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18 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Fiebre en gatos: cómo saber si tiene, causas y por qué nunca paracetamol

La nariz caliente o seca no dice nada sobre la fiebre de un gato. Lo que sí la delata es un gato apagado, escondido y sin apetito, y la única forma de confirmarla es un termómetro. Aquí va cómo tomarle la temperatura, qué cifras preocupan, qué suele haber detrás y lo que nunca debes darle.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Siberiano
Siberiano · foto de Mona Magnussen kireinamona (CC0)

La temperatura normal de un gato

Un gato adulto sano tiene una temperatura rectal de unos 38 a 39,2 °C, algo más alta que la de una persona. En la consulta, por los nervios, es normal que suba unas décimas, hasta 39,5 °C, sin que haya fiebre. Por encima de unos 39,5 °C se habla de fiebre, y a partir de unos 40,5 °C ya es una temperatura alta que requiere atención el mismo día. Por debajo de 37,5 °C es hipotermia, que en un gato enfermo es tan preocupante o más que la fiebre, porque suele indicar un estado grave, como un shock o una tromboembolia. El mito de la nariz no sirve: un gato puede tener la nariz fría con fiebre o caliente y seca porque acaba de dormir al sol.

Cómo tomarle la temperatura en casa

El método fiable es el termómetro digital rectal, de los de punta flexible. Lubrica la punta con vaselina, pide ayuda a otra persona para sujetar al gato con suavidad envuelto en una toalla, levanta la cola e introduce solo uno o dos centímetros, con un ligero giro, sin forzar. Espera al pitido y lávalo bien después. Los termómetros de oído para mascotas existen y son menos molestos, pero son menos precisos, y los de frente para personas no sirven en gatos. Si tu gato se pone muy agresivo o se estresa mucho, no insistas: el estrés y la lucha pueden subir la temperatura y además puedes acabar con un arañazo. En ese caso basta con describir los síntomas al veterinario.

Cómo se ve un gato con fiebre

Un gato febril suele estar apagado, se esconde, duerme más de lo normal, no come o come muy poco, bebe menos o más, no se asea y tiene el pelo de aspecto descuidado. A veces respira algo más rápido, tiene las orejas calientes al tacto o tirita. Puede estar más arisco al tocarlo, sobre todo si le duele algo. Ninguno de estos signos es específico: también aparecen con dolor, náuseas o estrés. Por eso, si tu gato está así, lo más útil es tomar la temperatura o ir al veterinario y que la tome allí, y no dar por hecho que es «un virus» que pasará solo.

Causas habituales: abscesos e infecciones

En gatos con salida al exterior, la causa más frecuente de fiebre con diferencia es un absceso por mordedura de otro gato. Los dientes del gato inyectan bacterias bajo la piel, la herida externa se cierra enseguida y, a los dos o cuatro días, aparece un bulto blando y caliente, el gato está decaído y con fiebre, y a veces cojea si la mordedura fue en una pata. Se drena, se limpia y se trata con antibiótico veterinario. Las infecciones respiratorias víricas, sobre todo en gatitos y gatos de colonia, también dan fiebre. Y otras infecciones, como las de orina en gatos mayores, la neumonía, el piotórax o las infecciones dentales, completan la lista de las más frecuentes.

Causas que preocupan más

La fiebre que dura más de unos días sin una causa evidente, o que vuelve tras mejorar, hace pensar en otras enfermedades. En gatos jóvenes, la peritonitis infecciosa felina es una de las sospechas importantes, y hoy en día tiene tratamiento antivírico eficaz bajo control veterinario. La panleucopenia da fiebre con vómitos y diarrea en gatitos sin vacunar. Las enfermedades por FeLV y FIV, algunos parásitos de la sangre, la pancreatitis, enfermedades inmunitarias y tumores, como el linfoma, también pueden producir fiebre. Cuando no se encuentra el origen tras las pruebas básicas se habla de fiebre de origen desconocido, y el estudio se amplía paso a paso.

