Rascar, marcar y su territorio
Rascar no es un vicio ni una venganza: es como marca, cuida sus uñas y se estira. Lo que se elige es dónde rasca, no si rasca.
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Por qué rasca
Rascar cumple varias funciones a la vez. Desprende la capa vieja de las uñas, estira la espalda y las patas delanteras y, sobre todo, deja una marca visual y de olor, porque en las almohadillas tiene glándulas que impregnan la superficie. Por eso rasca justo al despertarse, en las zonas de paso, en la entrada de casa y en los muebles que huelen a ti, como el sofá. No lo hace para fastidiar ni se le quita con castigos. Lo que sí se puede conseguir es que prefiera rascar en un sitio que tú le pongas.
Un buen rascador
El fallo más común es comprar un rascador pequeño y que se mueve. Tiene que ser estable, que no se tambalee cuando el gato se cuelga de él, y lo bastante alto para que se estire del todo, lo que en un adulto son al menos 70 u 80 centímetros. El sisal suele gustar mucho; el cartón corrugado, para rascar en horizontal, también. Lo mejor es tener varios: uno vertical alto junto al sofá o donde ya rasca, otro horizontal, y uno cerca de donde duerme. Los árboles con plataformas sirven además como sitio elevado para vigilar.
Cómo llevarlo al rascador
Pon el rascador delante del mueble que ataca, no en una esquina donde no pasa nadie. Haz que el mueble sea menos atractivo durante un tiempo con una manta, cinta adhesiva de doble cara o una funda lisa. Premia cada vez que rasque donde toca, con una chuchería o un juego con la caña junto al rascador. Frotar un poco de hierba gatera o usar un análogo sintético de feromonas felinas en el rascador ayuda en algunos gatos. Cuando ya lo use con costumbre, puedes moverlo poco a poco unos centímetros cada día hasta donde prefieras.
Uñas: cortarlas sí, quitarlas nunca
Cortar la punta transparente de las uñas cada pocas semanas reduce los arañazos y los enganchones; se hace con un cortaúñas para gatos, sin llegar a la zona rosada, que tiene vasos y nervios. Muchos gatos lo aceptan si se acostumbran de pequeños con premios. La desungulación, que no es quitar la uña sino amputar el último hueso de cada dedo, es una mutilación que la Ley 7/2023 prohíbe, igual que cualquier modificación corporal permanente sin indicación veterinaria. Causa dolor crónico y problemas de comportamiento, incluido dejar de usar el arenero.
El territorio y los recursos
Para un gato, su casa es su territorio, y se siente seguro cuando lo puede controlar. Ayudan mucho los sitios altos, como estanterías, repisas o un árbol junto a la ventana, y los escondites. En casas con varios gatos, los conflictos casi nunca son peleas abiertas: son un gato que bloquea un pasillo, que vigila el arenero o que desplaza a otro de la comida. Por eso los recursos importantes, comida, agua, areneros, rascadores y camas, tienen que estar repetidos y separados por la casa. El marcaje con orina en paredes y muebles es típico de machos sin castrar, pero también aparece por estrés o conflicto.
Varios rascadores estables y altos, puestos donde ya rasca, premios cuando los usa y uñas cortadas de vez en cuando. La desungulación está prohibida y es una amputación. Sitios altos y recursos repetidos para que se sienta seguro.