Las 86 razas

Escribe para filtrar, o entra por grupo. Ver los listados temáticos → Colores y patrones del pelaje →
18 de octubre de 2026 · 5 min de lectura

¿Los gatos sudan? Cómo regulan la temperatura y cuándo es peligroso

Sí, pero muy poco y casi solo por las almohadillas de las patas, que es donde tienen las glándulas sudoríparas importantes. Para refrescarse dependen sobre todo de lamerse, buscar sitios frescos y reducir la actividad. A diferencia del perro, un gato que jadea con la boca abierta es casi siempre una señal de alarma.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Highlander
Highlander · foto de Hawaiihudec (CC BY-SA 4.0)

Glándulas sudoríparas en las patas

Las personas tenemos millones de glándulas sudoríparas repartidas por la piel, y el sudor que se evapora es nuestra principal forma de enfriarnos. Los gatos, en cambio, tienen las glándulas sudoríparas de ese tipo concentradas casi exclusivamente en las almohadillas de las patas, y en algo de piel sin pelo, como la de la barbilla o los labios. Tienen otras glándulas en la piel, asociadas a los folículos del pelo, pero su función principal no es refrigerar sino producir sustancias grasas y de olor. El resultado es que sudar apenas les ayuda a bajar la temperatura: la superficie de las almohadillas es demasiado pequeña para enfriar todo el cuerpo.

Huellas húmedas en la consulta

El sudor de las patas del gato tiene más que ver con las emociones que con el calor. Los veterinarios lo ven todos los días: un gato asustado en la mesa de la consulta deja huellas húmedas en el metal o en la toalla. Igual que a nosotros nos sudan las manos cuando estamos nerviosos, a ellos les sudan las almohadillas cuando están estresados. Ese sudor también puede tener una función de agarre, para no resbalar al huir o trepar, y de marcaje, porque deja rastros de olor. Si tu gato deja huellas húmedas en el suelo de casa sin hacer calor, puede ser un signo de que algo le está estresando mucho.

Cómo se refrescan de verdad

Como sudar no les sirve de mucho, los gatos se enfrían con otras estrategias. La más importante es el acicalado: al lamerse dejan saliva en el pelo, y su evaporación funciona como un sudor artificial; por eso en verano se lamen más. También cambian de conducta: buscan baldosas frescas, suelos de cerámica, el lavabo, la bañera o la sombra, se tumban estirados panza arriba para exponer las zonas con menos pelo, duermen más y se mueven menos en las horas de calor. Y beben más, aunque sean malos bebedores. Su pelo, además, aísla tanto del frío como del calor, y por eso no hay que raparlos en verano salvo indicación veterinaria.

Un gato que jadea preocupa

En los perros, jadear es la forma normal de refrescarse. En los gatos no. Un gato puede jadear unos segundos después de una carrera intensa jugando, sobre todo si es joven y hace calor, y debe normalizarse en uno o dos minutos. Pero un gato que respira con la boca abierta en reposo, que jadea sin haber hecho ejercicio o que tarda en recuperarse está en apuros. Puede ser un golpe de calor, pero también un problema respiratorio, como el asma, un problema cardíaco, como la cardiomiopatía hipertrófica, dolor intenso o estrés extremo. Respirar con la boca abierta en un gato en reposo es motivo de consulta urgente.

El golpe de calor también existe en gatos

Aunque los gatos toleran mejor el calor que los perros, también sufren golpes de calor. Los casos más habituales en España son gatos encerrados en un coche, en un transportín al sol, en una habitación cerrada sin ventilación o en un tendedero o una terraza sin sombra en pleno verano, o gatos que se quedan atrapados en un garaje o un trastero. Tienen más riesgo los gatos de cara chata, como el persa y el exótico, porque respiran peor, los gatos obesos, los mayores y los que tienen problemas cardíacos o respiratorios. Las señales son jadeo, babeo, encías muy rojas, agitación o, al contrario, decaimiento extremo, vómitos, tambaleo y, en los casos graves, convulsiones.

Qué hacer si sospechas un golpe de calor

Lleva al gato a un sitio fresco y a la sombra de inmediato. Moja su cuerpo con agua fresca, no helada, sobre todo las patas, las axilas, la ingle y el cuello, y ponle delante un ventilador si lo tienes. No le metas en agua con hielo ni le cubras con toallas mojadas, porque retienen el calor y el frío extremo contrae los vasos sanguíneos y dificulta que el calor salga. Si está consciente y puede tragar, ofrécele agua, pero no se la fuerces. Y sal hacia la clínica mientras le refrescas, llamando por el camino: el golpe de calor puede dañar órganos aunque el gato parezca recuperarse, y necesita valoración veterinaria siempre.

Cómo ayudarle en verano

En los meses de calor, deja siempre agua fresca en varios puntos de la casa, mejor en cuencos anchos de cerámica o de acero, y considera una fuente, porque a muchos gatos el agua en movimiento les anima a beber. La comida húmeda aporta mucha agua. Asegúrate de que tiene acceso a zonas frescas y a la sombra, y no le dejes encerrado en habitaciones donde da el sol de tarde. Cepilla a los gatos de pelo largo con más frecuencia para retirar el subpelo muerto, que es el que da calor. Nunca le dejes en el coche, ni cinco minutos. Y si vas a viajar con él en verano, hazlo en las horas frescas, con el transportín a la sombra y el aire acondicionado puesto.

Sudores y olores

Los gatos sanos huelen poco: no tienen olor corporal fuerte porque no sudan como nosotros y porque dedican mucho tiempo a acicalarse. Si un gato empieza a oler mal, la causa casi nunca es el sudor. Lo más frecuente es la boca, por sarro, enfermedad periodontal o reabsorción dental; las orejas, por ácaros u otitis; la zona anal, por problemas de las glándulas anales o restos de heces en gatos de pelo largo o con sobrepeso que no llegan a limpiarse; o una herida infectada, como un absceso por mordedura. Un gato que huele mal y deja de acicalarse suele tener dolor o estar enfermo, y merece una revisión.

Lo que importa

Los gatos sudan muy poco y casi solo por las almohadillas, sobre todo cuando están estresados, y por eso dejan huellas húmedas en el veterinario. Se refrescan lamiéndose, buscando sitios frescos y moviéndose menos. A diferencia del perro, un gato que jadea en reposo está en apuros: puede ser un golpe de calor, asma o un problema cardíaco, y hay que consultar ya.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

Ver comparativa