Mi gato come plástico, tela o lana: por qué lo hace y cuándo es peligroso
Que un gato mordisquee una bolsa de vez en cuando no es raro. Que se coma trozos de tela, chupe jerséis de lana a diario o mastique cables es otra cosa: se llama pica, puede tener causas médicas o de comportamiento y, sobre todo, puede acabar en una obstrucción intestinal. Esto es lo que conviene saber.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué es la pica
Se llama pica a la ingestión o al mordisqueo repetido de cosas que no son comida: tela, lana, plástico, cartón, gomas, cables, papel o incluso arena. En gatos, una de sus formas más conocidas es la succión de lana, en la que el gato chupa, amasa y a veces mastica jerséis, mantas o calcetines, en ocasiones hasta comérselos. Hay gatos que solo chupan, sin tragar nada, y otros que ingieren trozos. Las dos cosas tienen causas parecidas, pero la segunda es mucho más peligrosa. No es un capricho ni una manía sin importancia: es una señal de que algo le pasa, ya sea en su cuerpo, en su entorno o en su forma de gestionar el estrés.
Las razas y la genética
La succión de lana es bastante más frecuente en algunas razas orientales, sobre todo el siamés y el burmés, y en sus cruces, lo que apunta a un componente genético. También se ha relacionado con un destete demasiado temprano y con la separación precoz de la madre, aunque muchos gatos que lo hacen tuvieron un destete normal. Suele aparecer en gatos jóvenes, entre los pocos meses y los dos años, y en algunos se mantiene toda la vida. Si tienes un gato de raza oriental, conviene que no dejes jerséis de lana ni mantas a su alcance desde el principio, para que no se convierta en un hábito difícil de quitar.
Las causas médicas
Antes de pensar en el comportamiento hay que descartar problemas de salud, porque a veces la pica es su primera señal. Se ha asociado con anemia, con enfermedades digestivas que causan náuseas o malabsorción, con el hipertiroidismo, que da un hambre voraz, con la diabetes, con problemas dentales o de encías, que llevan a morder cosas para aliviar la molestia, y con dietas insuficientes o mal equilibradas. También con algunos tratamientos que aumentan el apetito. Por eso, si tu gato empieza a comer cosas raras, sobre todo si es adulto y antes no lo hacía, la primera parada es el veterinario, que probablemente recomendará una analítica de sangre.
Estrés, aburrimiento y ansiedad
Si el veterinario descarta causas médicas, lo más probable es que la pica esté relacionada con el estrés o con la falta de estímulos. Un gato de interior que pasa muchas horas solo, sin juego ni cosas que hacer, puede empezar a mordisquear lo que tiene a mano. Y un gato estresado por un cambio, una mudanza, un gato nuevo, conflictos con otros animales o la ausencia de una persona, puede usar la succión o el mordisqueo como forma de calmarse, igual que otros se acicalan en exceso. En estos casos, la solución pasa por identificar qué le estresa, mejorar su entorno y darle alternativas más seguras para esa necesidad de morder y succionar.
El peligro de los hilos
Los objetos alargados son los más peligrosos: hilos, cuerdas, cintas, gomas, espumillón de Navidad, sedal o cordones. Cuando un gato traga uno, un extremo puede quedarse enganchado, por ejemplo debajo de la lengua o en el estómago, mientras el resto avanza por el intestino, que se pliega sobre él como un acordeón y puede llegar a cortarse. Es lo que los veterinarios llaman cuerpo extraño lineal, y es una urgencia quirúrgica. Si ves un hilo que asoma de la boca o del ano de tu gato, nunca tires de él: podrías desgarrar el intestino. Ve al veterinario cuanto antes.
Señales de obstrucción
Un trozo de tela, plástico o goma tragado puede pasar sin problemas o quedarse atascado en el estómago o el intestino. Las señales de alarma son vómitos repetidos, sobre todo si vomita incluso el agua, falta de apetito, decaimiento, dolor al tocarle la barriga, postura encogida, ausencia de heces o diarrea, y babeo. Pueden aparecer horas o días después de la ingestión. Si las ves, o si sabes que se ha tragado algo, ve al veterinario sin esperar. Puede hacer falta una radiografía, una ecografía o una endoscopia, y a veces cirugía, que cuesta entre 800 y 2.000 € según la complejidad y los días de ingreso. Cuanto antes se actúa, mejor pronóstico y menor coste.
Cables y otros peligros
Algunos gatos, sobre todo cachorros y jóvenes, muerden cables eléctricos. El riesgo es una descarga que puede provocar quemaduras en la boca y, en casos graves, un edema pulmonar, que da dificultad respiratoria en las horas siguientes. Protege los cables con canaletas o fundas, desenchufa los cargadores cuando no se usen y no dejes cables colgando. Tampoco dejes a su alcance bolsas de plástico, por el riesgo de asfixia además del de ingestión, ni gomas de pelo, tapones o piezas pequeñas de juguetes. Y si mordisquea plantas, comprueba que no sean tóxicas: los lirios son extremadamente peligrosos para los gatos, y el poto o el ficus causan irritación.
Qué puedes hacer en casa
Retira de su alcance lo que suele comerse: guarda la ropa y las mantas de lana, cierra los armarios, recoge las bolsas y protege los cables. Aumenta el juego, con varias sesiones al día de caza con caña, y el enriquecimiento: comederos de rompecabezas, cajas, rascadores, ventanas con vistas. Reparte su comida en más tomas pequeñas a lo largo del día, para que no pase tanto tiempo con hambre. Ofrécele cosas seguras para morder, como juguetes masticables específicos para gatos o un poco de hierba para gatos de cultivo. Y nunca le castigues: aumentaría su estrés, que a menudo es parte del problema, y puede llevarle a hacerlo a escondidas.
La comida también influye
Algunos veterinarios recomiendan, en gatos con pica, probar con una dieta algo más rica en fibra o con más volumen, o con más comida húmeda, que sacia más y hace que el gato pase más tiempo comiendo. En algunos casos funciona, en otros no. Lo que no hay que hacer es cambiarle la dieta de golpe ni darle suplementos por tu cuenta. Si tu gato come pienso de baja calidad o comida casera mal equilibrada, una dieta completa y adecuada a su edad puede ser parte de la solución. Consulta con tu veterinario antes de hacer cambios, sobre todo si tiene alguna enfermedad diagnosticada.
Cuando hace falta un especialista
Si la pica persiste a pesar de haber descartado causas médicas y de mejorar el entorno, o si tu gato ingiere cosas con frecuencia y ya ha tenido algún susto, conviene consultar con un veterinario especializado en etología clínica. Puede ayudarte a identificar los desencadenantes, diseñar un plan de modificación de conducta y, en algunos casos, valorar si es necesaria medicación. La pica crónica puede ser difícil de resolver del todo, pero casi siempre se puede reducir mucho y, sobre todo, hacer que el entorno sea seguro. Lo importante es no quitarle hierro: un gato que come tela o plástico de forma habitual está a un trozo de una cirugía.
Comer tela, lana, plástico o cables se llama pica. Primero, veterinario para descartar anemia, problemas digestivos, dentales o hipertiroidismo. Después, retira lo que se come, aumenta el juego y el enriquecimiento y reparte la comida. Nunca tires de un hilo que asome de la boca o del ano, y ante vómitos repetidos o decaimiento, a urgencias.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.