El arenero: dónde, cuántos y cómo
Hacer pis fuera es el problema de convivencia más frecuente y casi siempre tiene que ver con el arenero o con la salud. Montarlo bien desde el principio lo evita.
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Cuántos y de qué tamaño
La regla que usan los veterinarios especialistas en comportamiento es sencilla: un arenero por gato y uno más, repartidos por la casa y no todos juntos en la misma habitación. Con un gato, dos areneros es lo ideal. El tamaño importa más de lo que parece: un arenero debería medir al menos vez y media lo que mide el gato desde la nariz hasta el arranque de la cola, y la mayoría de los que se venden son demasiado pequeños. Una caja de almacenaje grande de plástico, con una entrada recortada, funciona muy bien y cuesta poco.
Dónde ponerlo
En un sitio tranquilo, al que el gato llegue sin pasar por delante del perro o de otro gato que lo intimide, y lejos de la comida y del agua: a ningún gato le gusta comer al lado de su baño. Evita el lado de la lavadora, la caldera o una puerta que da portazos: un susto mientras lo usa puede bastar para que lo evite. Si la casa tiene dos plantas, un arenero en cada una. Y no lo cambies de sitio sin motivo: si hay que moverlo, pon el nuevo antes de quitar el viejo y deja unos días los dos.
Qué arena y cuánta
La mayoría de los gatos prefiere una arena fina, aglomerante y sin perfume, parecida a la tierra suelta. Los olores a lavanda o a talco que agradan a las personas suelen molestarles. Pon una capa de unos cinco a siete centímetros, suficiente para que escarben y tapen. Si quieres probar otra arena, de sílice, vegetal o de pellets, ponla en un segundo arenero y deja que el gato elija; no la cambies de golpe en el único que tiene. Los areneros cerrados y con tapa guardan el olor dentro y algunos gatos los rechazan; muchos prefieren los abiertos.
Limpieza, todos los días
Retira las heces y los terrones de orina una o dos veces al día. Una vez cada una o dos semanas, según la arena, vacía el arenero, lávalo con agua caliente y un jabón neutro y rellénalo. Evita la lejía y los desinfectantes con olor fuerte. La limpieza diaria tiene además una ventaja sanitaria: los huevos del parásito de la toxoplasmosis que puede eliminar un gato infectado tardan de uno a cinco días en volverse infecciosos, así que un arenero limpio cada día reduce mucho el riesgo. Las embarazadas deberían delegar esta tarea o hacerla con guantes y lavarse bien las manos.
Cuando hace pis fuera
Lo primero es descartar un problema médico, porque es la causa más frecuente: cistitis, cristales o cálculos, diabetes, enfermedad renal o dolor de artrosis que le impide entrar en un arenero alto. Un gato macho que entra y sale del arenero, empuja y no orina, o lo hace a gotas, puede tener la uretra obstruida, y eso es una urgencia de horas, no de días. Descartada la salud, revisa el número, el tamaño, la ubicación, la arena y la limpieza, y piensa en cambios recientes en casa. Nunca le castigues ni le restriegues el hocico: solo consigues que tenga miedo y lo haga escondido.
Un arenero por gato y uno más, grandes, abiertos, en sitios tranquilos y limpios a diario, con arena fina sin perfume. Si hace pis fuera, primero veterinario; si es macho y no le sale la orina, urgencias.