¿Por qué el gato saca la lengua? Despistes, olores y cuándo preocuparse
Casi siempre es un despiste inofensivo: el gato está tan relajado que se olvida de meter la punta de la lengua después de acicalarse o al quedarse dormido. Pero si la saca mucho tiempo, babea, respira con la boca abierta o le huele mal el aliento, puede indicar un problema dental, náuseas, dificultad para respirar o una intoxicación.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
La lengua fuera por despiste
Es una de las imágenes más simpáticas de un gato: está tumbado, relajado o medio dormido, y asoma entre los dientes la puntita rosa de la lengua. Muchas veces ocurre después de acicalarse, de comer o al despertarse de una siesta profunda. La explicación es sencilla: el gato está tan relajado que los músculos de la boca se aflojan y no termina de recoger la lengua. A veces también se le queda enganchada en un diente o en el labio. Se le pasa en cuanto se da cuenta o se mueve. No tiene ninguna importancia y no es señal de nada malo: más bien de que está tranquilo y a gusto. En redes sociales este gesto tiene hasta nombre propio en inglés, blep, y las fotos de gatos con la lengua fuera se cuentan por millones. Si quieres hacerle una, no le despiertes: suele durar solo unos segundos.
La mueca de oler: el órgano vomeronasal
Otra situación en la que un gato puede quedarse con la boca entreabierta, el labio superior un poco levantado y una expresión como de asco es la llamada respuesta de Flehmen. Suele aparecer después de oler algo con mucho interés, como la orina de otro gato, una prenda tuya, un zapato que viene de la calle o una planta. Con ese gesto, el gato dirige las moléculas de olor hacia el órgano vomeronasal, también llamado de Jacobson, que está en el paladar, detrás de los incisivos, y que detecta feromonas y señales químicas. Es una forma de oler más a fondo. Dura unos segundos y es completamente normal.
Una lengua que es un cepillo
La lengua del gato es una herramienta sofisticada. Está cubierta de cientos de pequeñas púas rígidas de queratina, las papilas filiformes, orientadas hacia atrás, que funcionan como las cerdas de un cepillo: desenredan el pelo y retiran suciedad y pelo muerto. Un estudio publicado en 2018 en la revista PNAS por investigadores del Instituto de Tecnología de Georgia, en Estados Unidos, mostró que estas papilas tienen forma de cuchara hueca y retienen saliva, que el gato reparte así hasta la piel y no solo por la superficie del pelo. Por eso su lengua raspa y por eso, al acicalarse, traga tanto pelo, que luego puede expulsar en forma de bolas.
Razas y gatos que la sacan más
Algunos gatos sacan la lengua más a menudo por su anatomía. Los de cara chata, como el persa, el exótico o el himalayo, tienen la mandíbula y el paladar acortados, y a veces la lengua no cabe del todo o queda más expuesta. También la sacan más los gatos a los que les faltan dientes, especialmente los colmillos inferiores, porque son los que sujetan la lengua dentro de la boca; es frecuente en gatos mayores a los que se han extraído piezas por problemas dentales o por gingivoestomatitis. En estos casos, si el gato come y se acicala con normalidad y no babea, no suele ser un problema.
Cuándo sacar la lengua es una señal de alarma
Hay situaciones en las que la lengua fuera sí debe preocupar. Si tu gato respira con la boca abierta y la lengua fuera estando en reposo, es una urgencia: los gatos no jadean como los perros, y hacerlo puede indicar un golpe de calor, asma, un problema cardíaco, un líquido en el pecho o un estrés extremo. Si la saca durante mucho tiempo y además babea, puede tener náuseas, dolor de boca, una úlcera en la lengua, como las que causa el calicivirus, o un cuerpo extraño, como un hilo enganchado debajo de la lengua. Nunca tires de un hilo que sale de la boca de un gato: puede estar enrollado en el intestino.
Intoxicaciones y sabores amargos
Un gato que de repente saca la lengua, babea mucho, sacude la cabeza o hace muecas puede haber lamido algo irritante o amargo. Pasa con plantas como el poto, la diefenbaquia o el filodendro, que contienen cristales que irritan la boca, con productos de limpieza que se le quedan en las patas y luego lame al acicalarse, o con antiparasitarios aplicados en una zona que alcanza con la lengua. Algunos medicamentos y pastillas también provocan babeo intenso por su sabor. Si sospechas que ha tocado o lamido algo tóxico, aclárale la boca con agua si se deja, guarda el envase y llama al veterinario. La permetrina de los antiparasitarios de perro es especialmente peligrosa.
Problemas dentales y de boca
La enfermedad dental es muy frecuente en los gatos adultos y muchas veces pasa inadvertida. Un gato con dolor de boca puede dejar la lengua fuera, babear, castañetear los dientes, comer por un lado o dejar caer la comida, tener mal aliento o rechazar el pienso seco y preferir la húmeda. Las causas más habituales son el sarro y la enfermedad periodontal, la reabsorción dental, en la que el diente se va destruyendo desde dentro, y la gingivoestomatitis crónica, una inflamación muy dolorosa de las encías y la boca. Una revisión dental en cada visita anual y, cuando hace falta, una limpieza bajo anestesia evitan mucho sufrimiento.
Qué hacer si tienes dudas
Si la lengua fuera es un despiste ocasional en un gato que come, bebe, se acicala y juega con normalidad, no hay que hacer nada; en todo caso, hacerle una foto. Si se repite mucho, mira dentro de su boca con buena luz, si se deja: busca encías muy rojas o sangrantes, dientes rotos o con sarro, heridas o úlceras en la lengua y cualquier hilo o cuerpo extraño. Si además babea, respira con la boca abierta, le huele mal el aliento, ha dejado de comer o está decaído, consulta con el veterinario. Y si respira con dificultad o tiene las encías pálidas o azuladas, ve a urgencias sin esperar.
Un gato con la punta de la lengua fuera casi siempre está relajado y se ha despistado; la boca entreabierta tras oler algo es la respuesta de Flehmen, normal. Los gatos de cara chata o sin colmillos la sacan más. Preocupa si además babea, respira con la boca abierta, tiene mal aliento o deja de comer: puede ser dolor dental, náuseas, intoxicación o un problema respiratorio.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.