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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Tu gato en Navidad: el árbol, el espumillón, las plantas y la comida

Para un gato, la Navidad es un parque de atracciones: un árbol nuevo para trepar, cosas brillantes que cuelgan, cintas, paquetes y mucha comida. También es la época de algunas urgencias muy típicas. Con unos cuantos ajustes, se disfruta sin sustos.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Savannah
Savannah · foto de Sokrates 399 (CC BY 4.0)

El árbol: estable y sin tentaciones

Un árbol nuevo en el salón es irresistible para un gato, y muchos intentarán trepar por él. Lo más importante es que no se pueda caer: elige una base pesada y amplia, o sujétalo a la pared o al techo con un hilo de pescar discreto. Algunos dueños lo montan unos días sin adornos para que el gato pierda el interés por la novedad. Coloca los adornos frágiles, de cristal, y los que tengan ganchos metálicos en la parte de arriba, fuera de su alcance, y los irrompibles abajo. Si el árbol es natural, tapa el agua de la base: puede llevar fertilizantes y resina, y el gato puede beberla.

El espumillón, el peligro número uno

El espumillón, las cintas, los lazos, el hilo de envolver y el cordel de los asados son, con diferencia, el gran peligro navideño para los gatos. Les encantan porque se mueven y brillan, y la lengua del gato, con sus papilas en forma de gancho, hace que una vez empiezan a tragar un hilo no puedan escupirlo. Un cuerpo extraño lineal en el intestino puede fruncirlo como un acordeón y perforarlo, y casi siempre requiere cirugía. Si ves un hilo saliendo de la boca o del ano de tu gato, no tires de él: puedes desgarrar el intestino. Llévalo al veterinario. Lo más seguro es no poner espumillón en casas con gato.

Luces y cables

Los cables de las luces de colores son una tentación para los gatos jóvenes que muerden todo, y un mordisco puede causar quemaduras en la boca o una descarga eléctrica grave. Recoge los cables, pásalos por canaletas o cubre los tramos accesibles con protectores, y desenchufa las luces cuando no estés en casa o por la noche. Las velas encendidas son otro riesgo: un gato que salta a la mesa o pasa la cola por encima puede quemarse o provocar un incendio. Mejor velas led, o velas de verdad solo donde el gato no pueda llegar y nunca sin vigilancia.

Las plantas de estas fechas

Los centros de flores navideños llevan a menudo lirios, la planta más peligrosa que existe para un gato: todas sus partes, el polen y hasta el agua del jarrón pueden provocarle un fallo renal agudo mortal. Si te regalan un ramo con lirios, no lo metas en casa. La flor de Pascua, o poinsetia, tiene peor fama de la que merece: su savia irrita la boca y puede causar babeo o vómitos, pero rara vez una intoxicación grave; aun así, mejor fuera de su alcance. El muérdago y el acebo sí son más tóxicos, sobre todo sus bayas, y conviene evitarlos o colgarlos donde no llegue.

La comida de las fiestas

Las mesas de Navidad están llenas de cosas que un gato no debe comer. Los huesos cocidos de pavo, pollo o cordero se astillan y pueden atascarse o perforar el intestino. Los rellenos, salsas y guisos suelen llevar cebolla y ajo, que dañan los glóbulos rojos del gato. El turrón y los bombones contienen chocolate y a veces frutos secos o pasas. Los pellejos, la grasa y el jamón, en cantidad, pueden provocar vómitos, diarrea o una pancreatitis, además de mucha sal. Y el alcohol, incluido el ponche o las copas que se quedan a medias en la mesa, es peligroso con muy poca cantidad. Si quieres darle algo especial, un trocito de pavo o pollo cocido sin piel, sin hueso y sin condimentos.

La basura y los envoltorios

Tras la cena, la basura es un tesoro para un gato curioso: restos de carne, huesos, papel de aluminio con grasa, cordel de atar asados empapado en jugo. Usa un cubo con tapa que cierre bien, o saca la basura esa misma noche. Los envoltorios de regalos, el celofán, las cintas, las bolsas de plástico con asas y el papel de seda pueden tragarse o enredarse en el cuello. Los gatos adoran meterse en cajas y bolsas, y una bolsa con asas es peligrosa: puede quedarse colgada del cuello e intentar huir arrastrándola. Recoge el papel y las cintas en cuanto se abran los regalos.

Juguetes, pilas y otros pequeños peligros

Los regalos de los niños traen piezas pequeñas, gomas elásticas, pilas de botón y globos, que un gato puede tragarse. Las pilas de botón son especialmente peligrosas, porque pueden causar quemaduras químicas graves en el tubo digestivo en pocas horas. Los adornos de purpurina, la nieve artificial y los ambientadores navideños con aceites esenciales también son irritantes o tóxicos para ellos. Y no te olvides de los medicamentos de los invitados: los bolsos y neceseres de las visitas a menudo llevan paracetamol o ibuprofeno, que son muy tóxicos para un gato.

Visitas, ruido y fiestas

Muchas visitas, niños corriendo, música alta y horarios alterados estresan a la mayoría de gatos. Prepárale una habitación tranquila con su arenero, su agua, su comida, su cama y un escondite, donde nadie le moleste y pueda retirarse cuando quiera. Pide a los invitados que no le persigan ni le cojan si no quiere, y que no le den comida. Mantén en lo posible sus horarios de comida y juego. Y la Nochevieja suele venir con petardos y fuegos artificiales: el artículo sobre el gato con miedo a los petardos tiene ideas para esa noche concreta.

Puertas abiertas, gatos que se escapan

Con visitas que entran y salen, paquetes y repartidores, es muy fácil que la puerta se quede abierta y el gato se escape, sobre todo si está asustado. Avisa a todo el mundo de que hay un gato y de que la puerta tiene que cerrarse siempre. En momentos de mucho trasiego, mejor que el gato esté en su habitación con la puerta cerrada. Comprueba que tiene el microchip con tus datos al día. Y si vas a viajar en estas fechas y lo dejas en casa con un cuidador, déjale el teléfono del veterinario y el de urgencias más cercano, porque en festivos muchas clínicas cierran.

Qué hacer si pasa algo

Los festivos son malos días para las urgencias, así que conviene tener localizada antes una clínica veterinaria de urgencias abierta en Nochebuena, Navidad, Nochevieja y Reyes. Si tu gato ha tragado un hilo, una cinta o espumillón, ha mordido un lirio o ha comido algo tóxico, llama al veterinario sin esperar síntomas y no le provoques el vómito por tu cuenta. Las señales que no admiten espera son los vómitos repetidos, el decaimiento, no comer, la dificultad para respirar, los temblores o un hilo asomando por la boca. Lo demás, con un poco de previsión, rara vez llega a pasar.

Lo que importa

En Navidad, nada de espumillón ni cintas a su alcance y nunca tires de un hilo que asome; ningún lirio en casa; árbol bien sujeto, cables recogidos y basura cerrada. Ni huesos, ni turrón, ni salsas con cebolla. Ten localizada una urgencia veterinaria abierta en festivos.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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