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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Los dientes del gato: sarro, reabsorciones y limpieza dental

La mayoría de los gatos adultos tienen algún problema en la boca, y casi ninguno lo dice. Un gato con dolor dental sigue comiendo hasta que ya no puede más. Saber mirar la boca y cuidar los dientes es una de las cosas que más alargan y mejoran su vida.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Korat
Korat · foto de Therealbs2002 (CC BY-SA 3.0)

Un problema muy común y muy silencioso

La enfermedad periodontal, la inflamación de las encías y del tejido que sujeta los dientes, afecta a una gran mayoría de los gatos a partir de los tres años en mayor o menor grado. Empieza con la placa bacteriana, que en pocos días se mineraliza y forma sarro, la capa amarillenta o marrón sobre el diente. El sarro no es el problema en sí: lo es la infección que avanza por debajo de la encía, destruye el hueso y acaba soltando el diente. Además, el dolor y la infección crónica pueden afectar al resto del cuerpo. Los gatos esconden muy bien el dolor dental: muchos siguen comiendo pienso aunque tengan una boca destrozada, tragándolo sin masticar.

Las reabsorciones dentarias: muy felinas

Hay un problema que casi solo tienen los gatos: las reabsorciones dentarias, antes llamadas lesiones odontoclásticas o FORL. Las propias células del gato empiezan a destruir el diente desde dentro o desde la raíz, sin que se sepa bien por qué. Se calcula que afectan a una proporción muy importante de los gatos adultos, que aumenta con la edad. Duelen mucho cuando llegan a la corona y quedan expuestas. A veces se ven como un pequeño agujero rojo en el diente, cerca de la encía, cubierto de encía inflamada, pero muchas solo se ven en una radiografía dental. Si tocas esa zona con un bastoncillo, el gato puede castañetear la mandíbula: es dolor.

La gingivoestomatitis crónica

Es una inflamación muy intensa y dolorosa de las encías y del fondo de la boca, que se pone de un rojo vivo, ulcerada y sangra con facilidad. El gato babea, tiene mal aliento, se acerca a la comida con hambre y huye de ella al probarla, deja de acicalarse, adelgaza. Se considera una respuesta inmunitaria exagerada frente a la placa, y en muchos casos está relacionada con el calicivirus felino. El tratamiento más eficaz, aunque suene drástico, es la extracción de casi todos o todos los dientes, que resuelve o mejora mucho la mayoría de los casos. Los gatos comen perfectamente sin dientes, incluido el pienso.

Señales de dolor de boca

Mal aliento persistente, babeo, sangre en la saliva o en el juguete, masticar de un solo lado, dejar caer comida, comer más despacio, preferir la comida húmeda y rechazar el pienso, tragar sin masticar, frotarse la cara o la boca con la pata, cambios de humor, dejar de acicalarse o tener el pelo descuidado, y castañetear la mandíbula. En algunos gatos, lo único que se nota es que comen menos o que se esconden más. Si notas cualquiera de estas cosas, la boca debe ser lo primero que mire el veterinario. Levanta tú mismo el labio con suavidad de vez en cuando: unas encías sanas son rosas, sin una línea roja junto al diente.

La limpieza dental se hace con anestesia

Una limpieza dental de verdad no consiste solo en quitar el sarro que se ve: hay que limpiar por debajo de la encía, sondar cada diente, hacer radiografías dentales intraorales para ver las raíces y las reabsorciones, extraer los dientes que no se pueden salvar y pulir. Todo eso solo se puede hacer con anestesia general y el gato intubado. Las «limpiezas sin anestesia» que ofrecen algunos sitios solo raspan la parte visible, no tratan la enfermedad de debajo de la encía, dan una falsa sensación de boca sana y pueden ser estresantes y peligrosas; las asociaciones veterinarias de odontología no las recomiendan. El riesgo anestésico en un gato bien valorado antes es bajo y mucho menor que el de vivir con dolor crónico.

Cuánto cuesta

Como orientación en España en 2026: una limpieza dental con anestesia, radiografías y analítica previa, sin extracciones, suele costar entre 180 y 400 €. Con extracciones, el precio sube según el número y la dificultad, y es habitual que el total vaya de 300 a 900 €. Una extracción completa por gingivoestomatitis crónica, con radiografías y hospitalización, puede ir de 800 a 1.800 €. Las clínicas con odontología veterinaria especializada suelen ser algo más caras pero más completas. Pregunta antes qué incluye: una limpieza sin radiografías sale más barata, pero deja sin ver muchas reabsorciones.

El cepillado: lo que más funciona en casa

Cepillar los dientes es la medida de prevención más eficaz, y aunque parezca imposible con un gato, muchos lo aceptan si se empieza poco a poco. Usa una pasta de dientes específica para animales, que es segura si se traga y suele tener sabor a pollo o pescado; nunca pasta de personas, que lleva flúor y a veces xilitol, que no deben tragarse. Empieza dejándole lamer la pasta del dedo, luego frótale los dientes por fuera con el dedo o una gasa, y después con un cepillo pequeño o un dedal. No hace falta abrirle la boca: basta con la cara externa de los dientes, sobre todo los de atrás. A diario es lo ideal; tres veces por semana, aceptable.

Si no se deja cepillar

Hay alternativas con menos eficacia que el cepillado, pero mejores que nada. Algunos piensos dentales con croquetas grandes y textura fibrosa limpian mecánicamente al masticar; busca los que tengan el sello del Veterinary Oral Health Council, que certifica que han demostrado reducir la placa o el sarro. Hay premios dentales, geles y aditivos para el agua con resultados variables. Los juguetes para masticar y los geles enzimáticos pueden ayudar algo. Ninguno sustituye a una limpieza cuando ya hay enfermedad, pero sí retrasan que vuelva tras la limpieza. Y no le des huesos para limpiar los dientes: pueden romperlos o provocar obstrucciones.

Revisiones y gatitos

El veterinario debe revisar la boca en cada visita, como mínimo una vez al año, y en gatos mayores cada seis meses. Entre los cuatro y los seis meses, el gatito cambia los dientes de leche por los definitivos; es normal que tenga la boca algo sensible, que encuentres algún diente de leche en el suelo o que las encías se vean un poco rojas. Si un diente de leche no se cae y el definitivo sale al lado, hay que extraerlo. Acostumbrar al gatito desde pequeño a que le toquen la boca y le froten los dientes es la mejor inversión: un gato adulto que acepta el cepillado ahorra muchas limpiezas y extracciones.

Lo que importa

Casi todos los gatos adultos tienen algún problema dental y casi ninguno lo muestra. Mira la boca, presta atención al mal aliento, al babeo y a los cambios al comer, cepilla con pasta de animales si se deja, y cuando haga falta, limpieza con anestesia y radiografías: sin anestesia no es una limpieza de verdad.

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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