser mortal en uno o dos días. Beber más diluye la orina y reduce mucho ese riesgo. Por eso los veterinarios insisten tanto en la hidratación, y por eso la comida húmeda forma parte del tratamiento de casi todos los problemas urinarios.
Cómo saber si bebe poco
Fíjate en el arenero, que es el mejor indicador. Un gato bien hidratado hace varias bolas de orina de buen tamaño al día; si las bolas son pequeñas, escasas o muy olorosas, puede estar bebiendo poco. Un pellizco suave en la piel de la nuca que tarda en volver a su sitio, las encías secas o pegajosas y el estreñimiento también son señales de deshidratación. Y si de repente no orina, hace muchos intentos con poco resultado, maúlla en el arenero o hay sangre en la orina, no es cuestión de agua: es una visita urgente al veterinario, sobre todo si es macho.
El truco que más funciona: la comida húmeda
Ninguna fuente ni ningún cuenco aporta tanta agua como pasar parte de la dieta a comida húmeda. Un solo sobre al día ya le aporta a tu gato unos 60 o 70 mililitros de agua, que es una parte importante de lo que necesita. Puedes ir más allá añadiendo una o dos cucharadas de agua tibia a la comida húmeda y removiendo, algo que la mayoría de gatos aceptan sin problema. Si añades húmeda, recuerda quitar la cantidad de pienso equivalente, para no sumar calorías de más. Algunos dueños remojan también el pienso, pero en ese caso hay que retirarlo pronto, porque se estropea en pocas horas.
El cuenco: lugar, forma y material
Muchos gatos prefieren no beber cerca de la comida, una manía que se explica porque en la naturaleza el agua junto a una presa podía estar contaminada. Pon el agua lejos del comedero y, por supuesto, lejos del arenero. Reparte varios cuencos por la casa, en sitios tranquilos y de paso, y en diferentes alturas. Muchos gatos prefieren cuencos anchos y poco profundos, en los que no rozan los bigotes con el borde, y de cerámica, vidrio o acero mejor que de plástico, que retiene olores. Cambia el agua a diario y lava el cuenco a menudo: el gato tiene un olfato muy fino y rechaza el agua que huele a viejo.
Fuentes y agua en movimiento
A muchos gatos les atrae el agua que corre, quizá porque la asocian a agua fresca. Hay gatos que se pasan el día pidiendo que les abras el grifo, y para ellos una fuente eléctrica puede marcar la diferencia. Cuestan entre 20 y 60 € y llevan un filtro que hay que cambiar cada pocas semanas, además de limpiarlas a fondo con regularidad, porque si no acumulan una capa viscosa de bacterias. No todos los gatos las usan: algunos se asustan del ruido o del movimiento. Pruébala sin quitar los cuencos de siempre, y deja que decida él.
Otros trucos pequeños
Algunos gatos beben más si el agua está algo fresca, y otros si está templada: prueba. Unos cubitos de hielo en el cuenco, en verano, pueden convertirse en un juego. Hay quien ofrece un poco de caldo de cocción de pollo o pescado sin sal, sin cebolla ni ajo y frío, como premio que hidrata; si lo haces, que sea casero y sin condimentos, nunca un caldo de brick, que lleva sal y a menudo cebolla. En las casas con varios gatos, más cuencos que gatos, para que nadie tenga que pasar por delante de otro para beber. Y si tu gato bebe del vaso o del grifo, déjale un vaso grande solo para él.
El caso contrario: un gato que bebe mucho
Si tu gato, que antes bebía poco, empieza a visitar el bebedero a menudo, a vaciarlo o a buscar agua en el lavabo, y el arenero tiene más orina de lo habitual, no es una buena noticia. Beber mucho de repente es una señal clásica de enfermedad renal crónica, diabetes o hipertiroidismo, sobre todo en gatos de más de siete u ocho años. Merece una visita al veterinario con una muestra de orina si puedes recogerla. Lo explicamos en el artículo sobre el gato que bebe mucha agua.
En resumen
Un gato que come pienso seco y apenas bebe no está en peligro inmediato, pero tiene más papeletas para problemas urinarios a medio plazo. Lo que más ayuda es incluir comida húmeda en su dieta, poner el agua lejos de la comida y del arenero, usar cuencos anchos y limpios repartidos por la casa y, si le gusta, una fuente. Vigila el arenero, que te dice cuánto bebe mejor que el cuenco, y ante cualquier problema para orinar, sobre todo en un macho, ve al veterinario sin esperar.
Los gatos beben poco por naturaleza; lo importante es el agua total, incluida la de la comida. Añade comida húmeda, pon cuencos anchos lejos de la comida y del arenero, prueba una fuente y vigila el arenero. Un macho que no orina es una urgencia.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.