Cuánto tiempo puede quedarse solo un gato (y un fin de semana, no)
Los gatos llevan mejor la soledad que los perros, y eso ha alimentado una idea peligrosa: que se les puede dejar solos un fin de semana con un saco de pienso y un cubo de agua. Una jornada de trabajo, sí. Dos días sin que nadie pase por casa, no. Aquí va por qué y cómo hacerlo bien.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Una jornada laboral: sin problema para la mayoría
Un gato adulto y sano puede pasar solo una jornada de trabajo normal, de ocho o nueve horas, sin ningún problema, siempre que tenga agua, comida, un arenero limpio y un entorno con cosas que hacer. Muchos gatos se pasan buena parte de ese tiempo durmiendo, que es lo que harían de todos modos: un gato adulto duerme entre 12 y 16 horas al día. Eso no significa que no les importe estar solos. Los gatos se vinculan con sus personas y muchos esperan con ganas tu vuelta, así que el tiempo que pasas en casa tiene que compensar: juego, atención y rutina. Un gato que pasa solo diez horas y luego recibe otras dos de ignorancia sí lo nota.
Un fin de semana solo: por qué no
La idea de que un gato puede quedarse dos o tres días solo con comida y agua de sobra es muy común, y conviene desterrarla. El problema no es que se aburra, sino que si algo pasa, nadie se entera. Un macho con una obstrucción urinaria puede morir en uno o dos días. Un gato que se queda encerrado en un armario, que se enreda en una cortina, que vomita y deja de beber o que tira el bebedero se queda sin ayuda. Y un gato que deja de comer durante varios días, sobre todo si tiene sobrepeso, puede desarrollar una lipidosis hepática, una enfermedad grave del hígado. La recomendación razonable es que nadie pase más de 24 horas sin que una persona entre en casa a comprobar que está bien.
Gatitos, mayores y enfermos: menos tiempo
Un gatito de dos o tres meses no debería pasar muchas horas solo: necesita comer varias veces al día, se mete en cualquier sitio y está en plena etapa de aprendizaje y socialización. Si trabajas fuera, intenta que alguien pase a mediodía las primeras semanas, o deja al gatito en una habitación segura y preparada mientras no estás. Los gatos mayores, los diabéticos que necesitan insulina a horas fijas, los que toman medicación o los que tienen enfermedad renal y necesitan beber y comer bien también requieren más supervisión. Y los gatos muy apegados a su persona, como muchos siameses u orientales, pueden pasarlo mal con ausencias largas aunque físicamente estén bien.
El agua, lo más importante
Si el gato se va a quedar solo varias horas, el agua es lo primero. Pon más de un bebedero en sitios distintos de la casa, lejos de la comida y del arenero, por si uno se vuelca o se ensucia. Muchos gatos beben más en cuencos anchos y poco profundos, de cerámica o acero, que no les rozan los bigotes, y otros prefieren el agua en movimiento: una fuente para gatos cuesta entre 20 y 50 euros y anima a beber a los que beben poco, algo importante para su salud renal y urinaria. Si usas fuente, deja además un cuenco normal, por si se corta la luz o la bomba se para. Un gato que no tiene agua lo pasa mucho peor que uno que se queda sin comida unas horas.
La comida y el comedero automático
Dejar un cuenco lleno de pienso para todo el día funciona con algunos gatos, pero otros se lo comen de golpe y vomitan, o acaban con sobrepeso. Un comedero automático programable, que cuesta entre 35 y 100 euros, reparte la ración en varias tomas a las horas que tú elijas, lo que se parece más a la forma natural de comer de un gato y evita los atracones. Los hay con bandejas refrigeradas para comida húmeda. Para ausencias de un día completo, es una buena inversión. Pero un comedero automático no sustituye a una persona: puede atascarse, quedarse sin pilas o sin conexión, y no te dirá si el gato ha dejado de comer.
El arenero, a punto
Un gato que se encuentra el arenero sucio tras muchas horas puede negarse a usarlo y buscar otro sitio. Si va a quedarse solo un día, deja el arenero recién limpio y, si solo tienes uno, pon un segundo, que es además lo recomendable siempre: un arenero por gato, más uno. Para ausencias de más de un día, alguien tiene que limpiarlo. Es también una forma de vigilar su salud: la persona que pase debería fijarse en si hay orina y heces con normalidad, porque un arenero sin pis en un macho es una señal de alarma. Explícale a quien vaya qué tiene que mirar exactamente, no solo que eche comida.
Que tenga cosas que hacer
Un gato solo en un piso vacío y sin estímulos se aburre, y un gato aburrido puede acabar comiendo de más, durmiendo de más o desarrollando conductas de estrés. Antes de irte, ayuda mucho una sesión de juego de diez minutos que le canse. Deja un sitio junto a la ventana para mirar fuera, con una repisa o un rascador alto; varios juguetes que rotes cada pocos días para que no pierdan novedad; un comedero de tipo puzle o pelotas dispensadoras con parte de su ración; cajas de cartón y escondites; y rascadores en las zonas de paso. Lo que no debes dejar a su alcance son juguetes con cuerdas o hilos, ni gomas, que puede tragarse sin que nadie lo vea.
La casa, a prueba de gato
Antes de dejar a un gato solo, sobre todo si es joven o lleva poco en casa, revisa la casa con ojos de gato. Ventanas cerradas o con red, y nunca abiertas en modo oscilobatiente, que es una trampa en la que muchos gatos quedan atrapados y se lesionan gravemente. Balcón cerrado si no está protegido. Puertas de lavadora, secadora y armarios cerradas. Cables y cordones de persianas recogidos. Plantas tóxicas fuera de casa, sobre todo los lirios, que pueden causar un fallo renal solo con el polen. Medicamentos y productos de limpieza guardados. Y el fuego de la cocina, apagado y sin nada encima. La mayoría de los accidentes domésticos de los gatos ocurren cuando están solos.
Si es más de un día: alguien tiene que ir
Para un fin de semana o unas vacaciones, la opción que mejor llevan los gatos es quedarse en su casa con alguien que vaya a verlos, al menos una vez al día y mejor dos. Un gato es muy territorial y cambiarlo de entorno le estresa más que la ausencia de sus dueños. Puede ser un familiar, un vecino de confianza o un cuidador profesional, que en España suele cobrar entre 12 y 20 euros por visita de media hora. Lo que tiene que hacer: limpiar el arenero, poner agua y comida, comprobar que el gato come y orina, jugar un rato y avisarte si algo le parece raro. Una cámara de vigilancia, por 30 a 60 euros, te da tranquilidad, pero no sustituye a esa visita.
Señales de que lo pasa mal solo
La mayoría de los gatos llevan bien la soledad diaria, pero algunos no. Si a la vuelta te encuentras pis o caca fuera del arenero, sobre todo en tu cama o en tu ropa; si los vecinos te cuentan que maúlla mucho cuando no estás; si se lame hasta hacerse calvas, vomita o no ha comido nada en todo el día; o si te recibe con una ansiedad desmedida, puede tener un problema relacionado con la separación. Estos problemas existen en los gatos más de lo que se cree. Lo primero es descartar con el veterinario cualquier problema médico, y después trabajar el entorno, las rutinas y las ausencias poco a poco, si hace falta con un profesional de la etología.
Un gato adulto sano lleva bien una jornada laboral solo si tiene agua en varios sitios, comida, un arenero limpio y cosas que hacer. Pero nunca más de 24 horas sin que alguien pase por casa: una obstrucción urinaria o un gato que deja de comer no pueden esperar al lunes. Para viajes, mejor un cuidador que vaya a casa.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.