Por qué ronronea el gato: no siempre significa que esté a gusto
El ronroneo es seguramente el sonido más característico del gato y uno de los que mejor nos hacen sentir. Casi todo el mundo lo interpreta como felicidad, y casi siempre lo es. Pero los gatos también ronronean cuando están enfermos, asustados o pariendo, y saberlo puede ayudarte a no pasar por alto un problema.
Por Javier, que escribe todo lo que hay en esta web
Cómo lo hace
Durante mucho tiempo se especuló sobre cómo ronronean los gatos, con teorías que hablaban de la sangre o de vibraciones de la columna. Hoy se sabe que el ronroneo se produce en la laringe: unos músculos que rodean las cuerdas vocales se contraen y relajan muy rápido, de 25 a 150 veces por segundo, abriendo y cerrando el paso del aire. Como ocurre tanto al inspirar como al espirar, el sonido es continuo, sin cortes, y el gato puede ronronear durante mucho tiempo mientras respira con normalidad. Lo controla el sistema nervioso, por eso puede empezar y parar a voluntad. Investigaciones recientes apuntan a que los tejidos de la laringe también pueden vibrar por sí solos, lo que explicaría ronroneos de frecuencia muy baja.
Empieza con la madre
Los gatitos empiezan a ronronear a los pocos días de nacer, cuando aún están ciegos y sordos, y lo hacen sobre todo mientras maman. La madre también ronronea mientras los amamanta. Ese intercambio parece servir de comunicación: los gatitos le indican que están bien y que están mamando, y la madre los tranquiliza y los guía hacia ella. Por eso muchos expertos creen que el sentido original del ronroneo es una señal de «todo está bien, quédate cerca», más que una simple expresión de placer. El gato adulto conserva esa señal, y la usa con sus personas en los momentos de contacto y de calma, que se parecen mucho a aquellos momentos con su madre.
El ronroneo de estar a gusto
El ronroneo más conocido es el que aparece cuando el gato está relajado: tumbado en tu regazo, recibiendo caricias, acurrucado al sol, antes de dormirse o cuando amasa una manta. Suele ir acompañado de otras señales de calma: ojos entornados o cerrados, cuerpo blando y extendido, orejas en posición neutra, parpadeos lentos y a veces un poco de baba. En este contexto, sí, el ronroneo indica bienestar y confianza. También es frecuente que un gato ronronee al saludarte, mientras se frota contra tus piernas, o cuando os reencontráis después de una ausencia. Si el contexto es relajado y el cuerpo también, no hay mucho más que interpretar: tu gato está a gusto contigo.
También ronronean con dolor, miedo o enfermedad
Lo que mucha gente no sabe es que los gatos ronronean también en situaciones nada agradables. Ronronean en la consulta del veterinario, cuando están heridos, durante el parto, cuando están muy enfermos e incluso en los últimos momentos de su vida. En esos casos, el ronroneo parece funcionar como una forma de calmarse a sí mismos, o como una señal de apaciguamiento hacia quien está cerca. Por eso, que un gato ronronee no descarta que tenga dolor. Si tu gato ronronea mucho pero además está escondido, no come, está encogido, tiene la mirada fija o respira de forma rara, el ronroneo no debe tranquilizarte: lleva al gato al veterinario.
El ronroneo de pedir comida
Hay un tipo de ronroneo que muchos dueños reconocen sin saber explicarlo: el que hace el gato a primera hora de la mañana para que te levantes a ponerle comida, más insistente y algo más molesto que el normal. Un estudio publicado en 2009 analizó esos ronroneos de petición y descubrió que llevan escondido un componente agudo, parecido al llanto de un bebé, que hace que nos resulten más urgentes y difíciles de ignorar. Las personas que escuchaban las grabaciones, incluso sin tener gato, los consideraban más apremiantes que los ronroneos normales. Es decir, los gatos han aprendido a ajustar su ronroneo para conseguir lo que quieren de nosotros. Bastante listo, por cierto.
¿Cura el ronroneo? Lo que se sabe
Circula mucho la idea de que el ronroneo cura huesos o tiene efectos terapéuticos, porque sus frecuencias coinciden con las que se usan en algunas terapias de vibración para la consolidación ósea. Es una hipótesis interesante, pero hay que decirlo claro: no está demostrado que el ronroneo cure fracturas ni en los gatos ni en las personas. Lo que sí está bien documentado es que la convivencia con animales y el contacto tranquilo con ellos tienen efectos positivos sobre el estado de ánimo y el estrés de muchas personas, y el ronroneo forma parte de esa experiencia. No hace falta exagerar sus poderes para disfrutarlo. Es un sonido que relaja, y con eso basta.
Gatos que no ronronean
Hay gatos que ronronean poco, muy bajito o casi nunca, y eso no significa que no estén a gusto ni que no te quieran. La intensidad del ronroneo varía mucho de un gato a otro: algunos suenan como un motor que se oye desde la otra habitación y otros solo se notan si pones la mano en su cuello. Si tu gato nunca ha ronroneado mucho, simplemente es así. Lo que sí merece atención es un cambio: un gato que ronroneaba mucho y deja de hacerlo, o uno que nunca ronroneaba y empieza a hacerlo de forma constante y en momentos raros, puede estar diciéndote que algo ha cambiado. Cualquier cambio de comportamiento sin explicación justifica una revisión.
Los grandes felinos y el ronroneo
Es una curiosidad que se pregunta mucho. Los gatos domésticos y muchos felinos pequeños y medianos, como el lince, el puma o el guepardo, ronronean de forma continua. Los grandes felinos que rugen, como el león o el tigre, no ronronean como un gato, porque la estructura de su laringe y de un hueso de la garganta, el hioides, es distinta y les permite rugir pero no producir ese sonido continuo al inspirar y espirar. Pueden hacer sonidos parecidos al espirar, pero no el ronroneo clásico. Por eso, en el mundo felino, se suele decir que o se ruge o se ronronea. Tu gato, desde luego, está en el bando del ronroneo.
Cómo leer un ronroneo en su contexto
El ronroneo, por sí solo, no te dice mucho. Lo que te dice es el ronroneo más todo lo demás. Un gato que ronronea con el cuerpo relajado, los ojos entornados y que te busca, está a gusto. Un gato que ronronea encogido en un rincón, con las pupilas dilatadas, sin comer y apartándose cuando te acercas, puede estar sufriendo. Un gato que ronronea muy fuerte delante de ti a las seis de la mañana mientras te pisa la cara probablemente quiere su desayuno. Aprender a leer el lenguaje corporal del gato en su conjunto, y no solo un sonido, es lo que te permite entender de verdad qué quiere decir y cuándo necesita ayuda.
El gato ronronea con la laringe, a 25 a 150 vibraciones por segundo, y lo aprende mamando. Casi siempre indica bienestar, pero también ronronea con dolor, miedo, en el parto o muy enfermo, para calmarse. Léelo junto al resto del cuerpo: un gato que ronronea escondido y sin comer necesita veterinario. Lo de que cura huesos no está demostrado.
Contenido divulgativo de Michipedia. No sustituye el criterio de un veterinario ni de un etólogo felino: cada gato es un individuo.