Alergia a los gatos: cómo convivir (y cuándo no)
Mucha gente alérgica convive con gatos, y otra mucha tiene que devolverlos a las pocas semanas. La diferencia está en saber antes cuánta alergia tienes, qué gato eliges y qué haces en casa. Esto es lo que funciona, y lo que es puro marketing.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
No es el pelo
La alergia a los gatos la provocan sobre todo unas proteínas, y la principal se llama Fel d 1. El gato la produce en las glándulas de la piel y en la saliva, y al lamerse la reparte por todo el pelo. Cuando ese pelo y las escamas de piel se secan, el alérgeno se convierte en partículas finísimas que flotan en el aire durante horas, se pegan a la ropa, los sofás, las cortinas y las paredes, y viajan contigo a sitios donde nunca ha habido un gato. Por eso la alergia a los gatos es tan persistente y por eso cambiar de gato a uno de pelo corto no siempre arregla nada: el problema no es la cantidad de pelo, es lo que lleva encima.
Primero, el alergólogo
Antes de tener un gato, y sobre todo si ya has notado síntomas con gatos, pide cita con un alergólogo. Te hará pruebas para saber si eres alérgico a los gatos, cuánto, y si tienes asma o riesgo de tenerla. No es lo mismo estornudar un poco que tener crisis de asma, y la segunda situación cambia por completo la decisión. El alergólogo también puede valorar la inmunoterapia, las vacunas para la alergia, que en algunas personas reduce mucho los síntomas con los años, y el tratamiento para el día a día. Hacerlo después de adoptar es tarde: lo que más gatos devuelve a las protectoras es una alergia que nadie comprobó.
Los gatos hipoalergénicos no existen
Ningún gato está libre de Fel d 1. Lo que sí hay son diferencias. Se dice que algunos siberianos y balineses producen menos, y hay criadores de siberiano que miden el nivel de sus gatos, pero varía muchísimo de un gato a otro dentro de la misma raza. Los sphynx no tienen pelo, pero sí producen el alérgeno en la piel y la saliva. Los machos sin castrar producen más que las hembras y los machos castrados. Y cada persona reacciona de forma distinta a cada gato. Así que la palabra hipoalergénico, en un anuncio, no significa nada en concreto. Lo único fiable es probar con ese gato concreto.
Probar antes de decidir
Si el alergólogo te da luz verde, pasa tiempo con gatos antes de adoptar: visitas largas a casas con gato, varias tardes en la casa de acogida del gato que te interesa, si la protectora lo permite. La reacción no siempre es inmediata, así que una visita de diez minutos no basta. Hay protectoras que hacen acogidas de prueba, y es una buena forma de saber cómo reaccionas con ese gato en tu casa durante unas semanas. Si con un gato concreto apenas tienes síntomas, es una buena señal; si con todos los que pruebas tienes problemas serios, quizá no sea el momento, y eso también es una buena decisión.
Lo que ayuda de verdad en casa
No se elimina el alérgeno, pero se reduce mucho. El dormitorio, zona sin gato: es la medida más eficaz, porque pasas ocho horas respirando ahí. Un purificador de aire con filtro HEPA en las habitaciones principales. Aspirador con filtro HEPA varias veces por semana, y mejor suelos lisos que alfombras. Fundas lavables en sofás y en los sitios donde duerme el gato, lavadas a menudo con agua caliente. Lavarse las manos después de tocarlo y no tocarse la cara. Ventilar todos los días. Y que el cepillado y la limpieza del arenero los haga otra persona de la casa si es posible, o con mascarilla.
El gato también puede ayudar
Hay algunas cosas en el gato que ayudan. La castración del macho reduce la producción de alérgeno, y la esterilización es obligatoria por ley de todos modos. Un baño de vez en cuando reduce el alérgeno del pelo durante unos días, pero la mayoría de los gatos lo llevan mal y el efecto dura poco, así que no compensa forzarlo; pasar un paño húmedo por el pelo es más tolerable. Existe un pienso con una proteína de huevo que neutraliza parte del Fel d 1 en la saliva del gato, y algunos estudios han visto una reducción del alérgeno en el pelo; puede ayudar como complemento, no como solución. Consulta con tu veterinario antes de cambiar de pienso.
Niños, asma y alergia
Si un niño de la casa tiene asma, la decisión de tener gato debe tomarse con su pediatra o su alergólogo, porque los alérgenos del gato pueden empeorar un asma ya existente. En cambio, hay estudios que sugieren que los niños que conviven con gatos desde muy pequeños tienen menos riesgo de desarrollar alergias, aunque los resultados no son iguales en todos los trabajos y no conviene tomarlo como una vacuna. Lo sensato es no adoptar un gato para prevenir alergias en un niño ni descartar un gato por miedo cuando no hay ningún problema: decidir con el médico y con datos.
Lo que no funciona
Hay muchos productos que prometen acabar con la alergia a los gatos, y la mayoría no tienen pruebas sólidas detrás. Los sprays para el pelo del gato, las toallitas milagrosas o los suplementos genéricos pueden reducir algo el alérgeno durante un rato, pero no sustituyen a las medidas en casa ni al tratamiento médico. Tampoco funciona cortarle el pelo al gato, que no reduce la producción de Fel d 1 y le quita protección. Y elegir un gato de pelo corto pensando que dará menos alergia es un error frecuente: el pelo es el vehículo, no la fuente. Lo que de verdad funciona es la combinación de un buen diagnóstico, tratamiento si hace falta y hábitos constantes.
Cuando no funciona
A veces, a pesar de todo, los síntomas son demasiado fuertes, y la salud de la persona va primero. Si ya tienes el gato y no hay forma de convivir, no lo abandones ni lo regales en un anuncio: habla con la protectora de la que vino, que por contrato suele hacerse cargo, o busca tú una familia responsable con la ayuda de una protectora. Y si vas a adoptar sabiendo que tienes alergia, díselo a la protectora: te ayudarán a elegir un gato con menos riesgo y a organizar una acogida de prueba. Es mucho mejor para todos que una devolución a las tres semanas.
La alergia no la provoca el pelo sino la proteína Fel d 1, y ningún gato está libre de ella. Pasa por el alergólogo antes, prueba con el gato concreto y en casa haz del dormitorio una zona sin gato, con filtro HEPA y limpieza frecuente. Si hay asma, decide con el médico.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.