La raza orienta, pero no predice el carácter de tu gato
Que los siameses son habladores, que los persas son tranquilos, que los bengalíes no paran. Algo de verdad hay: en gatos, la raza marca más tendencias de comportamiento que en perros. Pero predecir el carácter de un gato concreto por su raza sigue siendo muy arriesgado. Esto es lo que se sabe.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
El estudio más grande hasta ahora
En 2019, un equipo de la Universidad de Helsinki dirigido por Hannes Lohi publicó en la revista Scientific Reports el mayor estudio sobre comportamiento y raza en gatos. Analizaron cuestionarios sobre casi 5.800 gatos, la mayoría de Finlandia, y compararon el comportamiento de diecinueve razas y grupos de razas en diez rasgos: actividad, timidez ante extraños y ante objetos nuevos, agresividad hacia la familia, hacia extraños y hacia otros gatos, búsqueda de contacto con las personas, y conductas repetitivas como chupar lana o lamerse en exceso. Tuvieron en cuenta factores como la edad, el sexo, la edad de destete o el acceso al exterior.
Lo que encontraron: sí hay diferencias
A diferencia de lo que ocurre en perros, donde los grandes estudios han encontrado que la raza explica poco del comportamiento individual, en los gatos de este estudio la raza se asoció con los diez rasgos. Las diferencias más grandes estaban en la actividad: el cornish rex, el korat y el bengalí eran los más activos, y el británico de pelo corto, el ragdoll y el sagrado de Birmania, los menos. El azul ruso era el más tímido con extraños y el burmés, el menos. El van turco y el angora turco eran los más agresivos, y el británico, el persa y el cornish rex, los menos agresivos con extraños. Los orientales destacaban en lamido excesivo.
Por qué esto no es un manual de instrucciones
Son diferencias entre medias de grupos, no predicciones para cada gato. Que una raza sea de media más activa no significa que todos sus gatos lo sean, ni que un gato de otra raza no pueda ser igual de activo. Los propios autores señalan que existe una variación genética importante dentro de cada raza. Además, el estudio se basaba en lo que contaban los dueños, en su mayoría de un solo país, y algunas razas tenían pocos gatos. Y una parte de las diferencias puede no ser genética: los criadores de gatos de raza suelen socializar mucho a sus gatitos, lo que podría influir. Sirve para entender tendencias, no para asegurarte un carácter.
Los genes cuentan, pero no solo los de raza
El mismo grupo estimó la heredabilidad de varios rasgos en tres razas, Maine Coon, ragdoll y van turco, y encontró valores moderados, de alrededor de 0,4 a 0,5: una parte relevante de las diferencias entre gatos se debe a los genes, y el resto, al ambiente y a la experiencia. Esto encaja con lo que se sabía de antes: los gatitos de padres amistosos con las personas tienden a ser más amistosos, sea cual sea su raza, y el gato común, que no tiene raza, tiene genes muy variados y caracteres de todo tipo. La herencia importa, pero es la de sus padres concretos, no la etiqueta de la raza.
La socialización: las primeras semanas lo cambian todo
Lo que más pesa en si un gato será confiado o miedoso con las personas es lo que vive entre las dos y las siete semanas de vida, el periodo sensible de socialización. Un gatito que en ese tiempo es manipulado con cariño por varias personas, oye ruidos de casa y conoce cosas nuevas tiende a ser un adulto mucho más seguro y sociable que uno que crece sin contacto humano, de raza o no. Un estudio finlandés del mismo grupo relacionó también el destete antes de las ocho semanas con más agresividad y más conductas repetitivas en la edad adulta. La raza no compensa una mala socialización, y una buena socialización hace maravillas con cualquier gato.
Lo que la raza sí predice bien
Seamos justos con la raza. Predice muy bien el aspecto: el tamaño, el tipo y la cantidad de pelo, la necesidad de cepillado, el color y la forma de la cara. Predice algunos riesgos de salud ligados a la selección, como los problemas de las caras muy chatas en persas y exóticos, la enfermedad articular del Scottish Fold o la predisposición a la cardiomiopatía hipertrófica en algunas razas. Y, como hemos visto, marca tendencias de actividad y de sociabilidad que conviene tener en cuenta: si vives en un piso pequeño y quieres un gato tranquilo, elegir un bengalí es ir contra la estadística. Para eso las fichas de razas son útiles.
Qué significa esto para elegir gato
La raza sirve para acotar: tamaño, pelo, energía media, salud. Pero para saber cómo es un gato concreto, lo que funciona es conocerlo. Y aquí el gato adulto tiene una gran ventaja, sea de raza o no: su carácter ya está formado y la protectora o la casa de acogida te pueden decir si es mimoso, activo, tímido, si convive con otros gatos o con niños. Si compras un gatito de raza, la mejor pista sobre su carácter no es la raza, sino sus padres, sobre todo cómo es la madre, y cómo se ha criado la camada: si los gatitos están en casa, se dejan coger y se acercan curiosos a las personas.
Por qué nos gustan tanto los estereotipos
Los tópicos sobre razas de gatos se repiten porque, como acabamos de ver, tienen una parte de verdad, y porque nos gusta tener reglas sencillas. También porque recordamos los casos que confirman el tópico y olvidamos los que no: el siamés que no calla se cuenta, el siamés silencioso no. Y a veces el tópico se cumple solo porque lo esperamos: si crees que tu gato va a ser arisco, quizá lo trates con más distancia y lo acabe siendo. Lo sensato es usar la raza como una pista más y no como una sentencia, ni para bien ni para mal.
En resumen
En gatos, la raza se asocia con diferencias reales de comportamiento, sobre todo en actividad, timidez y agresividad, más claramente que en perros. Pero son tendencias de grupo, con mucha variación dentro de cada raza, y una parte importante del carácter depende de los padres concretos, de la socialización entre las dos y las siete semanas, de la edad de destete y de la vida que lleva el gato. Usa la raza para acotar y conoce al gato para decidir. Y si el gato es un gato común de protectora, que es lo más habitual en España, la mejor información está en la persona que lo cuida.
En gatos, la raza marca tendencias reales de actividad y sociabilidad, más que en perros, pero son medias de grupo con mucha variación dentro de cada raza. El carácter de tu gato depende mucho de sus padres y de su socialización entre las dos y las siete semanas. Usa la raza para acotar y conoce al gato para decidir.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.