Conjuntivitis en gatos: causas, tratamiento y cuándo no es conjuntivitis
La conjuntivitis es el problema de ojos más frecuente en gatos, y casi siempre empieza por un virus que muchos gatos llevan de por vida. Se trata bien, pero hay dos errores comunes: usar colirios de casa, que pueden empeorar una úlcera, y confundir con conjuntivitis un ojo que en realidad tiene algo más grave.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué es y cómo se ve
La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la mucosa rosada que recubre el interior de los párpados y la parte blanca del ojo. Un gato con conjuntivitis tiene el ojo enrojecido, la mucosa hinchada (a veces tanto que parece que le sale carne del ojo), lagrimeo o legañas que pueden ser claras, amarillentas o verdosas, guiña el ojo y se lo frota. Puede afectar a uno o a los dos ojos. A menudo va con estornudos y mocos, porque las causas infecciosas más comunes atacan a la vez los ojos y las vías respiratorias. Si lo que ves es sobre todo lagrimeo crónico sin enrojecimiento, en un gato de cara chata, probablemente sea otra cosa: lo contamos en el artículo de ojos llorosos.
La causa principal: el herpesvirus felino
El herpesvirus felino tipo 1 es el responsable de buena parte de las conjuntivitis en gatos, y forma parte del llamado complejo respiratorio felino junto con el calicivirus. Casi todos los gatos se infectan en algún momento, a menudo de gatitos, y el virus queda latente de por vida en los nervios. En momentos de estrés, una mudanza, una enfermedad o un cambio en casa, puede reactivarse y dar un nuevo episodio. En gatitos y gatos jóvenes la primera infección suele ser fuerte, con fiebre, mocos y los ojos pegados; en adultos, los brotes suelen ser más leves. El herpesvirus también puede producir úlceras de córnea, por eso cualquier conjuntivitis felina merece una tinción para comprobarlo.
Clamidia, micoplasma y otras causas
Chlamydia felis es una bacteria que produce conjuntivitis persistente, a menudo empezando por un ojo y pasando al otro, con la conjuntiva muy hinchada y pocos síntomas respiratorios. Es más frecuente en gatos jóvenes que viven en grupos y responde bien a un tratamiento antibiótico oral veterinario, que suele extenderse a todos los gatos de la casa. Los micoplasmas también pueden causarla. Entre las causas no infecciosas están los cuerpos extraños, como una semilla o una espiga bajo el párpado, que suelen afectar a un solo ojo de forma brusca; las pestañas o párpados mal colocados, como el entropión, más frecuente en persas; las alergias; y la irritación por humo, productos de limpieza o polvo de arena.
En gatitos recién nacidos
Los gatitos abren los ojos hacia los siete a diez días de vida. Si antes de eso ves los párpados hinchados y abultados, o sale pus por la rendija, hay una infección detrás de los párpados cerrados, la oftalmía neonatal, y hay que ir al veterinario sin esperar: puede dañar la córnea de forma permanente. En gatitos un poco mayores, con los ojos ya abiertos, es muy frecuente encontrarlos con los ojos pegados por legañas secas. Puedes limpiarlos con suavidad con una gasa empapada en suero fisiológico templado, de dentro hacia fuera y una gasa por ojo, pero no sustituye a la consulta: un gatito con conjuntivitis suele tener también una infección respiratoria y puede dejar de comer.
Cuándo no es conjuntivitis (y es urgente)
Hay problemas de ojo que se parecen a una conjuntivitis y son mucho más serios. Ve al veterinario en el mismo día si el gato cierra del todo el ojo y no lo abre, si la superficie del ojo se ve turbia, azulada o con una mancha, si la pupila de un ojo es distinta de la del otro, si el ojo parece más grande o hundido, si hay sangre dentro del ojo, si el ojo ha cambiado de color o si ha habido un golpe o un arañazo de otro gato. Pueden ser una úlcera profunda, una uveítis (inflamación interna del ojo que a veces es señal de enfermedades como la PIF, la FeLV o la FIV), un glaucoma o una herida penetrante. Un ojo puede perderse en cuestión de días.
Qué hará el veterinario
Explorará los ojos con luz y aumento, mirará bajo los párpados y detrás de la tercera membrana buscando cuerpos extraños, y aplicará una gota de fluoresceína, un colorante que tiñe de verde las úlceras de córnea, invisibles a simple vista. Puede medir la producción de lágrimas y la presión del ojo. En conjuntivitis persistentes o en grupos de gatos, una PCR de una muestra de la conjuntiva ayuda a saber si es herpesvirus, clamidia o micoplasma. Según el resultado, el tratamiento puede ser una pomada o colirio antibiótico veterinario, un antibiótico oral si es clamidia, antivíricos oculares si hay úlcera por herpes, o simplemente limpieza y control si es un brote leve.
Cuánto cuesta en España en 2026
Como orientación: consulta con fluoresceína, de 40 a 70 €; consulta con un oftalmólogo veterinario, de 70 a 130 €; PCR conjuntival, de 50 a 120 €; tonometría, de 20 a 40 €; colirios o pomadas veterinarias, de 10 a 30 €; tratamiento antivírico ocular, de 20 a 50 €. Un tratamiento oral para clamidia para varios gatos puede rondar los 30 a 80 €. Si hay una úlcera profunda o un secuestro corneal que requiere cirugía, de 500 a 1.500 €. Una conjuntivitis sencilla bien tratada suele quedar por debajo de 100 €.
Lo que no debes hacer
No uses colirios de tu botiquín ni de farmacia humana, y en especial nunca uno con corticoides sin que el veterinario haya descartado una úlcera: en un gato con herpesvirus, un corticoide puede convertir una úlcera superficial en una perforación. No uses manzanilla ni infusiones en el ojo, porque los restos irritan y pueden contaminarse. Tampoco remedios caseros con sal o vinagre. No apliques las gotas que sobraron del perro ni de otro gato. Y no dejes pasar más de un par de días un ojo rojo que no mejora. La lisina, muy popular hace años para el herpes felino, no ha demostrado eficacia en los estudios y las guías actuales ya no la recomiendan.
Gatos con brotes repetidos
Un gato portador de herpesvirus puede tener brotes de conjuntivitis toda su vida, normalmente asociados a estrés. La mejor herramienta es reducir ese estrés: rutinas estables, escondites, lugares altos, presentaciones lentas de animales nuevos, cambios graduales. Ante un brote, lo ideal es tener un plan hablado con el veterinario para saber qué hacer y cuándo volver. En brotes graves o con úlceras repetidas hay tratamientos antivíricos orales y oculares que el veterinario puede pautar. Y la vacuna, aunque no impide la infección, reduce mucho la gravedad de los episodios.
Prevención
Vacunas esenciales al día: la vacuna trivalente protege frente a herpesvirus, calicivirus y panleucopenia, y aunque no evita del todo el contagio, hace que los episodios sean mucho más leves. Los gatitos recién adoptados deben pasar unos días separados de los demás gatos de casa. En casas con muchos gatos, una buena ventilación, comederos y areneros suficientes y limpieza frecuente reducen el contagio. Evita el humo y los aerosoles. Y en razas de cara chata como el persa o el exótico, limpia a diario los pliegues de alrededor de los ojos con una gasa y suero, porque son más propensos a la irritación.
La mayoría de las conjuntivitis felinas son por herpesvirus y se reactivan con estrés. Necesitan una tinción para descartar úlceras antes de tratar. Nunca colirios con corticoides sin veterinario, y urgencias si el ojo está turbio, cerrado del todo o la pupila es distinta.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.