Toxoplasmosis y embarazo: ¿hay que alejarse del gato?
Pocas cosas han hecho abandonar a tantos gatos como la palabra toxoplasmosis. La realidad es que el gato es una vía de contagio poco frecuente y fácil de evitar, y que la carne poco hecha y las verduras mal lavadas pesan mucho más. Esto es lo que dice la ciencia, y lo que hay que hacer.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Qué es la toxoplasmosis
Es una infección causada por un parásito microscópico, Toxoplasma gondii, muy extendido en todo el mundo. En la mayoría de las personas sanas pasa desapercibida o da síntomas leves parecidos a una gripe, y deja inmunidad para toda la vida. El problema aparece cuando una mujer se infecta por primera vez durante el embarazo, porque el parásito puede pasar al feto y causar daños, sobre todo en el sistema nervioso y en los ojos. Por eso en el embarazo se hace un análisis de sangre para saber si ya has pasado la infección. Si ya la pasaste antes, estás protegida; si no, conviene tomar precauciones durante los nueve meses.
Cómo se contagia de verdad
La vía más importante de contagio en personas no es el gato: es la comida. Comer carne cruda o poco hecha que contiene quistes del parásito, embutidos curados no cocinados, frutas y verduras mal lavadas que han estado en contacto con tierra contaminada, o tocar tierra al hacer jardinería y llevarse las manos a la boca. El gato entra en la historia porque es el único animal en el que el parásito completa su ciclo y se reproduce en el intestino, y por eso un gato recién infectado elimina en las heces unas formas del parásito llamadas ooquistes. Pero eso ocurre en un momento muy concreto de su vida, no siempre.
Por qué tu gato casi seguro no es el problema
Un gato elimina ooquistes solo durante unas dos o tres semanas, normalmente tras su primera infección, que suele ocurrir de joven, al cazar ratones o pájaros o al comer carne cruda. Después desarrolla inmunidad y rara vez vuelve a eliminarlos. Además, los ooquistes recién eliminados no son infecciosos: necesitan entre uno y cinco días en el ambiente para volverse peligrosos. Esto significa que un gato adulto que vive en interior, come pienso o comida cocinada y no caza tiene un riesgo muy bajo de transmitir la toxoplasmosis, y que limpiando el arenero a diario se retiran los ooquistes antes de que puedan infectar.
Las precauciones con el gato
Si no tienes anticuerpos, unas medidas sencillas reducen el riesgo a casi nada. Que otra persona de la casa limpie el arenero durante el embarazo; si tienes que hacerlo tú, con guantes y lavándote bien las manos después. Limpiar el arenero todos los días, porque así los ooquistes no llegan a hacerse infecciosos. No dar al gato carne cruda ni dieta BARF durante ese tiempo, solo pienso o comida cocinada. Mantenerlo en interior si es posible, para que no cace. Y no adoptar en esos meses un gato callejero o un gatito joven de procedencia desconocida, que son los que tienen más probabilidad de estar en esa fase de eliminación.
Las precauciones con la comida, más importantes
Aquí está el riesgo real, y por eso los ginecólogos insisten tanto en ello. Comer la carne bien hecha, sin partes rosadas, y evitar la carne cruda o poco hecha como el carpaccio o el steak tartar. Tener cuidado con los embutidos curados y el jamón, y seguir lo que te indique tu médico al respecto, porque las recomendaciones han ido cambiando. Lavar muy bien frutas y verduras, especialmente las que se comen crudas. Lavar tablas y cuchillos después de cortar carne cruda. Usar guantes al trabajar en el jardín o con tierra. Estas medidas protegen mucho más que alejarse del gato.
¿Y si hago un análisis al gato?
Se puede hacer un análisis de anticuerpos al gato, pero su utilidad es limitada y conviene entenderla. Un gato con anticuerpos ya pasó la infección y, casi seguro, ya no elimina ooquistes, así que paradójicamente es un gato con poco riesgo. Un gato sin anticuerpos no la ha pasado, y podría infectarse si caza o come carne cruda. Por eso lo práctico no es tanto analizar al gato como aplicar las medidas de higiene, que funcionan en cualquier caso. Si te deja más tranquila, coméntalo con tu veterinario y con tu ginecólogo, que te pueden orientar según tu situación.
Lo que no hace falta hacer
No hace falta deshacerse del gato. No hace falta dejar de acariciarlo ni de tenerlo en el sofá: la toxoplasmosis no se transmite por tocar el pelo del gato, ni por sus arañazos, ni por que te lama. No hace falta bañarlo ni encerrarlo. Lo que se recomienda es lo que ya hemos dicho: alguien más con el arenero, higiene de manos y cuidado con la comida. Cada año hay gatos que acaban en una protectora por un miedo que se resuelve con unos guantes y una pala. Si alguien te dice que tienes que alejar al gato durante el embarazo, pregunta a tu ginecólogo: lo normal es que te diga lo contrario.
Durante el embarazo, el gato y tú
Más allá de la toxoplasmosis, el embarazo es una buena época para ir preparando al gato para la llegada del bebé: cambiar poco a poco las rutinas, montar la habitación con tiempo, acostumbrarlo a sonidos y olores nuevos. También es buen momento para revisar que esté al día con el veterinario, con desparasitaciones y vacunas, y para que otra persona de la casa empiece a encargarse de algunos de sus cuidados, como el arenero, y así no cambie todo de golpe cuando nazca el niño. Un gato que llega bien preparado al nacimiento lo vive con mucho menos estrés.
En resumen
La toxoplasmosis es importante en el embarazo, pero el gato es una vía de contagio poco frecuente y muy fácil de controlar. El gato solo elimina el parásito durante unas semanas, casi siempre de joven, y sus heces tardan días en ser infecciosas. Las medidas que de verdad protegen son que otra persona limpie el arenero a diario, o hacerlo con guantes, no darle carne cruda al gato, y sobre todo cuidar la comida: carne bien hecha, verduras bien lavadas y guantes en el jardín. Con eso, el gato puede seguir a tu lado durante todo el embarazo.
El gato solo elimina el parásito unas semanas en su vida, normalmente de joven, y sus heces tardan días en ser infecciosas. Que otra persona limpie el arenero a diario, no le des carne cruda y cuida sobre todo tu comida: carne bien hecha y verduras bien lavadas. No hace falta separarte de tu gato.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.