¿Los gatos sueñan? Qué pasa en su cerebro cuando mueven las patas dormidos
Casi con toda seguridad, sí. Los gatos tienen fases de sueño REM, la fase en la que las personas soñamos, con una actividad cerebral muy parecida a la nuestra, y experimentos clásicos con gatos mostraron conductas de caza durante esa fase. Lo que no podemos saber es qué sueñan exactamente, porque no nos lo pueden contar.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Dos tipos de sueño, como nosotros
El sueño de los gatos, como el de casi todos los mamíferos, alterna dos tipos de fases. En el sueño lento, la actividad del cerebro se ralentiza, la respiración es regular y el cuerpo está relajado pero conserva algo de tono muscular: es el gato enroscado que abre un ojo si oye la bolsa del pienso. En el sueño REM, llamado así por los movimientos rápidos de los ojos, el cerebro se activa de forma muy parecida a cuando está despierto, mientras los músculos del cuerpo quedan casi paralizados. En las personas, es la fase en la que tenemos los sueños más vivos y con argumento. En el gato adulto, las fases REM son más cortas que las de sueño lento, y aparecen varias veces a lo largo de cada siesta.
Los experimentos que lo sugirieron
Buena parte de lo que sabemos del sueño REM se descubrió precisamente en gatos. A finales de los años cincuenta y en los sesenta, el neurocientífico francés Michel Jouvet, en Lyon, estudió qué zona del tronco cerebral produce la parálisis muscular del sueño REM. Cuando esa zona se dañaba, los gatos, profundamente dormidos y sin responder a estímulos, levantaban la cabeza, acechaban, bufaban o hacían movimientos de ataque, como si estuvieran representando lo que soñaban. Jouvet lo interpretó como la expresión de la actividad onírica. Son experimentos de una época con otros criterios éticos, que hoy no se harían así, pero dejaron una conclusión sólida: en la fase REM, el cerebro del gato genera algo parecido a escenas.
¿Y con qué sueña?
Aquí hay que ser honestos: no lo sabemos. Lo que se observó en aquellos experimentos fueron conductas propias de un gato, como acechar, cazar o defenderse, lo que hace pensar que sus sueños tienen que ver con lo que hace despierto. En ratas, estudios más recientes han visto que durante el sueño el cerebro repite secuencias de actividad parecidas a las de recorridos que hicieron durante el día, lo que apoya la idea de que el sueño ayuda a consolidar la memoria. Es razonable pensar que algo parecido ocurre en el gato, pero cualquier afirmación concreta sobre si sueña contigo, con su comida o con el gato del vecino es pura especulación.
Cómo reconocer que está en fase REM
Un gato en sueño REM suele estar tumbado de lado o muy estirado, completamente relajado, con los músculos del cuello flojos. Es cuando se ven los pequeños temblores de los bigotes, las orejas y las patas, movimientos rápidos de los ojos bajo los párpados, algún gemido o maullido ahogado, o movimientos de la boca como si masticara o chupara. Son episodios breves, de pocos minutos, que alternan con fases más tranquilas. Es completamente normal y no indica que tenga una pesadilla ni que esté incómodo. Los gatitos pasan mucho más tiempo en sueño REM que los adultos, y por eso sus siestas parecen tan movidas.
Dormir con un ojo abierto
Buena parte de lo que parece sueño en un gato es en realidad una modorra vigilante: está tumbado con los ojos cerrados o entreabiertos, pero mueve las orejas hacia cualquier ruido y puede ponerse en pie en un segundo. Es una adaptación de un animal que es a la vez cazador y presa de animales más grandes. Por eso los gatos eligen con tanto cuidado dónde duermen: sitios elevados, con la espalda protegida o con buena vista de la habitación, y cambian de lugar según la hora y la temperatura. Solo cuando se siente seguro del todo se permite el sueño profundo, tumbado de lado o panza arriba. Un gato que duerme así en medio del salón está diciendo, a su manera, que confía en la casa y en quienes viven en ella.
¿Hay que despertarlo?
No hace falta, y es mejor no hacerlo. Un gato despertado de golpe en pleno sueño profundo puede tardar un segundo en ubicarse y reaccionar con un susto o un zarpazo, sobre todo si se le toca. Si necesitas despertarle, llámale por su nombre con voz suave desde cierta distancia. Respetar su descanso es parte de su bienestar: un gato adulto duerme entre 12 y 16 horas al día, y los gatitos y los mayores todavía más. Que tenga sitios tranquilos, cálidos y en alto para dormir, lejos del paso de la casa, ayuda a que descanse bien. Y si duerme encima de ti, es una buena señal de confianza.
Cuándo los movimientos no son un sueño
Los temblores breves durante el sueño son normales; una convulsión es otra cosa. En una crisis convulsiva el gato suele estar rígido o con sacudidas rítmicas de todo el cuerpo, puede babear, orinarse o defecarse, no responde aunque le llames y, al terminar, queda desorientado, torpe o ciego durante un rato. Además, las convulsiones pueden aparecer estando despierto. Si tienes dudas, grábalo con el móvil y enséñaselo al veterinario, que es lo más útil para distinguirlo. Una crisis que dura más de cinco minutos o varias seguidas son una urgencia, igual que la primera convulsión de un gato que nunca las había tenido.
Lo que nos dice sobre el gato
Que los gatos tengan un sueño tan parecido al nuestro no es casualidad: es una herencia compartida de los mamíferos. Y que pasen tantas horas durmiendo tampoco es pereza, sino la forma de vida de un cazador que gasta mucha energía en carreras cortas. Si un gato empieza de repente a dormir mucho más de lo normal, a dormir menos y vagar de noche maullando, o a cambiar sus sitios de siempre por escondites, no es una cuestión de sueños: es un cambio de conducta que merece una consulta, porque detrás puede haber dolor, enfermedad o, en gatos mayores, deterioro cognitivo.
Los gatos tienen sueño REM, la fase en la que las personas soñamos, y los experimentos de Michel Jouvet en los años sesenta mostraron gatos dormidos que acechaban y atacaban como si representaran sus sueños. Casi seguro que sueñan, probablemente con cosas de gato, pero el contenido exacto no se puede saber. Los temblores breves son normales; una convulsión no.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.