Cuándo es urgencia

Ve al veterinario en el mismo día si la temperatura supera unos 40,5 °C, si el gato no come desde hace más de veinticuatro horas, si está muy decaído, si es un gatito pequeño, un gato mayor o un gato con enfermedades crónicas. Urgencias inmediatas si a la fiebre se suman dificultad para respirar, convulsiones, vómitos repetidos, diarrea con sangre, encías muy pálidas o amarillas, o si el gato está casi inmóvil. También si la temperatura está por debajo de 37,5 °C en un gato enfermo. Una temperatura de más de 41 °C tras estar al sol o encerrado en un coche es un golpe de calor, que es una emergencia distinta.

Qué hará el veterinario

Primero confirma la fiebre y busca el foco con una exploración completa: piel y pelo para detectar abscesos o heridas, boca, ganglios, abdomen, auscultación del pecho y articulaciones. Si hay un absceso, lo drena y lo trata. Si no hay una causa clara, lo habitual es pedir una analítica completa con hemograma y bioquímica, test de FeLV y FIV y análisis de orina. Según los resultados pueden hacer falta radiografías, ecografía, pruebas específicas de infecciones o el análisis de líquidos si los hay. En muchos casos se trata la causa y se añade un antiinflamatorio o analgésico veterinario seguro para gatos, siempre ajustado a su peso y a su función renal.

Cuánto cuesta en España en 2026

Como orientación: consulta, de 40 a 60 €; urgencia fuera de horario, de 70 a 150 € la visita. Drenaje de un absceso con limpieza y medicación, de 60 a 200 € según si necesita sedación. Analítica completa, de 80 a 160 €; test de FeLV y FIV, de 30 a 55 €; análisis de orina, de 30 a 60 €; ecografía abdominal, de 70 a 150 €; radiografías, de 60 a 150 €. Si la fiebre obliga a hospitalizar con sueros y medicación intravenosa, cuenta con 80 a 200 € al día. El estudio de una fiebre de origen desconocido puede acumular varios cientos de euros en pruebas.

Por qué nunca paracetamol (ni ibuprofeno ni aspirina)

Este punto salva vidas. El paracetamol es mortal para los gatos: no pueden metabolizarlo y en pocas horas destruye sus glóbulos rojos y su hígado; una fracción de un comprimido de adulto puede bastar para matar a un gato. El ibuprofeno y otros antiinflamatorios humanos dañan su estómago y sus riñones, y la aspirina, aunque se ha usado en gatos en situaciones muy concretas bajo control veterinario, es peligrosa en casa porque su margen de seguridad es estrecho. No hay ningún antitérmico humano que puedas darle a tu gato sin riesgo. Si ya se lo has dado, llama a urgencias inmediatamente: en el caso del paracetamol existe tratamiento, pero hay que empezarlo pronto.

Lo que sí puedes hacer y cómo prevenir

Mientras consultas, deja al gato en un lugar tranquilo y templado, con agua fresca, comida apetecible y el arenero cerca, sin obligarle a moverse. No lo mojes ni lo envuelvas en toallas frías para bajar la fiebre: la fiebre es una respuesta de defensa y enfriar a un gato bruscamente puede empeorar su estado. Para prevenir, las medidas más eficaces son la esterilización (que reduce mucho las peleas y por tanto los abscesos), las vacunas esenciales al día y la protección frente a la leucemia felina si el gato sale, la desparasitación adecuada y, si tiene salida al exterior, revisar su cuerpo cuando vuelva tras una pelea para detectar mordeduras a tiempo.

Lo que importa

Un gato tiene fiebre por encima de unos 39,5 °C y la única forma de saberlo es un termómetro, no la nariz. La causa más común en gatos que salen es un absceso por mordedura. Nunca le des paracetamol, ibuprofeno ni aspirina: el paracetamol mata a los gatos.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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