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18 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Cuánto duerme un gato al día y cuándo dormir mucho es una señal

Un gato adulto duerme entre 12 y 16 horas al día, y un gatito o un gato mayor bastante más. No es pereza: es la forma de vivir de un cazador que gasta mucha energía en pocos minutos. Lo que sí merece atención no es cuánto duerme tu gato, sino si cambia de golpe su manera de dormir.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Cymric
Cymric · foto de Heikki Siltala (CC BY 3.0)

Las horas normales

Un gato adulto sano duerme de media entre 12 y 16 horas al día, repartidas en muchas siestas a lo largo del día y de la noche. Los gatitos pueden dormir hasta 18 o 20 horas, porque crecen mientras duermen, y los gatos mayores vuelven a dormir más a partir de los once o doce años. Hay mucha variación entre gatos: uno joven, activo y con salida al exterior dormirá menos que uno de interior tranquilo. También influyen el tiempo, porque en los días fríos o lluviosos duermen más, y la rutina de la casa. Lo importante es conocer lo que es normal en tu gato, para detectar cuándo cambia.

Por qué duermen tanto

El gato es un cazador que, en libertad, caza presas pequeñas en carreras cortas y explosivas, y que puede necesitar muchos intentos al día para alimentarse. Ese tipo de actividad consume mucha energía, y el resto del tiempo lo pasa descansando para estar listo. Los gatos domésticos no necesitan cazar, pero conservan ese ritmo. Además, son animales crepusculares: su mayor actividad se concentra al amanecer y al atardecer, que es cuando suelen moverse sus presas. Por eso tu gato puede estar dormido toda la tarde y montar una carrera por el pasillo a las seis de la mañana. No es que esté desajustado: está siendo gato.

Sueño ligero y sueño profundo

Buena parte de lo que parece dormir es en realidad un sueño ligero o una modorra: el gato está tumbado con los ojos cerrados o entreabiertos, pero mueve las orejas hacia cualquier ruido y puede despertarse y salir corriendo en un segundo. Las fases de sueño profundo son más cortas; en ellas el gato está más relajado, a veces tumbado de lado, y puede mover los bigotes, las patas o la cola, o emitir pequeños sonidos. Es la fase en la que, como nosotros, probablemente sueña. No conviene despertarle bruscamente en esos momentos: un gato sobresaltado puede reaccionar con un arañazo sin querer.

Lo que dicen sus posturas

Hecho un ovillo, con la cola tapándole la nariz, está conservando el calor y protegiendo las zonas vulnerables; es típico cuando hace frío. En postura de «pan», con las patas recogidas bajo el cuerpo, está descansando pero alerta, listo para levantarse. Tumbado de lado y estirado, está más relajado. Y panza arriba, con la barriga expuesta, está muy cómodo y seguro en su entorno, aunque eso no significa que quiera que le toques la barriga: muchos gatos responden con las uñas. Un gato que siempre duerme escondido, encogido y en tensión, en cambio, puede no sentirse seguro en casa, o puede tener dolor.

Dónde le gusta dormir

Los gatos buscan sitios cálidos, como el sol de la ventana, los radiadores o encima del portátil; sitios altos, desde los que vigilar sin ser molestados; y sitios que huelen a ti, como tu almohada o la ropa recién quitada. También es normal que cambien de lugar favorito cada pocas semanas sin motivo aparente. Ofrécele varias opciones: una cama en alto, una caja con una manta, un sitio junto a la ventana y una hamaca de radiador en invierno. Así podrá elegir según la temperatura y su estado de ánimo. Si quieres que use una cama concreta, ponla donde a él ya le gusta dormir, no donde te queda bonita a ti.

¿Puede dormir en tu cama?

Si tu gato está sano, desparasitado y no hay alergias en casa, dormir con él no tiene por qué ser un problema, y a muchas personas les resulta reconfortante. Los inconvenientes son prácticos: puede despertarte de madrugada, moverse, ocupar sitio o pedirte comida a las cinco. Si eso te molesta, es mejor no empezar, porque luego cuesta cambiar el hábito. Con bebés muy pequeños en la cama, no se recomienda. Y si alguien en casa tiene el sistema inmunitario debilitado, consulta con su médico. Si decides que no duerma contigo, cierra la puerta de forma constante desde el principio y ofrécele una alternativa cómoda fuera.

Si duerme más de lo normal

Un gato que de repente duerme mucho más que antes, que está apático cuando está despierto, que se esconde o que no se levanta para comer, puede estar enfermo. El dolor, la fiebre, la anemia, una infección, la enfermedad renal o la artrosis pueden manifestarse así, porque el gato disimula muy bien sus problemas. Fíjate también en otras señales: si come y bebe con normalidad, si usa el arenero, si se asea y si sigue saltando a sus sitios de siempre. Si notas un cambio claro de un día para otro, o una apatía que dura más de un día o dos, merece una visita al veterinario. En un gato mayor, cualquier cambio de este tipo merece más atención todavía.

Si duerme menos o está activo de noche

Que un gato esté despierto y activo de madrugada es habitual, sobre todo si es joven y pasa el día solo y aburrido: duerme mientras tú no estás y se activa cuando llegas o al amanecer. La solución pasa por más juego por la tarde y antes de dormir, una última comida justo después, y no responder a sus reclamos nocturnos. Pero si un gato mayor que antes dormía bien empieza a estar inquieto, a deambular o a maullar de noche, o si de repente parece tener más energía y más hambre que nunca, hay que pensar en el hipertiroidismo, la hipertensión o el deterioro cognitivo, y consultar al veterinario.

El aburrimiento también da sueño

Un gato de interior sin estímulos puede dormir más de lo que necesita simplemente porque no tiene nada mejor que hacer. Eso no es un problema de salud, pero sí de bienestar, y a menudo se acompaña de sobrepeso. Un gato que pasa el día dormido y por la noche tiene energía de sobra puede beneficiarse de más enriquecimiento: sesiones de juego de cinco a diez minutos varias veces al día con una caña, comederos de rompecabezas, una ventana con vistas, cajas y estanterías para explorar. No se trata de que duerma menos, sino de que esté despierto con algo interesante que hacer cuando le toque estarlo.

Dormir juntos entre gatos

En casas con más de un gato, fíjate en cómo duermen. Dos gatos que duermen pegados, hechos una bola o aseándose antes de dormir, tienen una buena relación: comparten grupo y se sienten seguros juntos. Si en cambio cada uno duerme siempre en una punta de la casa y uno de ellos ha dejado de usar sus sitios favoritos, puede que haya una tensión discreta entre ellos, de esas que no llegan a la pelea pero que sí generan estrés. Ofrecer varias zonas de descanso, en alto y en distintas habitaciones, permite que cada uno tenga su sitio sin tener que competir. Y un gato que de repente deja de dormir junto a su compañero de siempre puede estar enfermo o dolorido.

Lo que importa

Un gato adulto duerme entre 12 y 16 horas al día; los gatitos y los mayores, más. Es normal y forma parte de su naturaleza de cazador crepuscular. Lo que importa es el cambio: si de pronto duerme mucho más, está apático, se esconde o deja de comer, o si un gato mayor empieza a estar inquieto de noche, consulta al veterinario.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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