Cuando tu gato se hace mayor
A partir de los diez años un gato es mayor, y la vejez puede durar ocho o diez años más. Detectar a tiempo lo que cambia es lo que más calidad de vida le da.
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Cuándo empieza a ser mayor
Las guías de etapas de vida felina consideran adulto maduro a un gato de siete a diez años y mayor a partir de los diez. Por fuera puede parecer igual: los gatos envejecen con discreción. Los primeros cambios son pequeños: duerme más, salta menos, se acicala peor y el pelo de la espalda se ve apelmazado, se vuelve más exigente con la comida o más pegajoso, o maúlla más, sobre todo de noche. Es fácil atribuirlo todo a la edad, pero muchos de esos cambios son síntomas de algo que se puede tratar.
Las enfermedades más frecuentes
La enfermedad renal crónica es muy común en los gatos mayores y avanza en silencio durante años: se manifiesta con más sed, más orina, pérdida de peso y apetito irregular. El hipertiroidismo hace que coman mucho y adelgacen, estén inquietos y vomiten. La diabetes da sed, orina abundante y pérdida de peso. La hipertensión arterial puede dañar los ojos de forma repentina. Y la boca, con resorciones y enfermedad periodontal, causa un dolor que el gato soporta en silencio. Todas se detectan antes en una analítica de sangre y orina y una toma de tensión que en casa.
La artrosis que no se ve
La mayoría de los gatos de más de doce años tiene signos de artrosis en una radiografía, y casi ninguno cojea. Lo que se ve es otra cosa: deja de subir a la cama o al sofá, sube en dos tiempos, no salta a la ventana, hace pis o caca fuera porque entrar en un arenero alto le duele, se acicala menos o está más irritable cuando lo tocan. La artrosis tiene tratamiento para el dolor, que debe pautar el veterinario: nunca le des analgésicos de personas, el paracetamol es muy tóxico para los gatos y el ibuprofeno también puede hacerle mucho daño.
Una casa para un gato mayor
Pequeños cambios le facilitan mucho la vida. Un arenero de borde bajo o con una entrada recortada, en la misma planta en la que pasa el día. Rampas o escalones para llegar a su sitio favorito en el sofá o en la ventana. Camas blandas y calientes lejos de corrientes. Agua en varios puntos, una fuente si le gusta y más comida húmeda. Y cepillado suave si ya no se asea bien la espalda. El juego sigue siendo importante, pero más corto y más tranquilo: un gato mayor que juega cinco minutos se mantiene más ágil y más despierto.
Revisiones cada seis meses
A partir de los diez años, lo recomendable es una revisión cada seis meses con analítica de sangre y orina y medición de la tensión arterial, además de la exploración de la boca y el peso. Seis meses en la vida de un gato mayor equivalen a varios años en una persona, y una enfermedad renal detectada en una fase temprana se maneja con dieta y tratamiento durante años. Apunta en casa su peso cada mes, cuánto bebe y cualquier cambio de conducta, con la fecha. Esa libreta es la información más útil que vas a llevar a la consulta.
Desde los diez años, revisión cada seis meses con analítica y tensión. Lo que parece vejez, como dormir más, saltar menos o beber más, suele ser algo que se puede tratar. Areneros bajos, rampas, calor y nunca analgésicos de personas.