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17 de octubre de 2026 · 6 min de lectura

Por qué amasa el gato: el gesto que viene de cuando mamaba

Ese movimiento alterno de las patas delanteras, como quien amasa pan, es uno de los gestos más entrañables del gato. Viene de cuando era un gatito que mamaba, y en el adulto suele indicar calma y confianza. También tiene que ver con el olor, con hacer la cama y, en algunos gatos, con un hábito que conviene vigilar.

Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web

Bosque de Noruega
Bosque de Noruega · foto de Ludovic Péron (CC BY-SA 3.0)

Qué es amasar

Amasar es ese movimiento rítmico en el que el gato empuja alternativamente con una pata delantera y después con la otra sobre una superficie blanda, a menudo abriendo y cerrando los dedos y sacando un poco las uñas. Lo hacen sobre mantas, cojines, camas, jerséis de lana, peluches y, muy a menudo, sobre las piernas o la barriga de su persona. Puede durar unos segundos o varios minutos, y es muy habitual que vaya acompañado de ronroneo, de ojos entornados y de una expresión de total relajación. En inglés lo llaman hacer galletas, y en español se le dice amasar o hacer pan. Lo hacen gatos de todas las razas y edades, aunque unos mucho más que otros.

De dónde viene: mamar

El origen de este gesto está en las primeras semanas de vida. Los gatitos, mientras maman, empujan con las patas delanteras alrededor de los pezones de su madre, y ese masaje estimula la salida de la leche. Es uno de los primeros comportamientos que hace un gatito, y lo asocia con todo lo bueno: el calor de la madre, la comida, la seguridad y la compañía de sus hermanos. Muchos gatos adultos conservan ese gesto, y lo repiten en momentos en que se sienten igual de seguros y relajados que entonces. Por eso tantos gatos amasan cuando se acurrucan sobre su persona: para el gato, ese momento se parece mucho a aquel con su madre.

Qué significa en un gato adulto

En la gran mayoría de los casos, que un gato adulto amase indica que está tranquilo, a gusto y confiado. Si lo hace sobre ti, es una señal de que te considera parte de su espacio seguro, algo que no hace con cualquiera. Muchos gatos amasan antes de dormirse, en el momento de mayor relajación del día, o cuando reciben caricias en su sitio preferido. También hay gatos que amasan para calmarse en momentos de algo de tensión, de forma parecida a como algunas personas se tocan el pelo. Es, en cualquier caso, un comportamiento normal y sano que no hay que corregir. Lo único que se puede hacer, si las uñas molestan, es poner una manta gruesa entre el gato y tus piernas.

Amasar también es marcar

Como al rascar, al amasar el gato deja su olor. Entre las almohadillas de las patas tiene glándulas que desprenden sustancias olorosas que nosotros no percibimos, y al presionar sobre una superficie la impregna con su olor. Así, amasar tu regazo, tu cama o tu jersey favorito también es una forma de decir que eso forma parte de su mundo. Para un gato, que su entorno huela a él es una fuente de seguridad, y por eso marca con olor sus sitios preferidos, igual que cuando se frota las mejillas contra los muebles o contra tus piernas. No es posesividad en el sentido humano: es la manera que tiene el gato de convertir un lugar en familiar.

Hacer la cama

Otra explicación que suele darse es que el amasado ayuda a preparar el sitio donde va a tumbarse, igual que los felinos salvajes aplastan la hierba o las hojas para hacer un lecho más cómodo. Es fácil verlo en muchos gatos: dan vueltas, amasan un rato una manta o un cojín y, cuando les parece que está a su gusto, se tumban. Puede que sea una mezcla de todas estas razones a la vez, y que cada gato amase por motivos ligeramente distintos según el momento. Lo que tienen en común casi siempre es que el amasado aparece en contextos de calma y de descanso, no de estrés ni de miedo.

Por qué unos amasan más que otros

Hay gatos que amasan a diario y otros que no lo hacen nunca, y las dos cosas son normales. Se suele decir que los gatos destetados demasiado pronto amasan más, por haber tenido menos tiempo de amamantamiento, y aunque es una idea muy repetida y tiene lógica, la influencia exacta del destete en este comportamiento no está del todo clara. Lo que sí se sabe es que el carácter de cada gato, su relación con sus personas y su nivel de relajación en casa influyen mucho. Que tu gato no amase no quiere decir que no esté a gusto contigo: hay gatos que muestran su confianza de otras maneras, como el parpadeo lento, dormir panza arriba o seguirte por la casa.

Babear y chupar mientras amasa

Algunos gatos, mientras amasan, babean un poco, cierran los ojos y succionan una manta, un jersey o incluso la oreja o la piel de su persona. Es otra herencia del amamantamiento: la boca se pone en marcha como cuando mamaban. Si el gato solo chupa, babea un poco y no se traga nada, es un comportamiento normal y no pasa nada. El problema aparece cuando el gato no solo chupa, sino que mastica y se traga la tela, la lana, los cordones o el plástico. Eso se llama pica y es peligroso, porque los trozos ingeridos pueden provocar una obstrucción intestinal que necesite cirugía. Es más frecuente en razas orientales como el siamés o el burmés.

Cuándo consultar al veterinario

El amasado en sí no es motivo de preocupación. Pero merece consulta si tu gato come tejidos u otros objetos que no son comida, si chupa o mordisquea de forma tan obsesiva que se hace heridas en la piel o tiene calvas, o si el comportamiento ha aparecido de golpe y viene acompañado de otros cambios, como vómitos, cambios en el apetito o en la forma de usar el arenero. En el caso de la pica, el veterinario descartará problemas médicos, y suele recomendar enriquecer el entorno, ofrecer más juego y cosas que masticar adecuadas, retirar las telas de su alcance y, en algunos casos, valorar si hay un componente de estrés o ansiedad que tratar.

Si las uñas te molestan

El amasado tiene un inconveniente práctico: muchos gatos sacan las uñas mientras lo hacen, y sobre unas piernas desnudas eso duele. No le riñas ni le apartes de golpe, porque estarías castigando un gesto de confianza y relajación, y podría dejar de buscarte. Hay soluciones más amables: pon una manta gruesa o un cojín sobre tus piernas cuando se suba, de modo que amase sobre la tela; recórtale la punta de las uñas cada pocas semanas; o, si tienes que levantarte, desvía su atención con suavidad. Algunos gatos aprenden a amasar sobre su manta favorita si siempre está en el mismo sitio. La idea es que pueda seguir haciéndolo sin hacerte daño.

Lo que importa

Amasar es un gesto que el gato aprende mamando: empujaba con las patas para que saliera la leche. En el adulto suele indicar calma y confianza, y además marca con el olor de sus almohadillas y prepara su cama. No hay que corregirlo; si las uñas molestan, pon una manta. Solo hay que consultar si come tela u objetos (pica).

Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.

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