Ácaros en los oídos del gato: cómo reconocerlos y tratarlos bien
Los ácaros del oído son uno de los parásitos más frecuentes en gatitos y gatos recogidos de la calle. Dan un picor intenso y una cera oscura muy característica, y se tratan bien con los antiparasitarios actuales. El error habitual es tratar solo a un animal, o tratar como ácaros lo que es otra cosa.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué son y quién los tiene
El ácaro del oído, Otodectes cynotis, es un parásito diminuto, apenas visible a simple vista como un puntito blanco que se mueve, que vive en el conducto auditivo y se alimenta de restos de piel y cerumen. Es muy frecuente en gatitos, sobre todo los nacidos en la calle, en colonias o en criaderos con poca higiene, y en gatos que conviven con muchos otros. Se contagia por contacto directo, de la madre a los gatitos, entre gatos que duermen juntos y también entre gatos, perros y hurones de la misma casa. Un gato adulto de interior que no tiene contacto con otros animales rara vez los tiene, así que en él hay que pensar antes en otras causas de otitis.
Cómo se reconocen
Lo más característico es una cera oscura, seca y desmenuzable, de color marrón muy oscuro o negro, que recuerda a los posos del café, en el interior de la oreja. El gato se rasca las orejas con insistencia, sacude la cabeza, lleva las orejas algo caídas o hacia atrás y puede tener heridas y costras detrás de las orejas y en el cuello por el rascado. En algunos gatos el picor es enorme, y en otros, curiosamente, casi inexistente aunque tengan muchos ácaros. Si el rascado y las sacudidas son intensos, puede romperse un vaso sanguíneo del pabellón y formarse un otohematoma: la oreja se hincha como una almohadilla blanda llena de sangre.
No todo lo negro son ácaros
La cera oscura también aparece en otitis por levaduras (Malassezia) o bacterias, que son más frecuentes en gatos adultos con alergias. En gatos jóvenes, los pólipos inflamatorios del oído medio o de la nasofaringe dan secreción, otitis repetidas, a veces cabeza ladeada y ruidos al respirar. En gatos mayores, una otitis de un solo lado que no responde puede deberse a un tumor de las glándulas del cerumen. Una espiga dentro del oído, frecuente en gatos que salen en primavera y verano, provoca sacudidas de cabeza bruscas y de golpe. Y las alergias producen otitis de ambos oídos junto con picor en la cara. Por eso merece la pena que el veterinario lo confirme antes de tratar.
Cuándo es más serio
Ve al veterinario en el mismo día o al siguiente si el gato lleva la cabeza ladeada, pierde el equilibrio, camina en círculos o mueve los ojos de lado a lado: son signos de que la infección ha llegado al oído medio o interno. También si un ojo se ve con el párpado caído, la pupila más pequeña y la tercera membrana asomando (síndrome de Horner), si le duele mucho al tocar la oreja, si sale pus o mal olor intenso, si la oreja se ha hinchado de golpe o si hay sangre. En gatitos muy pequeños con ácaros, el picor y las heridas pueden infectarse con facilidad: tampoco conviene esperar.
Qué hará el veterinario
Mirará el conducto auditivo con un otoscopio, donde a menudo se ven los ácaros moviéndose sobre la cera, y tomará una muestra de cerumen para verla al microscopio. Esa misma muestra le sirve para comprobar si hay además levaduras o bacterias, lo que cambia el tratamiento. Si el gato tiene mucho dolor o el conducto está muy sucio, puede hacer falta una limpieza con sedación. Comprobará también si el tímpano está íntegro, porque algunos productos para el oído no deben usarse si está roto. Si hay signos neurológicos o sospecha de pólipo, pueden ser necesarias pruebas de imagen, como un TAC.
El tratamiento actual
Hoy el tratamiento suele ser sencillo. Varios antiparasitarios veterinarios para gatos, en pipeta o en comprimido, eliminan los ácaros del oído con una o dos aplicaciones, además de proteger frente a pulgas y otros parásitos; el veterinario elegirá el adecuado según la edad y el peso del gato. A menudo se combina con una limpieza suave de los oídos con un limpiador veterinario y, si hay infección añadida, con gotas óticas específicas. Hay que seguir la pauta completa aunque el picor mejore en pocos días, porque los huevos pueden eclosionar después. El veterinario revisará los oídos al final para confirmar que los ácaros han desaparecido.
Trata a todos los animales de la casa
Es la clave para que no vuelvan. Si un gato tiene ácaros, lo más probable es que los demás gatos, perros o hurones de la casa también los tengan, aunque no se rasquen. Tratar solo al que tiene síntomas es la causa más frecuente de recaídas: el ácaro pasa del animal no tratado al tratado y vuelta a empezar. Habla con el veterinario para tratar a todos a la vez, cada uno con el producto adecuado para su especie: nunca uses en un gato el antiparasitario del perro, porque algunos llevan permetrina, que es muy tóxica para los gatos. Lava las mantas y camas donde duermen. En personas, el ácaro del gato puede dar alguna picadura con picor pasajero, pero no se instala.
Cuánto cuesta en España en 2026
Como orientación: consulta, de 40 a 60 €; otoscopia y citología del cerumen, de 20 a 50 €; antiparasitario que cubre ácaros del oído, de 12 a 25 € por aplicación según el producto; limpiador ótico veterinario, de 10 a 20 €; gotas óticas con medicación, de 15 a 30 €; limpieza de oídos con sedación, de 60 a 150 €. Un otohematoma que necesita drenaje o cirugía puede costar de 150 a 400 €, y la cirugía de un pólipo del oído medio, según la técnica, de 400 a 1.500 €. En un caso sencillo de ácaros, el total suele quedar entre 70 y 120 €, sin contar el tratamiento de los demás animales.
Lo que no debes hacer
No metas bastoncillos de algodón dentro del conducto: empujas la cera hacia el fondo, irritas la piel y puedes dañar el tímpano. Limpia solo la parte visible del pabellón con una gasa y el limpiador que te indiquen. No uses remedios caseros como aceite, vinagre, agua oxigenada o alcohol dentro de la oreja. No apliques aceites esenciales, que son tóxicos para los gatos. No uses gotas de oído humanas ni las que te sobraron del perro: algunas pueden dañar el oído si el tímpano está roto. Y no des por curado al gato porque haya dejado de rascarse: termina la pauta y haz la revisión.
Prevención
Si adoptas un gatito o recoges un gato de la calle, lleva al veterinario a todos los recién llegados antes de juntarlos con tus animales y pídele que revise los oídos. Una desparasitación externa regular con un producto que cubra ácaros reduce mucho el riesgo, sobre todo en gatos que salen o en casas con varios animales. Revisa las orejas de tu gato cuando lo cepilles: una oreja sana es rosada, limpia y no huele. Y si ves cera oscura o que se rasca, consulta pronto: los ácaros tratados a tiempo no dejan secuelas, pero una otitis antigua sin tratar puede acabar afectando al oído medio.
Cera negra como posos de café y mucho picor en un gatito o un gato recién recogido suelen ser ácaros del oído. Se tratan con antiparasitarios veterinarios, pero hay que tratar a todos los animales de casa a la vez. Nada de bastoncillos ni remedios caseros, y veterinario si ladea la cabeza.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.