Por qué el gato se frota contigo, con los muebles y con otros gatos
Cuando un gato se restriega contra tus piernas al llegar a casa o te da un cabezazo en la cara, no es solo cariño, aunque también lo es. Está dejando su olor en ti y recogiendo el tuyo, que es su manera de decir que formas parte de su grupo. Entenderlo te ayuda a saber qué te está pidiendo y a responder como a él le gusta.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Glándulas de olor por todo el cuerpo
Los gatos tienen glándulas que producen sustancias olorosas en las mejillas, la barbilla, la frente, los labios, la base de la cola y entre las almohadillas de las patas. Cuando se frota contra algo, deja en ese objeto o persona una mezcla de olores que para nosotros es imperceptible, pero que para otros gatos es una tarjeta de visita muy informativa: quién es, en qué estado está, cuándo pasó por ahí. Entre esas sustancias hay feromonas, mensajeros químicos que influyen en el comportamiento de otros gatos. El olfato del gato es muchísimo más sensible que el nuestro, y buena parte de su mundo social se organiza a través del olor.
El olor de grupo
En las colonias de gatos, los individuos que se llevan bien se frotan entre sí, se asean mutuamente y descansan juntos. Así van mezclando sus olores hasta crear un olor común que identifica a los miembros del grupo. Cuando tu gato se frota contigo, te está incluyendo en ese grupo: está mezclando su olor con el tuyo. Por eso es tan frecuente que lo haga justo cuando llegas a casa: vienes oliendo a la calle, a otras personas y quizá a otros animales, y necesita volver a dejarte su olor. Es un comportamiento social y afiliativo, una señal de confianza. Un gato no se frota así con alguien en quien no confía.
Los cabezazos
El cabezazo, en el que el gato empuja su frente o su mejilla contra tu cara, tu mano o tu pierna, es una de las muestras de afecto más claras que puede darte. Entre gatos lo hacen los que tienen una relación estrecha, y suele acompañarse de la cola en alto, de un ronroneo o de un pequeño maullido de saludo. Si tu gato lo hace, la mejor respuesta es acercarle la mano a la altura de la mejilla, dejar que se frote contra ella y acariciarle suavemente la cara. Lo que no conviene es aprovechar para cogerle en brazos de repente o acariciarle la barriga: no es eso lo que te está pidiendo, y puede cortar el momento.
Contra las piernas: saludo y petición
Frotarse contra tus piernas, a menudo pasando entre ellas con la cola levantada y enroscándola en ti, es sobre todo un saludo. Pero los gatos aprenden rápido, y muchos lo usan también para pedir: si cada vez que se frota en la cocina le pones comida, el frotamiento se convierte en un recordatorio de que es la hora. No pasa nada por responder, pero conviene saber distinguir. Si se frota y luego se dirige al comedero, ya sabes lo que quiere. Si se frota al llegar a casa y después se tumba a tu lado, es simplemente que se alegra de verte. Cuidado al caminar: un gato que se cruza entre tus pies es una causa frecuente de tropiezos.
Contra los muebles y los objetos
Cuando el gato se restriega contra las esquinas de las paredes, las patas de las sillas o el marco de las puertas, está marcando su territorio, pero no en sentido agresivo. Está dejando su olor en los lugares por los que pasa para que su entorno huela a familiar, lo que le da seguridad. Es un marcaje tranquilo y muy distinto del marcaje con orina, que suele indicar estrés o conflicto. Con el tiempo, esas zonas pueden oscurecerse un poco por la grasa que deja su pelo. No las limpies a fondo con productos de olor fuerte: para él son puntos de referencia, y borrarlos todos de golpe puede inquietarle, sobre todo tras una mudanza.
Cuando se frota con otro gato
Entre dos gatos que conviven, frotarse el uno con el otro es una buena señal: indica que se aceptan y que comparten grupo. Suele acompañarse de aseo mutuo, de dormir juntos y de saludos con la cola levantada. Si durante la presentación de un gato nuevo los ves empezar a frotarse, es un paso importante. Por el contrario, si dos gatos que antes se frotaban dejan de hacerlo, se evitan o uno bufa al otro, algo ha cambiado: a veces basta con que uno vuelva del veterinario oliendo distinto para que el otro no le reconozca. En ese caso, frotar a los dos con la misma toalla puede ayudar a recuperar el olor común.
Las feromonas sintéticas
A partir del estudio de estas feromonas faciales se desarrollaron difusores y sprays con versiones sintéticas, que se venden para reducir el estrés en situaciones como una mudanza, la llegada de otro gato o los viajes. La idea es que el entorno huela a un sitio seguro y familiar. Su eficacia en los estudios es modesta y variable: a algunos gatos parecen ayudarles y a otros no les hacen nada, y no sustituyen a un buen manejo del entorno. Un difusor cuesta entre 20 y 35 € con su primer recambio. Si quieres probarlo, úsalo como complemento, no como única medida, y comenta con tu veterinario si el problema de fondo necesita otro enfoque.
Cuando se frota mucho más de lo normal
Una gata entera en celo se frota con insistencia contra todo y contra todos, se revuelca por el suelo, levanta la cadera y maúlla mucho. Si tu gata no está esterilizada y de repente hace esto, es casi seguro que está en celo, y la esterilización es la solución. En otros casos, frotarse mucho más de lo habitual puede ser una forma de buscar atención o de calmarse en un momento de estrés. Y si se frota la cara contra los muebles con insistencia y parece incómoda, o se rasca mucho la cabeza, puede tener picor por parásitos, alergia o un problema en los oídos o en la boca, y conviene que la vea el veterinario.
Se frota y luego te muerde
Muchos gatos se acercan frotándose, piden caricias y, al cabo de un rato, muerden o dan un zarpazo. No es que sean falsos: es que las caricias repetidas en la misma zona pueden pasar de agradables a molestas o sobreestimulantes. Antes del mordisco suele haber señales: la cola se agita, la piel del lomo se estremece, las orejas giran hacia los lados o hacia atrás y el cuerpo se tensa. Si las aprendes a ver, puedes parar antes. Las caricias que mejor toleran casi todos los gatos son en las mejillas, la barbilla y la base de las orejas, justo donde están sus glándulas de olor; el lomo largo, la barriga y la cola, mucho menos.
Cuando deja de frotarse
Un gato que siempre te saludaba frotándose y de repente deja de hacerlo puede estar diciéndote algo. A veces es un cambio en la casa que le ha estresado, como una mudanza, una obra, un bebé o un animal nuevo, y necesita tiempo para volver a sentirse seguro. Otras veces es dolor: frotarse implica arquear el cuerpo, girar el cuello y apoyar la cabeza, y un gato con artrosis, con dolor dental o con una herida puede dejar de hacerlo porque le molesta. Si el cambio coincide con otros, como que come menos, se esconde, salta menos o se asea peor, conviene una visita al veterinario. Los cambios pequeños en la rutina de un gato son muchas veces el primer aviso de que algo no va bien.
Cuando tu gato se frota contigo está mezclando su olor con el tuyo para incluirte en su grupo: es un gesto de confianza y de saludo, y a veces una petición de comida. Responde acercándole la mano a la mejilla y acariciándole la cara y la barbilla. Si se frota con todo de forma exagerada y no está esterilizada, probablemente es el celo.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.