Mi gato se sube a la encimera y a la mesa: cómo evitarlo
Para un gato, la encimera de la cocina es un sitio perfecto: está en alto, desde ahí se ve todo y huele a comida. No lo hace por desafiarte. Conseguir que deje de subirse es posible, pero no a base de sustos: hay que hacer que la encimera sea aburrida y que haya otro sitio en alto mucho más interesante cerca.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Por qué se sube
A los gatos les gustan los sitios altos por razones muy profundas: desde arriba vigilan su territorio, ven venir cualquier amenaza y se sienten seguros, algo que heredan de su doble papel de cazadores y presas. La encimera de la cocina y la mesa son, además, sitios donde pasa algo: tú cocinas, hay olores interesantes y, de vez en cuando, cae alguna recompensa en forma de comida. Y desde ahí se puede mirar por la ventana. Si alguna vez ha encontrado un trozo de jamón o le has dado algo mientras cocinabas, ha aprendido que merece la pena subir. No es un desafío ni falta de educación: es un gato haciendo exactamente lo que haría cualquier gato en su lugar.
Primero, por seguridad
Más allá de la higiene, hay una razón muy importante para que el gato no ande por la encimera: es uno de los sitios más peligrosos de la casa. La placa de cocina, sobre todo la vitrocerámica o la de inducción recién apagada, puede quemarle las almohadillas sin que se note que está caliente. Los cuchillos, los ralladores y los electrodomésticos también son un riesgo. Y en la encimera suele haber alimentos tóxicos para los gatos, como la cebolla, el ajo, el chocolate o las uvas, además de huesos cocinados. Un caso especial son los ramos de flores: si en la cocina o en la mesa tienes lirios, que son extremadamente tóxicos para los gatos, retíralos de casa, aunque no se suba.
Haz que la encimera sea aburrida
La forma más eficaz de que deje de subir es que no haya nada interesante ahí arriba. Nunca dejes comida a la vista ni restos sin recoger, ni siquiera un momento. Guarda los alimentos en armarios o recipientes cerrados. Limpia bien después de cocinar para que no queden olores. Cierra la ventana o baja la persiana si lo que busca es mirar fuera, o mejor, dale otro sitio para mirar por esa ventana. Y no le des nunca comida mientras cocinas o comes, por mucho que te mire: es la recompensa que más refuerza el comportamiento. Si cada vez que sube a la encimera no encuentra nada, poco a poco pierde el interés por subir.
Dale una alternativa en alto, justo al lado
El gato no deja de necesitar un sitio alto porque le prohíbas la encimera. Si no tiene alternativa, volverá. La solución es ofrecerle un sitio alto propio, cerca de la cocina, desde el que pueda ver lo que haces: un taburete alto con una manta, un árbol rascador junto a la puerta de la cocina, una estantería en la pared o la parte alta de un mueble cercano. Haz ese sitio irresistible: ponle una manta, prémiale allí con caricias y chucherías, y dale su comida o premios en ese sitio mientras tú cocinas. Así el gato está cerca y vigilando, que es lo que quiere, pero en un sitio permitido. Un árbol rascador con plataformas cuesta entre 60 y 150 euros.
Enseñarle a ir a su sitio
Puedes enseñarle a ir a su taburete o a su estante con la misma técnica que cualquier truco. Usa un objetivo o un premio para guiarle hasta allí, y cuando suba, clic o una palabra corta y premio. Repite varias veces al día, en sesiones de pocos minutos. Cuando lo haga con seguridad, añade una palabra, como «arriba» o «sitio». Después, cada vez que lo veas en la encimera, en lugar de reñirle, envíale a su sitio y prémiale allí. Lo que aprende es que la encimera no da nada y su sitio da muchas cosas buenas. Premiar también, cuando lo pilles, que está con las cuatro patas en el suelo o en su sitio mientras cocinas, es parte del entrenamiento.
Lo que no funciona: sustos y castigos
Rociarle con agua, gritarle, darle un golpe o empujarle de la encimera no le enseña que no debe subir. Le enseña que no debe subir cuando tú estás delante. En cuanto te vayas, volverá, porque la encimera sigue siendo interesante. Además, el castigo deteriora la relación contigo y añade estrés, que en los gatos está detrás de muchos otros problemas. Tampoco se recomiendan las alfombrillas electrificadas que dan descargas, que pueden asustar mucho al gato y generarle miedo a la cocina o a ti. Tirarle de golpe al suelo, además, puede hacer que caiga mal. La regla es la misma que con el sofá: hacer aburrido lo prohibido y atractivo lo permitido.
Disuasorios suaves, solo como apoyo
Mientras le enseñas a usar su sitio, puedes hacer que la encimera resulte algo incómoda, sin asustarle. La cinta adhesiva de doble cara, colocada sobre una tira de papel o sobre una bandeja en las zonas donde suele saltar, tiene una textura pegajosa que a muchos gatos no les gusta en las almohadillas. Algunas personas ponen bandejas de horno vacías en el borde, que hacen ruido al saltar sobre ellas. Estos disuasorios solo funcionan si el gato tiene una alternativa cerca, y solo como apoyo temporal. Si los pones sin darle otro sitio, simplemente buscará otra superficie alta, que puede ser la mesa, la estantería de los libros o lo alto de la nevera.
Cuando no estás en casa
Es normal que un gato que no se sube a la encimera cuando estás delante lo haga cuando no estás. No es que te esté desobedeciendo: los gatos no tienen el concepto de norma que tú quieres que tengan. Si la encimera sigue siendo interesante, subirá. Por eso, antes de salir, deja la encimera vacía, limpia y sin comida, y cierra la cocina si es posible. Si quieres comprobar qué hace cuando no estás, una cámara de vigilancia te lo dirá. En muchos casos, cuando el gato ya no encuentra nada interesante ahí arriba y tiene un buen sitio en alto cerca, deja de subir también en tu ausencia. Pero esto es cuestión de semanas, no de días.
Algunos gatos nunca lo dejan del todo
Hay que ser realistas: algunos gatos, por carácter o por la forma de la casa, nunca dejarán del todo de subir a algún sitio alto que no te gusta. En esos casos, lo más práctico es elegir las batallas. Quizá puedes aceptar que suba a ciertas zonas y centrarte en las más peligrosas, como la placa de cocina. Existen protectores para placas, tapas rígidas que se colocan encima cuando no se usan. Y mantener la encimera siempre limpia y sin alimentos reduce mucho el riesgo para el gato y los problemas de higiene. Un gato que tiene suficientes sitios en alto, juego y un entorno rico suele ser mucho menos insistente con la encimera que uno aburrido.
Tu gato se sube a la encimera porque es alta, segura y huele a comida. No le asustes ni le castigues: deja la encimera siempre vacía y limpia, no le des comida mientras cocinas y ofrécele un sitio alto propio al lado (un taburete o un árbol rascador) donde le premies. Y protege la placa: es el peligro principal.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.