Mi gatito llora por la noche: por qué y cómo ayudarle a dormir
Las primeras noches de un gatito en casa pueden ser largas: maúlla, llora y no te deja dormir. Es normal y suele durar poco. Acaba de perder a su madre, a sus hermanos y todo lo que conocía. Lo importante es darle seguridad sin crear malos hábitos, y saber distinguir el llanto de soledad del de hambre, frío o malestar.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Por qué llora: acaba de perder su mundo
Hasta hace unos días, tu gatito dormía acurrucado con su madre y sus hermanos, en un sitio que olía a ellos, con calor y compañía. De repente, está en una casa desconocida, con olores y sonidos nuevos, y, sobre todo por la noche, solo. Llorar es su forma natural de llamar a su madre y de pedir seguridad. No llora para fastidiarte ni porque esté mal educado: llora porque se siente solo y desprotegido. La buena noticia es que esta etapa suele durar pocos días, a veces una o dos semanas. Entender por qué llora te ayudará a responder con paciencia y a darle lo que necesita para adaptarse cuanto antes a su nueva vida.
Primero: ¿tiene la edad adecuada?
Un gatito separado de su madre antes de las ocho semanas tiene muchas más probabilidades de llorar de forma intensa, porque aún depende mucho de ella, y además puede necesitar comer con más frecuencia. Si tu gatito es muy pequeño, menos de cuatro semanas, porque lo has encontrado en la calle, la situación es completamente distinta: necesita leche específica para gatitos, nunca leche de vaca, cada pocas horas también por la noche, calor constante y estimulación para orinar y defecar. En ese caso, llora porque tiene hambre o frío y no puede esperar: consulta al veterinario cuanto antes. Para un gatito de ocho a doce semanas, el llanto nocturno suele ser de adaptación.
Hambre, frío y arenero
Antes de pensar que llora solo por soledad, asegúrate de que tiene cubiertas sus necesidades. Los gatitos tienen un estómago pequeño y necesitan comer varias veces al día, tres o cuatro tomas a esta edad, así que dale una última comida antes de acostarte. Que tenga agua disponible. Que esté calentito: los gatitos pequeños pierden calor con facilidad, así que dale una cama acogedora, con mantas, y puedes ponerle una bolsa de agua templada, nunca caliente, envuelta en una toalla, o una manta térmica para mascotas, que imitan el calor de sus hermanos. Y que tenga un arenero cerca, porque un gatito pequeño no sabe aguantarse y puede no encontrar uno lejano.
Una habitación base para los primeros días
Los primeros días, en vez de dejar al gatito suelto por toda la casa, es mejor que tenga una habitación tranquila como base, con todo lo que necesita al alcance: su cama, el arenero, agua, comida, juguetes y algún escondite, como una caja con una manta. Una casa entera es demasiado grande y desconocida para un gatito pequeño, y puede asustarle o perderse en ella. En un espacio más reducido se siente más seguro y encuentra sus cosas con facilidad. Esa habitación puede ser tu dormitorio, si quieres que duerma contigo, o cualquier otra. Poco a poco, cuando esté confiado, irás abriéndole el resto de la casa durante el día.
¿Puede dormir contigo?
Sí, y para muchos gatitos es la solución más rápida al llanto nocturno: sentir tu presencia, tu olor y tu respiración cerca les tranquiliza enseguida. No estás creando un mal hábito, sino dándole la seguridad que necesita. Si quieres que duerma en tu cama, ten en cuenta que es pequeño: asegúrate de que no pueda caerse y hacerse daño, y de que no lo aplastes al moverte. Una alternativa es ponerle su cama junto a la tuya. Si no quieres que duerma en tu habitación a largo plazo, puedes empezar teniéndolo cerca y, cuando esté adaptado, trasladar su cama poco a poco hacia donde quieras. Lo que provoca más llanto es el aislamiento brusco desde la primera noche.
Un olor familiar y compañía
Si puedes, pide a la protectora o a la casa de donde viene el gatito una manta o un trapo con el olor de su madre y sus hermanos, y ponlo en su cama: es una de las cosas que más le tranquiliza. Si no es posible, una prenda tuya usada también ayuda. Un peluche de tamaño parecido al suyo puede darle algo a lo que acurrucarse. Un difusor de feromonas, que imita las señales de olor tranquilizadoras de los gatos, puede ayudar algo como apoyo en esos primeros días. Y si piensas tener dos gatos, adoptar dos gatitos juntos, a ser posible hermanos, reduce muchísimo el llanto nocturno, porque se tienen el uno al otro.
Cansado antes de dormir
Un gatito es una bomba de energía, y si llega a la hora de dormir sin haberla gastado, es más probable que esté inquieto por la noche. Haz una buena sesión de juego antes de acostaros, con una caña o un juguete que pueda perseguir y atrapar, hasta que se canse. Después, dale su última comida. Es el ciclo natural del gato: cazar, comer, asearse y dormir. Con el estómago lleno y la energía gastada, la mayoría de los gatitos se duermen enseguida. Evita jugar justo en la cama ni dejar que te ataque los pies bajo las sábanas, porque aprenderá que la noche es hora de juego. Una rutina igual cada noche le ayuda a saber lo que viene.
Cómo responder cuando llora
Si el gatito llora y está cerca de ti, a menudo basta con una palabra tranquila o una caricia para que se calme. Si llora en otra habitación, ve a comprobar que está bien: que no tiene hambre, que no se ha quedado atrapado y que encuentra su arenero. No le dejes llorar solo durante horas, porque eso aumenta su inseguridad y su estrés. Pero tampoco conviertas cada maullido en una fiesta de juegos y atención, porque aprenderá que llorar por la noche trae diversión. Responde con calma, atiende sus necesidades y vuelve a dormir. Con constancia, el gatito aprende que su nueva casa es un sitio seguro y que no necesita llamar para que alguien esté ahí.
Cuándo el llanto indica algo más
El llanto de adaptación mejora en días. Pero presta atención si el gatito, además de llorar, muestra otros síntomas: si no come, si está apagado durante el día, si vomita, si tiene diarrea, si estornuda o tiene los ojos con legañas, si se queja al tocarle la barriga o si el llanto suena a dolor. Los gatitos pueden enfermar rápido y deshidratarse con facilidad, así que, ante cualquiera de estas señales, consulta al veterinario sin esperar. También si lo ves esforzarse en el arenero sin conseguir nada. Y si pasadas dos o tres semanas el gatito sigue igual de angustiado por las noches pese a todo, coméntalo en la próxima revisión.
Es normal que un gatito llore las primeras noches: acaba de perder a su madre y sus hermanos. Asegúrate de que no tiene hambre ni frío y de que tiene el arenero cerca, dale una habitación base, juega con él y dale de comer antes de dormir. Dejarle dormir contigo o cerca está bien. Si además no come, vomita o está apagado, al veterinario.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.