Mi gato maúlla por la noche: por qué lo hace y cómo recuperar el sueño
Un gato que maúlla a las cuatro de la mañana tiene un motivo, y casi siempre es uno de estos: hambre, ganas de actividad, celo, que ha aprendido que funciona o, en gatos mayores, algún problema de salud. Saber cuál es te dirá qué hacer, y en un gato de más de diez años, por dónde empezar.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Un gato mayor que empieza a maullar: veterinario primero
Si tu gato tiene más de diez años y ha empezado hace poco a maullar por la noche, a menudo con un maullido fuerte, largo y como desorientado, la primera parada es el veterinario, no el adiestramiento. Detrás puede haber hipertiroidismo, muy frecuente en gatos mayores y que les da hambre, inquietud y vocalización; hipertensión arterial, a menudo ligada a la enfermedad renal o al propio hipertiroidismo, y que puede afectar a la vista; pérdida de vista o de oído, que les desorienta a oscuras; dolor por artrosis; o un síndrome de disfunción cognitiva, el equivalente felino de la demencia. Casi todas estas causas tienen tratamiento o se pueden manejar, y cuanto antes se detectan, mejor. Pide que le tomen la tensión.
Los gatos no son nocturnos, son crepusculares
Se suele decir que los gatos son nocturnos, pero en realidad son crepusculares: su pico natural de actividad está al amanecer y al anochecer, que es cuando cazan sus presas en la naturaleza. Por eso tantos gatos se vuelven locos de energía a las cinco de la mañana. A eso se suma que un gato de interior que se ha pasado el día durmiendo mientras tú trabajabas llega a la noche descansado y con ganas de hacer algo, justo cuando tú te quieres ir a dormir. No es que tenga un problema: es que su reloj y el tuyo no coinciden. La buena noticia es que el ritmo de un gato se puede ajustar bastante cambiando cuándo juega y cuándo come.
El truco que mejor funciona: cazar, comer, dormir
El ciclo natural de un gato es cazar, comer, asearse y dormir. Puedes aprovecharlo. Una o dos horas antes de acostarte, haz una sesión de juego intensa de 10 a 15 minutos con una caña o un juguete que pueda perseguir, saltar y atrapar, hasta que jadee un poco o pierda el interés. Termina dejando que atrape el juguete. Justo después, dale su última comida del día, a ser posible algo de comida húmeda. Con la caza simulada y el estómago lleno, lo normal es que se asee y se duerma. Muchos dueños notan el cambio en pocos días. Lo que no funciona es jugar cinco minutos sin ganas o darle de comer a mediodía y esperar que aguante hasta el día siguiente sin pedir nada.
El hambre del amanecer
Muchos gatos maúllan de madrugada porque tienen hambre y han aprendido que tú eres el que abre la lata. Si una noche te levantaste a las cinco para darle de comer y que se callara, el gato ha aprendido exactamente eso: que maullar a las cinco funciona. Un comedero automático programable, que cuesta entre 35 y 100 euros según el modelo, rompe esa asociación porque la comida llega sin ti a la hora que tú decidas. Repartir la ración diaria en varias tomas pequeñas, que es además lo más parecido a cómo comen los gatos de forma natural, también ayuda. Y si de repente tiene un hambre que antes no tenía, recuerda que eso también puede ser hipertiroidismo o diabetes.
Si no está esterilizada: el celo
Una gata en celo maúlla de una forma inconfundible: fuerte, insistente y a cualquier hora, se revuelca, levanta la cadera y busca salir. Muchos dueños primerizos creen que le duele algo. Las gatas pueden tener celos cada pocas semanas durante buena parte del año, sobre todo con muchas horas de luz, y si no se cruzan, se repiten. Los machos enteros, por su parte, maúllan y buscan salir cuando huelen a una hembra en celo, aunque esté a varios pisos de distancia, y además suelen marcar con orina. La esterilización resuelve casi por completo estos maullidos, y es además lo que recomiendan los veterinarios para la salud del gato y lo que exige la normativa de bienestar animal para la mayoría de gatos de compañía.
Cuando ha aprendido que funciona
Un gato que maúlla y consigue algo, ya sea comida, que le abras la puerta, que te levantes o simplemente que le hables, aprende a maullar más. Incluso reñirle es una forma de atención para un gato aburrido. La única forma de romper esa costumbre es que deje de funcionar: no responder a los maullidos nocturnos de reclamo, de ninguna manera, y en cambio darle atención y juego abundantes de día y antes de dormir. Hay que avisar de algo: al principio suele empeorar, porque el gato insiste más fuerte antes de rendirse, y si cedes en ese momento le enseñas a maullar todavía más fuerte. Es importante haber descartado antes que tenga hambre de verdad o algo médico, para no ignorar una necesidad real.
¿Dejarle entrar en el dormitorio o no?
Muchos gatos maúllan delante de la puerta cerrada del dormitorio porque para ellos una puerta cerrada es un trozo de su territorio que se les niega, y quieren estar donde estás tú. No hay una respuesta única. Hay gatos que, si les dejas dormir contigo, se acurrucan y no dan guerra en toda la noche, y para muchas familias esa es la solución más sencilla. Otros, si están dentro, te despiertan pisándote o persiguiendo tus pies. Si prefieres cerrar, sé coherente desde el principio y ofrécele fuera una cama apetecible, en alto y caliente, cerca de la puerta. Lo que no funciona es cerrar unas noches sí y otras no, porque eso le enseña que insistiendo a veces se consigue.
Aburrimiento y gatos de interior
Un gato de interior que no tiene nada que hacer en todo el día es un candidato a los maullidos nocturnos. Más allá del juego antes de dormir, hay cosas que ayudan durante el día: un sitio junto a una ventana para mirar fuera, rascadores y estantes en alto, juguetes que roten cada pocos días para que no pierdan la novedad, comederos de tipo puzle que le hagan trabajar por parte de su comida y cajas de cartón para explorar. Si pasáis muchas horas fuera de casa, una persona que vaya a jugar un rato o, en algunos casos y con una buena presentación, un segundo gato compatible pueden ayudar. Un gato que ha tenido un día interesante duerme mejor por la noche.
Cuando el maullido es de dolor o angustia
Hay maullidos que no son de reclamo. Un gato que maúlla de forma rara mientras intenta orinar o defecar, que vocaliza al moverse, al saltar o cuando le tocas una zona, que se esconde y maúlla, o que maúlla y además ha dejado de comer, está diciéndote que algo va mal. En estos casos, ignorarlo es un error. Lo mismo con un maullido que aparece de repente en un gato que nunca maullaba de noche, a cualquier edad. Y si es un macho que entra y sale del arenero sin conseguir orinar, es una urgencia. La regla general: cuando un comportamiento cambia de forma brusca en un gato, la primera sospecha siempre debe ser médica.
Si es un gato mayor que ha empezado a maullar de noche, veterinario primero: hipertiroidismo, hipertensión, pérdida de vista u oído, dolor o deterioro cognitivo. En los demás, juego intenso antes de dormir seguido de su última comida, comedero automático para el hambre del amanecer, esterilización si está entero y no responder nunca al maullido de reclamo.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.